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Caso Sastre Collado: la defensa negó que hubiera abuso y pidió la absolución

El abogado Ezequiel Walther sostuvo que las prácticas médicas cuestionadas tuvieron fines diagnósticos y negó la existencia de una intención sexual. El planteo se presentó después de que el fiscal Augusto Barros y las querellas solicitaran 11 años de prisión para el ginecólogo.

Dr. Ezequiel Walther
Dr. Ezequiel Walther

13 Octubre de 2026 15.00

La defensa del ginecólogo Felipe Sastre Collado insistió en que no existieron abusos durante las prácticas médicas por las que fue denunciado y solicitó la absolución del profesional, quien es juzgado por dos hechos denunciados por pacientes. Durante su alegato, el abogado defensor Ezequiel Walther centró sus argumentos en la finalidad diagnóstica de los procedimientos cuestionados y rechazó que las conductas atribuidas a su representado hayan tenido una intención sexual.

La exposición se desarrolló en una instancia decisiva del proceso judicial, luego de que el fiscal Augusto Barros y las querellas solicitaran una pena de 11 años de prisión para el ginecólogo. Frente a esos planteos, la defensa presentó su interpretación de los hechos y cuestionó los argumentos que, desde la acusación, sostienen la responsabilidad penal del profesional.

Walther procuró demostrar que las prácticas denunciadas deben analizarse dentro del contexto de la atención médica y no como conductas de naturaleza sexual. Para ello, se refirió por separado a los dos episodios incluidos en el proceso y expuso sus objeciones respecto de las interpretaciones realizadas durante el debate.

El abogado sostuvo que las actuaciones de Sastre Collado respondieron a procedimientos médicos y afirmó que no existen elementos objetivos que permitan acreditar una finalidad libidinosa. Sobre esa base, pidió que el tribunal disponga la absolución de su defendido.

El primer episodio y la discusión 

Al abordar el primer hecho denunciado, Walther explicó que se trató de una ecografía transvaginal y defendió la posición en la que fue colocada la paciente durante el procedimiento.

Según el planteo de la defensa, esa modalidad de ubicación se utiliza en prácticas médicas y debe comprenderse en función de los requerimientos del examen. El letrado cuestionó que la posición adoptada durante el procedimiento fuera interpretada como una conducta abusiva y sostuvo que la práctica debía evaluarse teniendo en cuenta su finalidad diagnóstica.

El argumento estuvo dirigido a discutir la interpretación de una de las situaciones que forman parte de las denuncias contra el ginecólogo. Para la defensa, el hecho de que una paciente cuestione o desconozca una técnica médica no constituye, por sí solo, una demostración de que se haya cometido un acto de naturaleza sexual.

En ese sentido, Walther puso en duda los testimonios escuchados durante el juicio y planteó que las declaraciones deben analizarse en relación con las características de las prácticas realizadas. Su posición fue que la descripción de un procedimiento y la percepción que pueda tener una paciente sobre él no alcanzan, por sí mismas, para establecer que existió una conducta abusiva.

La defensa buscó así separar la realización de una práctica ginecológica de la interpretación que se le atribuyó en el marco de la denuncia. El planteo formó parte de la estrategia con la que el abogado intentó cuestionar la acusación y fundamentar el pedido de absolución.

El segundo hecho 

Al referirse al segundo episodio, el defensor negó que se hubiera producido el tocamiento denunciado por una paciente. En este punto, sostuvo que los resultados médicos respaldaban la explicación brindada por Sastre Collado y utilizó ese argumento para cuestionar la acusación.

Walther mantuvo que las prácticas realizadas por su defendido respondieron a motivos médicos y rechazó que existieran elementos objetivos suficientes para demostrar una finalidad sexual. De esta manera, procuró sostener una línea argumental común para los dos hechos por los que el ginecólogo llegó a juicio, aunque expuso planteos específicos para cada uno.

En relación con el segundo episodio, la negativa al tocamiento denunciado constituyó uno de los puntos centrales de la exposición. El abogado afirmó que los resultados médicos eran compatibles con la versión de su representado y que debían considerarse al momento de evaluar los hechos discutidos durante el debate.

La defensa también sostuvo que otros médicos respaldaron las prácticas realizadas por Sastre Collado. Según el planteo de Walther, esas opiniones profesionales acompañan la explicación de que los procedimientos cuestionados se llevaron a cabo con fines diagnósticos. El letrado insistió en que no se cuenta con elementos objetivos que permitan acreditar una finalidad libidinosa. Ese argumento fue presentado como parte de los fundamentos para solicitar que el profesional sea absuelto de las acusaciones.

El respaldo de otros médicos 

Otro de los aspectos destacados por Walther fue el respaldo que, según indicó, recibió la actuación de Sastre Collado por parte de otros médicos. La defensa incorporó ese elemento a su argumentación para sostener que las prácticas cuestionadas pueden explicarse desde una perspectiva estrictamente médica.

El abogado negó que hubiera existido una intención sexual y afirmó que las actuaciones denunciadas estuvieron orientadas al diagnóstico. En esa línea, cuestionó que el desconocimiento de una técnica médica pueda utilizarse como fundamento suficiente para concluir que hubo un abuso.

La posición defensiva se apoyó en tres ejes principales:

La finalidad diagnóstica: Walther sostuvo que las prácticas denunciadas tuvieron objetivos médicos.

El cuestionamiento de los hechos: el abogado puso en duda los testimonios escuchados durante el debate y negó que se hubiera producido el tocamiento denunciado en el segundo episodio.

La falta de elementos objetivos: la defensa afirmó que no existen pruebas objetivas que permitan acreditar una finalidad libidinosa y señaló que otros médicos respaldaron las prácticas realizadas.

Estos planteos fueron expuestos con el propósito de controvertir la acusación y sostener que no corresponde imponer una condena al ginecólogo. La defensa solicitó que los hechos sean valorados a partir de las explicaciones médicas presentadas y de los elementos incorporados al proceso.