La reina Isabel: "Mi familia y yo apoyamos el deseo de Harry y Meghan"

Anunció que acordaron una etapa para que su nieto y su mujer dejen sus funciones reales. "Comprendemos su deseo de vivir una vida más independiente", indicó.

13 Enero de 2020 21.15

La reina Isabel II anunció este lunes haber acordado con el resto de la familia real británica, durante una reunión de crisis, un "periodo de transición" para que su nieto Harry y su esposa Meghan abandonen sus funciones reales como desean.

"Aunque hubiéramos preferido que siguieran siendo miembros de la familia real a tiempo completo, respetamos y comprendemos su deseo de vivir una vida más independiente", por lo que se acordó un "periodo de transición" en que residirán entre Canadá y el Reino Unido, afirmó la monarca en un comunicado.

Así, tras "unas conversaciones muy constructivas" manifestó su "apoyo absoluto al deseo de Harry y Meghan de crear una nueva vida". "Son cuestiones complejas que debe resolver mi familia y queda trabajo por hacer, pero pedí que en los próximos días haya una decisión definitiva", concluye el texto.

Conmocionando al país y sorprendiendo a la familia real, con la que no habían consultado, Harry de 35 años y Meghan de 38, duques de Sussex, anunciaron la semana pasada que abandonaban sus funciones como miembros de primer plano de la realeza, pese a no renunciar a sus títulos nobiliarios y seguir "apoyando a la reina", pudiéndola representar si necesario en actos oficiales o el extranjero.

Explicaron que saldrían del sistema oficial de cobertura mediática, dividirían su tiempo entre el Reino Unido y Norteamérica y buscarían una poco clara "independencia financiera". "Harry y Meghan han dejado claro que no quieren depender de los fondos públicos en sus nuevas vidas", dijo la reina este lunes, explicando que se trata de "asuntos complejos de resolver" por lo que se acordó establecer un "periodo de transición" cuya duración no precisó.

Aunque llevaban tiempo manifestando sus dificultades para soportar la presión mediática, la decisión de Harry, sexto en la línea sucesoria, y Meghan, una exactriz californiana que dejó su carrera al casarse con él en 2018, sacudió al clan de los Windsor, obligando a la rígida monarquía británica a reinventarse a toda prisa.

Según la prensa británica, en la reunión de Sandringham debían abordarse cuestiones como la asignación financiera que el príncipe Carlos da la pareja de su fortuna personal -ingreso principal de los duques-, sus títulos nobiliarios y qué tipo de negocios podrán emprender.

Harry y Meghan registraron la marca "Sussex Royal", que cubre desde tarjetas postales hasta ropa pasando por consultorías o campañas caritativas.

Harry siempre tuvo una difícil relación con la prensa y recientemente querelló a varios diarios asegurando que estaban acosando a su esposa como lo hicieron con su madre, la princesa Diana, fallecida en un accidente de coche en 1997 en París cuando era perseguida por los paparazzi.

Tras alabar su llegada a la familia real como un soplo de aire fresco, la prensa sensacionalista británica comenzó a criticar a Meghan por sus supuestos caprichos y su lujoso estilo de vida.

Harry y su hermano Guillermo, de 37 años, tuvieron incluso que hacer frente común el lunes para denunciar, en un inhabitual comunicado, una "información falsa" sobre su relación en un diario británico.

"El uso de un lenguaje incendiario de esta manera es ofensivo y potencialmente dañino", afirmaron sin precisar de qué diario se trataba. Citando a una fuente cercana a la familia real, The Times afirmaba el lunes que Harry y Meghan se sintieron "rechazados por lo que consideraban una actitud de intimidación por parte del Duque de Cambridge", Guillermo. Sin embargo precisó que estas afirmaciones fueron "refutadas" por fuentes cercanas a ambos.