Torturas y represión: suman una nueva acusación contra Nicolás Maduro
La Justicia estadounidense amplió la acusación contra Maduro y lo señala por autorizar torturas, detenciones arbitrarias y violencia contra opositores para sostenerse en el poder. Flores, además, fue acusada de conspiración para cometer narcoterrorismo y busca cumplir prisión domiciliaria por sus problemas de salud.

Las autoridades de Estados Unidos formularon el jueves una nueva acusación contra el expresidente venezolano Nicolás Maduro, profundizando la causa penal que ya lo señalaba por delitos vinculados al narcotráfico. La presentación incorpora ahora acusaciones relacionadas con violaciones de derechos humanos, torturas y mecanismos de represión política durante su período al frente de Venezuela.

Según la acusación formal revisada, Maduro habría autorizado el uso de la tortura contra individuos específicos y supervisado un sistema destinado a utilizar la tortura, la detención arbitraria y la violencia como herramientas para reprimir a la oposición política.

La denuncia sostiene además que el exmandatario buscó perpetuarse en el poder mediante el terror y la persecución de quienes eran considerados opositores. En ese marco, miles de venezolanos habrían sido acosados, amenazados, arrestados, procesados, agredidos, torturados o asesinados por personas que actuaban bajo las órdenes del gobierno que Maduro controlaba.

Las acusaciones describen también distintos métodos de tortura. Entre ellos aparecen descargas eléctricas, golpizas y asfixia, además de amenazas dirigidas contra familiares de detenidos. De acuerdo con la denuncia, Maduro habría autorizado métodos de tortura y llegó a amenazar con matar al hijo de un preso como una forma de tortura psicológica.

Del narcotráfico a las acusaciones por represión

La nueva presentación judicial amplía considerablemente el alcance de las acusaciones que pesan sobre el exgobernante venezolano. Maduro ya había sido acusado de participar en una conspiración para enviar cocaína a Estados Unidos, causa por la que enfrenta cargos que podrían derivar en una condena de cadena perpetua si fuera declarado culpable.

Ahora, a esa acusación se suman señalamientos vinculados con la actuación del aparato de poder venezolano durante su gobierno.

El proceso se desarrolla mientras Maduro permanece detenido en Nueva York junto con su esposa, Cilia Flores, desde principios de enero. Ambos fueron detenidos durante una redada nocturna realizada por fuerzas de seguridad estadounidenses en su casa de Caracas.

Tanto Maduro como Flores se han declarado inocentes en la causa penal, iniciada hace años contra ellos y numerosos presuntos co-conspiradores. Ambos enfrentan, en caso de ser declarados culpables, la posibilidad de penas de cadena perpetua.

Cilia Flores también enfrenta cargos

La causa también incorporó una acusación contra Cilia Flores, esposa de Maduro, a quien la Fiscalía estadounidense señaló por conspiración para cometer narcoterrorismo, un cargo que hasta ahora solo pesaba contra el depuesto líder venezolano. Flores está acusada, además, de participar junto con su esposo en una conspiración para la importación de cocaína. Maduro se desempeñó como presidente de Venezuela desde 2013 hasta su captura por las fuerzas estadounidenses en enero.

Flores, de 69 años, tenía previsto comparecer ante el tribunal el jueves. Sus abogados preparaban un pedido para que fuera liberada de la cárcel y trasladada a arresto domiciliario, argumentando que presenta problemas cardíacos y que sus condiciones de salud no pueden ser tratadas de manera eficaz mientras permanece detenida.

La defensa también pidió que se desestime el caso contra Flores bajo el argumento de que cuenta con inmunidad por ser la líder y primera dama de un país extranjero.

La salud de Flores, en el centro del reclamo de la defensa

Los abogados de Flores presentaron ante el tribunal una serie de argumentos relacionados con su estado físico durante el encarcelamiento. Según la defensa, la mujer sufrió consecuencias permanentes durante la operación militar estadounidense que terminó con su captura.

Sus abogados sostuvieron que Flores quedó con cicatrices permanentes después de haber sido "arrojada contra una pared o una cómoda" durante el operativo.

También afirmaron que perdió 11 kilos desde su ingreso al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn y que se le informó que podría necesitar una cirugía cardíaca.

Entre los problemas médicos mencionados por su defensa aparecen:

  • Mareos y aturdimiento persistentes.
  • Dificultad para respirar.
  • Problemas cardíacos.
  • Una posible afección que podría requerir cirugía cardíaca.
  • La posibilidad de haber sufrido un infarto leve en julio.
  • Pérdida de 11 kilos durante su encarcelamiento.
  • Cicatrices permanentes atribuidas al operativo de captura.

Ante esta situación, los abogados propusieron que Flores pueda cumplir la detención bajo vigilancia las 24 horas en una residencia de Nueva York, en lugar de permanecer en prisión.

La Fiscalía advierte sobre un "riesgo extremo de fuga"

La Fiscalía estadounidense se opuso al pedido de libertad bajo fianza. En un documento presentado ante el tribunal, los fiscales argumentaron que Flores representa un "riesgo extremo de fuga y un peligro para el público" si fuera puesta en libertad.

La acusación también señaló que, cuando necesitó atención médica, Flores fue trasladada en determinadas ocasiones desde la cárcel hasta un hospital local para recibir tratamiento.

De esta manera, el debate judicial quedó atravesado por dos posiciones contrapuestas: por un lado, la defensa sostiene que la salud de Flores requiere una modalidad de detención diferente; por otro, la Fiscalía considera que su liberación implicaría un riesgo elevado.

Una captura cuestionada por Maduro

La detención de Maduro y Flores también se encuentra rodeada por una fuerte controversia sobre la naturaleza del operativo que terminó con su captura. La administración del presidente Donald Trump defendió la incursión estadounidense y la definió como una "operación policial quirúrgica".

Maduro, en cambio, se autodenominó prisionero de guerra y calificó su captura como un secuestro.

La disputa sobre la interpretación del operativo se suma ahora al nuevo escenario judicial generado por la acusación revisada. Mientras Maduro enfrenta cargos por narcotráfico y nuevos señalamientos relacionados con torturas y represión, Flores busca modificar las condiciones de su detención y rechaza las acusaciones que pesan sobre ella.