El riesgo país llega a 678 puntos y se acerca al máximo: qué hay detrás de la suba
El indicador de JP Morgan subió 30 puntos en el inicio de la semana y acumula un incremento cercano al 12% en octubre, pese a un escenario financiero internacional más favorable. Los inversores reclaman señales sobre la capacidad de pago de la Argentina en 2027, mientras las dudas políticas comienzan a ganar protagonismo.

El mercado financiero argentino comenzó la semana con nuevas señales de tensión. Los bonos soberanos en dólares registraron fuertes caídas y llevaron al riesgo país hasta los 678 puntos, su nivel más elevado de los últimos once meses. El movimiento refleja la persistente cautela de los inversores frente a los activos argentinos y profundiza una tendencia negativa que se acentuó durante los últimos dos meses y medio.

Desde la apertura de la rueda del lunes, los títulos argentinos mostraron retrocesos que llegaron hasta el 1,9%. En ese contexto, el indicador elaborado por JP Morgan avanzó 30 puntos respecto del cierre de la semana anterior, cuando se había ubicado en 648 unidades.

La suba se produce en un momento en el que el escenario financiero internacional presenta condiciones menos tensas. Sin embargo, los activos argentinos continúan bajo presión, una situación que, según los análisis de mercado, responde cada vez más a factores propios del país y a las dudas sobre el financiamiento de los próximos años.

El riesgo país acumula un incremento cercano al 12% durante octubre, una evolución que vuelve a poner el foco sobre la capacidad de la Argentina para afrontar sus compromisos financieros, la acumulación de reservas y las señales que pueda ofrecer el Gobierno sobre los vencimientos de deuda previstos para 2027.

Un indicador que volvió a niveles de hace once meses

El riesgo país no alcanzaba una magnitud similar desde las elecciones legislativas del año pasado. En los días previos a aquellos comicios, el indicador había superado los 1.000 puntos. Posteriormente, tras la victoria de La Libertad Avanza a nivel nacional, experimentó una fuerte caída y descendió hasta las 650 unidades.

La trayectoria posterior mostró una nueva mejora durante parte del año. En julio, el índice llegó a ubicarse cerca de perforar los 400 puntos, un nivel que finalmente no logró atravesar. Desde entonces, la tendencia se revirtió y el indicador comenzó a subir con fuerza durante los últimos dos meses y medio.

La nueva escalada evidencia que la recuperación de las cotizaciones de los activos argentinos perdió impulso. El avance de 648 a 678 puntos entre el cierre de la semana pasada y el inicio de la actual volvió a reflejar la reticencia de los inversores a regresar a los títulos soberanos.

El deterioro resulta particularmente significativo porque se produce sin que el contexto internacional muestre el mismo nivel de tensión que había caracterizado otros períodos de volatilidad financiera. Esa diferencia entre el comportamiento externo y el desempeño local es uno de los elementos que destacan los analistas para explicar la evolución reciente.

Los bonos caen pese a un escenario global más favorable

Un informe de Portfolio Personal Inversiones advirtió sobre la divergencia entre la evolución de los mercados internacionales y la situación de la deuda argentina.

"Los soberanos argentinos cayeron aun cuando el escenario global jugaba a favor", planteó la firma al analizar el comportamiento de los títulos nacionales. El informe también señaló que la diferencia acumulada desde julio entre ambas medidas llegó al 5%, un movimiento que atribuyó al peso de los factores propios de la Argentina sobre las cotizaciones.

"Con este movimiento, la brecha acumulada desde julio entre ambas medidas llegó al 5%, reflejando el peso del componente idiosincrático argentino sobre las cotizaciones", analizaron.

La lectura apunta a que la evolución de los activos argentinos ya no depende exclusivamente de las condiciones financieras internacionales. Las expectativas sobre la economía local, la disponibilidad de divisas y la capacidad de cumplir con los compromisos de deuda adquieren una importancia creciente en las decisiones de los inversores.

En la misma línea, los analistas de Cohen remarcaron que el indicador de JP Morgan acumula nueve ruedas consecutivas de suba. También señalaron que el movimiento se produjo mientras descendía la tasa del Tesoro estadounidense.

"La tasa del Tesoro de Estados Unidos bajó 15 puntos básicos y, aun así, el riesgo país subió 59 puntos básicos hasta 648" el viernes, indicaron. Los especialistas añadieron que, pese a que la inflación núcleo se ubicó en el 1,7% y el superávit se mantuvo, el mercado comenzó a concentrar su atención en otro aspecto: la disponibilidad de dólares para afrontar los compromisos financieros del próximo año.

"Con la inflación núcleo en 1,7% y el superávit intacto, el mercado dejó de cobrarle a la Argentina por el panorama externo y empezó a cobrarle por los dólares de 2027", señalaron desde Cohen.

La deuda de 2027, en el centro de las dudas

Uno de los elementos que alimenta la cautela de los inversores es la estrategia de financiamiento del Tesoro. Durante la semana pasada, el organismo decidió dejar afuera de su licitación al Bonar 2029, un bono que cotiza en dólares y que puede servir como fuente de financiamiento para pagar los vencimientos del año próximo.

