En la Justicia local, hay doce causas abiertas por “acoso virtual”

Los expedientes se abrieron durante el presente año. La mayor cantidad fue en el segundo semestre, sin embargo, solo dos hombres fueron imputados. El resto de las causas continúan en investigación. En relación al 2018, hubo notable incremento en las denuncias.

09 Diciembre de 2019 04.00

El grooming o acoso virtual es un delito que creció de la mano de las nuevas tecnologías a través de las redes sociales, generando un particular peligro para los chicos y los adolescentes. En la actualidad, en la Justicia de la Primera Circunscripción Judicial se encuentran abiertas, es decir, en etapa de investigación, un total de doce casos, número que sería muy superior si se contabilizaran las denuncias que padres de niños, niñas y adolecentes plasmaron durante el presente año ante “alertas” de chat de contenidos sexuales que sus hijos recibieron de personas desconocidas. Entre los meses de julio y noviembre, en promedio, en las onces unidades judiciales del Valle Central se recepcionó una denuncia de esta naturaleza por semana.
En la actualidad, esta problemática es moneda corriente y cobra más víctimas de las que oficialmente se conocen, oscilando sus edades en un promedio que va de los 10 a los 17 años de edad. De acuerdo a un relevamiento realizado por este diario en un campo de 500 estudiantes, uno de cada cinco chicos consultados dijo haber sufrido una agresión o recibido un mensaje de índole sexual a través de cualquiera de las redes sociales que manejan en sus computadoras y/o teléfonos celulares. De los encuestados, más del cincuenta por ciento dijo que sus padres desconocen de sus perfiles en las redes y solo el cinco por ciento dijo tener a sus padres como contactos en las redes. Otro dato que llama la atención en los encuestadores es que el 90 por ciento de los chicos responden a los mensajes que reciben vía WhatsApp, principalmente, de números desconocidos, y un 20 por ciento de ellos dijo haber recibido pedidos de fotos con “poca” ropa o “sin” ropa, además de haber recibido fotografías de partes íntimas de personas adultas.
“Este es un delito dentro de todo nuevo. Desde que se sancionó en diciembre del año 2013, hemos trabajado en un sinnúmero de casos, pero no en todos se logró confirmar el delito y dar con su autor. Por vergüenza, pudor o desconocimiento, los chicos, quienes si bien terminan por decirles a sus padres que son acosados por mensajes que reciben de falsos contactos, en el 80 por ciento de los casos, a esa altura, los chicos ya borraron casi todos los mensajes por temor a ser descubiertos. El grooming o acoso virtual es una forma de captación de personas menores de edad que llevaba mucho tiempo de seducción y conquista por parte del adulto a través de las nuevas tecnologías. Por eso, es fundamental que los padres o el adulto responsable del chico esté en alerta. Si el caso se denuncia apenas inicia, es más fácil poder llegar a dar con el sospechoso y, sobre todo, evitar que el niño, niña o adolescente atraviese un periodo de angustia cuando el sujeto, quien luego de ganarse su confianza y entablar una “amistad” la obliga a enviarle fotografías o, lo que es mucho más grave aún, le exige verse personalmente y termina por abusar sexualmente de esta”, explicó un alto funcionario policial quien pidió el resguardo de su identidad por razones obvias.
En cuanto a cómo se lleva adelante una investigación por un presunto caso de ciberacoso infantil, el funcionario policial indicó que “en la mayoría de los casos, los pedófilos se hacen pasar por niños de la edad de la víctima a la que contactan”.
Asimismo, señaló que “son varias las divisiones dentro de la Policía que participan en distintas instancias de la investigación. Todo -aclaró- a partir de que se radica la denuncia, ya sea en una unidad judicial, en la fiscalía o bien en el juzgado, a partir de eso son comisionados por el fiscal que instruye la investigación”. Aun cuando aclaró que “también pueden venir causas del extranjero, donde distintos organismos detectan este tipo de hechos, y cuando pueden determinar que las condiciones son de Argentina, se derivan a una oficina de Delitos Informáticos con sede en Buenos Aires y de allí se alerta a la Policía de la Provincia a la que pertenece el email detectado. Esto es lo que pasó en la investigación de Tinogasta” (la detención del presidente del club de fútbol por dos hechos de grooming y abuso sexual en perjuicio de dos chicos de entre 12 y 17 años) refirió el funcionario señalando que si bien transcurrió un poco más de un año desde aquella alerta, “el miércoles se logró sacar de circulación a este pedófilo que había compartido imágenes de niños y que, además, abusó sexualmente de uno de ellos”.
En relación a la investigación, el entrevistado indicó que el primer paso es demostrar “el lugar de conexión, es decir, desde dónde se está conectando el acosador, desde donde seguramente se secuestrarán un sinfín de dispositivos tales como PC, tablets, teléfonos celulares, pendrives, entre otros, que servirán como elementos de prueba, que será luego remitido al laboratorio científico con el que cuenta la provincia para su análisis”.
Dicho análisis consiste en un analizar toda la información, mensajes, videos, qué películas ve, a qué páginas accede, los contactos de su teléfono y demás; lo que lleva tiempo. Luego, se buscan elementos probatorios para esclarecer el hecho”. El comisario subrayó que en los últimos años se registro un “aumento considerable de denuncias” de delitos sexuales contra menores: “Más que nada, desde los celulares aún cuando hay causas donde el contacto se realizó a través de una computadora. En un noventa por ciento podemos decir que la mayoría de las causas se inician en las redes sociales. Es allí que, oculto tras un perfil falso, el pedófilo tiene más elementos para llegar al menor. Aun cuando desde la sanción de la ley en el 2013 hemos tenido uno que otro caso de grupos de WhatsApp”.
En otro tramo de la entrevista, el funcionario policial se refirió al perfil de los groomers indicando que estos hombres “tienen la necesidad de satisfacer sus deseos sexuales por lo que cuando obtienen las fotos o videos de sus víctimas, las intercambian con otros acosadores que realizan la misma práctica. Luego de buscar al niño víctima, el pedófilo estudia sus gustos, preferencias, etc. y lo hace mediante la propia información que la víctima compartió en su muro, sin ningún tipo de restricciones, lo que es sumamente peligroso. Luego, crean un perfil falso con la misma edad del niño y con preferencias y gustos casi iguales.
El acosador inicia el contacto con su víctima ganándose, de esta manera, su confianza.

