“Sigo con la herida y la cicatriz a la vista”

Foto: César Gómez
Foto: César Gómez .

30 Septiembre de 2021 00.33

Así se manifestó ayer, en el inicio del juicio, Fabricio Bulacios, la joven víctima, a quien el 15 de febrero del año 2020, un adolescente, por ese entonces de 17 años, -los datos personales se reservan por la edad-, lo habría golpeado con una botella en el rostro cuando se divertía junto a unos amigos en el interior del boliche “Wika”, en medio de una pelea con otras personas. Para hoy, se prevé escuchar al imputado, quien, abierta la audiencia, optó por el silencio. 

Luego, serán los alegatos de las partes y el juez Rodrigo Morabito quien dictará el veredicto de sentencia. En caso de ser encontrado culpable, el adolescente, hoy de 18 años, podría enfrentar una pena de hasta 10 años de prisión. Se le imputa el delito de lesiones graves doblemente calificadas por alevosía y placer. 


Pasadas las 10.00 de la mañana de ayer, en ámbitos de la Cámara Criminal Penal Juvenil dio inicio el juicio oral y público en contra de un adolescente, en el año 2020 de 17 años, por haber agredido con una botella a otro joven en el interior de un boliche. 


Como el abogado defensor del imputado, Dr. Roberto Mazzucco, solicitó la suspensión del juicio a prueba, es decir, la probation, a la sala hicieron ingresar a la víctima, Fabricio Bulacios, quien aguardaba en la antesala ya que había sido citado como testigo.  
Luego de que su representante legal, Dra. Natalia Páez -querella-, se negara a la suspensión indicando que no era el momento del proceso para hacer tal solicitud, agregó a respuestas de Mazzucco acerca del ofrecimiento de dinero en concepto de resarcimiento por parte de su asistido a la víctima, que “mi asistido vino a buscar justicia. Espera que se haga justicia, no es una cuestión económica”. 


Ante la negativa de la víctima, el juez Morabito negó lo peticionado por el defensor e inició el debate con el silencio del imputado. 
Seguidamente, se escucharon en la sala a Bulacios, Herreras y otras dos jóvenes que estaban junto a ellos esa madrugada en el boliche “Wika”. 


La víctima, a preguntas del fiscal, dijo que solo reconoció a su agresor por sus características físicas, no así por su rostro. Comentó que, tras sufrir la lesión que actualmente le dejó una cicatriz a la altura del pómulo, estuvo tres meses sin poder trabajar.  


Ante las partes, también declaró Andrea Sapachu, quien también sufrió lesiones, consecuencia de que, tras impactar en Bulacios la botella, rebotó y la golpeó en la cabeza. 
“Pudo ser muy grave. El médico de la Policía me dijo que estuvo a cinco centímetros -tocándose la cabeza en donde recibió el impacto- de que esto fuera un homicidio”, se quebró la testigo. 


Previo a finalizar la audiencia, declaro Nair Salina, quien aseguró, a su entender, que la botella que lesionó a las jóvenes “salió” de una mesa con la que chocaron el imputado y otros dos sujetos cuando peleaban y trastabillaron, golpeando contra un ventanal de vidrio, que destruyeron. 


“Aún tengo un pedazo de vidrio en mi brazo”, señalándose a la altura del codo. 
Seguidamente, el abogado Mazzucco le adelantó al tribunal que su asistido declarara en la audiencia de hoy, para luego pasar a los alegatos y, en caso de que así el juez lo crea conveniente, dar a conocer el veredicto de sentencia.