Caso María Soledad Morales: a 31 años del brutal crimen que sacudió al país

La joven de 17 años fue asesinada el 8 de septiembre de 1990; su caso sacudió al poder y marcó un antes y después.

08 Septiembre de 2021 11.47

El 8 de septiembre de 1990 ocurría el brutal crimen que sacudió a todo el país y que de la mano de la hermana Martha Pelloni dio origen a las marchas del silencio para pedir justicia.

Más de tres décadas han pasado desde aquel hecho que puso en evidencia la impunidad con la que se manejaban los hijos del poder en la provincia y terminó con la condena a Guillermo Luque y Luis Tula.

No obstante, la lucha de toda una comunidad puso en crisis el sistema semifeudal con el que se manejaba el poder no sólo en Catamarca sino en diferentes provincias. Y aquellas insistentes marchas del silencio y una incansable lucha fueron dando origen a la Red Infancia Robada, una organización que hoy sigue trabajando en el acompañamiento a las víctimas en diferentes puntos del país.

El caso

La adolescente de 17 años fue vista con vida por última vez el 7 de septiembre de 1990 cuando fue a bailar a la elección de la reina del estudiante del colegio del Carmen en la capital catamarqueña.

Y tres días después, cerca de las 9.30, María Soledad fue encontrada violada y asesinada, con el cuerpo desfigurado y semidesnudo, por trabajadores de Vialidad.

Hoy, el lugar donde fue hallado el cuerpo junto a la ruta 38, a seis kilómetros del centro de San Fernando del Valle de Catamarca, solo puede reconocerse por un monolito despintado.

El asesinato de María Soledad tuvo una amplia repercusión a nivel nacional y terminó con la renuncia del entonces gobernador de Catamarca, Ramón Saadi.

También motivó las "marchas del silencio" que organizaba la religiosa Martha Pelloni, rectora del colegio al que asistía María Soledad y terminó con la detención y posterior condena de Luis Tula y Guillermo Luque, hijo de un diputado nacional.

Luque tiene hoy 54 años, vive en pleno centro catamarqueño, tiene un hijo y se mantiene con las rentas de las propiedades que le dejó su familia.

Tula tiene 59 años, también vive en la zona céntrica de Catamarca, tiene dos hijos con su expareja, es abogado penalista tras estudiar en la cárcel y tiene un estudio jurídico ubicado en la calle Rivadavia al 800.

Por su parte, Ada resaltó también un cambio en la justicia local y destacó la rapidez actual en relación al caso de su hija, en el cual participaron en la instrucción siete jueces y se realizaron dos juicios orales, porque el primero debió suspenderse por irregularidades.

"Como mamá de María Soledad yo no juzgo a toda la justicia, no puedo ser egoísta o mala, porque hay jueces probos, hay fiscales probos, hay abogados excelentes. Al igual que a la policía de Catamarca no puedo juzgarla para nada, porque acá los que encubrieron el caso fue el grupo que pertenecía al exjefe de la policía (Miguel Ángel Ferreyra)", afirmó.

Respecto a los dos hombres condenados por el crimen, Ada dijo que nunca más los volvió a ver, pero si se los cruzara "les diría que le fueran a pedir perdón" a su hija, "porque a ella la lastimaron, a ella fue a la que le hicieron de todo". Y aclaró que ella no les guarda "rencor".