La decisión se produjo en un contexto en el que el mercado reclama señales más claras sobre la capacidad de pago de la Argentina en 2027. La preocupación no se limita a la situación fiscal o a la evolución de los precios, sino que también incluye la posibilidad de reunir las divisas necesarias para cumplir con las obligaciones financieras.

En paralelo, el Banco Central aceleró el ritmo de compras de dólares en el mercado de cambios. Esa dinámica le permitió acumular US$ 1.000 millones en lo que va de octubre, un dato que convive con las dudas de los inversores sobre la disponibilidad futura de divisas.

Este lunes, el organismo que preside Santiago Bausili informó una nueva compra en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), aunque de una magnitud reducida en comparación con las operaciones previas. La adquisición fue de apenas US$ 18 millones, después de que el Banco Central hubiera comprado US$ 642 millones durante las cinco ruedas anteriores.

La diferencia entre ambos montos puso nuevamente en discusión el ritmo de acumulación de reservas y las condiciones que permiten sostenerlo. Sin embargo, el planteo de los analistas no se concentra únicamente en cuánto puede comprar el organismo en una jornada o durante un mes, sino en la posibilidad de garantizar los pagos previstos para el año próximo.

Desde Cohen advirtieron que el mercado distingue entre la acumulación de reservas en un período de abundante oferta de divisas y la existencia de recursos suficientes para afrontar los vencimientos futuros.

"El mercado distingue entre acumular reservas en un mes de oferta abundante, sostenida por el agro, la energía y las emisiones de empresas y provincias, y tener asegurados los vencimientos de 2027", señalaron. De este modo, la discusión sobre las reservas se vincula directamente con las expectativas de financiamiento y con la necesidad de transmitir previsibilidad respecto de los compromisos en moneda extranjera.

La incertidumbre electoral empieza a pesar 

A las dudas financieras se suma el componente político. A un año de las elecciones presidenciales, los analistas advierten que la discusión electoral comienza a influir en las expectativas del mercado y en la evaluación de los activos argentinos.

Desde GMA Capital consideraron que la volatilidad internacional castigó con fuerza al mercado local y adelantó el debate político que, según su análisis, todavía debía ganar protagonismo más adelante.

"Creemos que la volatilidad internacional castigó con fuerza a nuestro mercado y adelantó, antes de tiempo, la discusión electoral", afirmaron. La firma remarcó que la acumulación de reservas, el superávit fiscal y la desinflación continúan siendo variables centrales para evaluar la evolución económica. No obstante, señaló que otros factores comenzaron a incorporarse a la conversación de los inversores.

"Las novedades en el Congreso, el armado de la oposición, los indicadores de confianza y las encuestas ya forman parte de la conversación, a 12 meses de los comicios nacionales", remarcaron desde GMA Capital.

Las acciones argentinas también en negativo

La presión sobre los activos financieros no se limitó a los bonos soberanos. Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street también registraron una jornada desfavorable, con caídas generalizadas entre los certificados de empresas nacionales.

Entre los retrocesos más pronunciados se destacó el de Edenor, cuyo ADR se desplomó un 4,6%. El desempeño de las acciones acompañó el clima negativo que afectó a los títulos de deuda y reflejó una jornada de pérdidas para distintos activos argentinos negociados en los mercados internacionales.

La caída de los bonos, el incremento del riesgo país y el retroceso de las acciones se combinaron así con la preocupación por los compromisos financieros de 2027 y con la creciente incidencia de las expectativas políticas en las cotizaciones.

El dólar comenzó la semana con una suba moderada

En el mercado cambiario, el dólar inició la semana con un incremento leve. El movimiento fue más acotado que el registrado por los bonos y el riesgo país, aunque volvió a ubicar la atención sobre la evolución del tipo de cambio.

Para los ahorristas, el dólar cerró a $1.540 en el Banco Nación. En tanto, el tipo de cambio mayorista avanzó un 0,3% y alcanzó los $1.523.

Este último valor funciona como referencia para el comercio internacional y para las operaciones de deuda, por lo que su evolución tiene relevancia para las transacciones vinculadas con el exterior y los compromisos financieros.

La jornada dejó así un panorama marcado por el deterioro de los bonos soberanos, el ascenso del riesgo país a 678 puntos, las dudas sobre la disponibilidad de dólares para 2027 y el comienzo anticipado de la discusión electoral en las expectativas de los inversores.

Aunque la acumulación de reservas, el superávit fiscal y la desinflación siguen presentes en el análisis del mercado, las advertencias de las consultoras muestran que esos factores no alcanzan, por sí solos, para disipar las dudas sobre el financiamiento futuro. La atención se concentra ahora en las señales que pueda ofrecer la Argentina para garantizar el cumplimiento de sus vencimientos y recuperar la confianza de quienes evalúan invertir en sus activos soberanos.