El Tribunal Internacional del Derecho del Mar (ITLOS) fijó para el 10 y 11 de noviembre las audiencias vinculadas con el reclamo presentado por el Gobierno argentino para frenar el proyecto petrolero Sea Lion, previsto en las Islas Malvinas. La convocatoria representa una nueva instancia dentro de la controversia por la explotación de hidrocarburos en el Atlántico sudoccidental, en un escenario atravesado por la disputa de soberanía sobre el archipiélago.
La semana pasada, la Cancillería argentina recurrió a este organismo internacional, con sede en Alemania, con el objetivo de obtener medidas que permitan detener el avance de la iniciativa petrolera mientras se tramita el procedimiento destinado a examinar la controversia entre ambos países.
La fecha de las audiencias fue establecida por el presidente del tribunal, el juez Maurice K. Kamga, mediante una providencia fechada el 20 de octubre. De acuerdo con la información difundida por el ITLOS, las sesiones se desarrollarán en la sala principal del organismo y tendrán carácter público. Además, el tribunal informó que el cronograma detallado de las audiencias será publicado en su sitio web.
La convocatoria permitirá que las partes presenten sus argumentos ante los jueces y expongan sus respectivas posiciones sobre la solicitud argentina. Sin embargo, la fijación de estas fechas no significa que el organismo haya decidido suspender las actividades petroleras. La resolución sobre las medidas provisionales solicitadas llegará después de que los magistrados evalúen los planteos y la documentación aportada durante el procedimiento.
La presentación argentina
La Argentina presentó su solicitud ante el Tribunal del Mar el 13 de octubre, en el marco de una disputa relacionada con la explotación de hidrocarburos en el Atlántico sudoccidental. El planteo se fundamenta en el artículo 290, párrafo 5, de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, una disposición que contempla la intervención del organismo cuando se solicitan medidas provisionales antes de la constitución del tribunal arbitral encargado de analizar el fondo de una controversia.
El objetivo del Gobierno argentino es que se suspenda la explotación de hidrocarburos en el área mientras avanza el procedimiento arbitral. La solicitud busca evitar que las actividades vinculadas con el proyecto petrolero continúen desarrollándose durante el período previo a la intervención del tribunal que deberá examinar la disputa.
En su presentación, la Argentina sostiene que el Reino Unido no puede avanzar unilateralmente con actividades sobre recursos naturales en una zona cuya soberanía reclama el país. Desde esa perspectiva, el desarrollo de proyectos de explotación petrolera constituye una cuestión que debe analizarse en el contexto de la controversia territorial existente.
El planteo también incorpora consideraciones relacionadas con el ambiente. Según los argumentos expuestos por el Gobierno argentino, el desarrollo de las actividades petroleras podría generar riesgos ambientales en el Atlántico Sur, un aspecto que forma parte de los fundamentos presentados para solicitar la adopción de medidas provisionales.
De esta manera, la presentación ante el ITLOS busca obtener una respuesta durante la tramitación de la controversia y evitar que el avance de las operaciones sobre los recursos naturales de la zona se adelante a la resolución del procedimiento arbitral.
Sea Lion, el proyecto petrolero cuestionado
El reclamo argentino incluye al proyecto Sea Lion, ubicado al norte del archipiélago de las Islas Malvinas y operado por las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration.
La iniciativa contempla la extracción de petróleo en un área que la Argentina considera bajo disputa. El desarrollo del proyecto constituye el eje concreto del pedido presentado ante el Tribunal del Mar, ya que el Gobierno busca impedir que las actividades de explotación avancen mientras se examina la controversia entre ambos países.
Según la información citada en la presentación argentina, las compañías prevén iniciar la perforación correspondiente a la primera fase del proyecto durante 2027 y comenzar la producción de petróleo en 2028.
Estas fechas forman parte de los elementos vinculados con la iniciativa que motivó la intervención de la Cancillería. El cronograma previsto por las empresas sitúa el comienzo de las tareas de perforación para el próximo año y el inicio de la producción para el siguiente, mientras la Argentina procura que el desarrollo de las actividades quede suspendido durante la tramitación del arbitraje.
La controversia combina así el avance de un emprendimiento de explotación de hidrocarburos con el reclamo argentino sobre una zona cuya soberanía considera pendiente de resolución. El pedido de medidas provisionales apunta específicamente a impedir que las actividades petroleras continúen durante el proceso destinado a examinar la disputa.
El alcance de la intervención del tribunal
La presentación ante el Tribunal del Mar se produjo después de que la Cancillería iniciara un arbitraje bajo el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Ese procedimiento tiene como finalidad que un tribunal arbitral examine la controversia entre la Argentina y el Reino Unido.
En ese marco, la solicitud de medidas provisionales ante el ITLOS procura obtener una decisión para el período previo a la constitución del tribunal arbitral. La intención es evitar que las actividades relacionadas con la explotación de hidrocarburos avancen mientras se desarrolla el proceso.
El mecanismo contempla, por lo tanto, dos instancias diferenciadas: por un lado, el procedimiento arbitral que deberá examinar el fondo de la controversia y, por otro, el pedido urgente de medidas provisionales que será tratado durante las audiencias de noviembre.
Es importante señalar que el caso no implica que el Tribunal del Mar vaya a pronunciarse sobre la soberanía de las Islas Malvinas. La intervención del organismo está vinculada con la solicitud presentada por la Argentina para que se adopten medidas provisionales frente al desarrollo de las actividades petroleras y con la controversia relativa a la explotación de hidrocarburos.
La audiencia permitirá escuchar los argumentos de las partes antes de que el tribunal evalúe si corresponde adoptar las medidas solicitadas. Por ese motivo, la convocatoria no anticipa el resultado del planteo ni supone una decisión previa sobre la continuidad o suspensión del proyecto Sea Lion.
La posición del Reino Unido
El Reino Unido comunicó que participará del procedimiento ante el Tribunal del Mar, aunque rechazó la presentación argentina. La posición británica sostiene que el reclamo no modifica las licencias otorgadas ni obliga a detener las actividades vinculadas con el proyecto petrolero.
De esta manera, durante las audiencias previstas para el 10 y 11 de noviembre, los jueces escucharán tanto los argumentos de la Argentina como la postura del Reino Unido frente al pedido de medidas provisionales.
La instancia será determinante para que ambas partes expongan sus planteos en relación con la solicitud presentada y con los fundamentos que respaldan sus respectivas posiciones. Posteriormente, el tribunal deberá evaluar los argumentos y la documentación incorporada antes de resolver si corresponde disponer la suspensión solicitada por el Gobierno argentino.