Qué dice la ley

En la legislación penal argentina, mediante la sanción de la Ley 26.904 (publicada en el Boletín Oficial con fecha 11 de diciembre de 2013) que incorporó el delito al Código Penal con la siguiente redacción:
“Será penado con prisión de 6 meses a 4 años el que, por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contactare a una persona menor de edad, con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual de la misma”.

Cómo prevenir el grooming o acoso virtual

Es importante determinar si los niños y, sobre todo, los adolescentes pasan mucho tiempo conectados, ya sea por intermedio de la computadora, la tablet, la netbook o el celular.
Se les tiene que preguntar qué hacen, si chatean con amigos, de qué hablan y cómo son “estos amigos”.
Observar la actitud más o menos abierta del adolescente para hablar de este tema puede ser una señal muy útil para saber si algo está pasando.
En caso de que se observe al niño o adolescente incómodo con las preguntas o muy receloso con dar este tipo de información, se debe regular las horas que utiliza diariamente el niño y, sobre todo, hablarles respecto al uso responsable de las redes sociales, haciendo énfasis en: 1) No proporcionar información personal públicamente; 2) No enviar fotos a desconocidos y directamente, no hablarle; 3) Conocer la identidad del contacto que quiere ser agregado como amigo en las redes sociales.; 4) No conectar la webcam con desconocidos; 5) Emplear una fotografía de algún personaje de ficción para los perfiles de los niños menores de edad; 6) Tener contraseñas “fuertes”; 7) Guardar las pruebas cuando el acoso persista (duplicado de pantalla, mensajes del chat, conversaciones de WhatsApp, SMS, emails, etc.) ya que serán necesarias para presentar posteriormente una denuncia.
Si un niño ha sido víctima de grooming, es importante evitar que se sienta culpable; se debe afrontar la situación con la mayor calma posible, haciéndole ver al niño que lo vamos a ayudar incondicionalmente, que él ha sido la víctima y debemos conocer todos los detalles.

El primer caso en Catamarca se denunció en 2014, pero aún no fue juzgado

Transcurrieron cinco años y el imputado continúa en libertad. En el año 2015, se fijó la primera fecha para el debate, pero nunca se concretó.

Un año después de la incorporación al delito de grooming al Código Procesal Penal, en nuestra provincia se denunció el  primer caso. Fue en el mes de marzo del año 2014, cuando Jonathan Sánchez Pedraza fue detenido en el Parque de los Niños, donde el personal de la División Investigaciones,haciéndose pasar por la niña a la que había contactado meses antes, acordó encontrarse en uno de los sectores del Parque de los Niños. Pedraza estaba acusado de haber seducido a una niña de 8 años a través de Facebook. Los  padres de la pequeña víctima se percataron que chateaba con un pedófilo y dieron aviso a la Policía. Sánchez Pedraza se había hecho pasar por una niña. A partir de este caso, se conocieron otras situaciones similares, que requieren de una decidida intervención de la Justicia, como el triste caso que este miércoles tomó estado público ocurrido en la localidad de Tinogasta, departamento homónimo, donde el presidente de un club de fútbol infantil fue detenido por dos hechos de grooming y abuso sexual a dos niños. La prevención del grooming requiere un compromiso de todos: padres, escuela y Estado para concientizar a los chicos en el uso responsable de las redes sociales y prevenir este tipo de situaciones.

El primer caso en Tinogasta

La investigación policial y judicial inició en el año 2017, luego de que el alerta de un laboratorio de Estados Unidos dedicado a detectar a pedófilos en todo el mundo, intercertara el envío de una fotografía de pornografía infantil que había sido compartida desde una computadora de Argentina, Catamarca, Tinogasta, según el IP.
En el mes de julio de 2018, LA UNION pudo conocer en exclusiva la investigación. El IP llevó a la Policía local a cargo del comisario Oscar Barrios a allanar varios domicilios tanto del ahora detenido de apellido Quinteros, que en esos momentos se desempeñaba como entrenador en una escuela de fútbol infantil y de niños supuestamente víctima del sujeto, tanto de la ciudad de Tinogasta como de la localidad de Fiambalá.
Si bien en aquella oportunidad no se arrestó al sospechoso, se secuestró una importante cantidad de material informático que permitió finalmente el último miércoles detener a Quinteros e imputarlo de los delitos de groming (un hecho) y grooming y abuso sexual (segundo hecho).
Este es el primer caso de grooming que se investiga en la ciudad de Tinogasta y, lamentablemente, según indicaron las fuentes de la investigación, en la comunidad habrían más niños y adolescentes víctimas del accionar delictivo del detenido.
Por otra parte, se supo que Quinteros sería trasladado hoy al penal de Miraflores, en el departamento Capayán. El último viernes, el fiscal de la causa, Dr. Jorge Barros, solicitó al juez de Garantía el control de detención, el cual fue confirmado por el magistrado y Quinteros seguirá privado de la libertad.