El reclamo de los hoteles de Catamarca por alquileres temporarios
La Asociación de Hoteles advierte sobre la saturación del mercado y exige a la Provincia y al Municipio la reglamentación urgente de las leyes de control para los alquileres temporarios.

El sector turístico atraviesa un momento de profunda transformación, pero no todas las tendencias son recibidas con optimismo por los actores tradicionales del mercado. En el ámbito local, los referentes de la industria han encendido las alarmas ante el crecimiento exponencial de la oferta de alojamientos informales. Esta modalidad, que incluye desde departamentos completos hasta habitaciones particulares bajo la etiqueta de alquileres temporarios, está impactando de manera drástica en los niveles de ocupación hotelera. La preocupación se agudiza especialmente durante los fines de semana largos, periodos que históricamente representaban el motor principal de ingresos y que ahora se traducen en grandes pérdidas económicas para la rama del turismo formal.

La Asociación de Hoteles, Bares, Confiterías, Restaurantes y Afines de Catamarca ha sido categórica al describir la situación actual como una crisis de sostenibilidad. Según la entidad, no solo se trata de un cambio en las preferencias del consumidor hacia nuevas plataformas, sino de una competencia desleal fundamentada en una estructura de costos profundamente desigual. La oferta actual se califica como excesiva, alcanzando niveles de saturación que ponen en riesgo la estabilidad de los establecimientos que operan bajo el marco de la ley y que sostienen puestos de trabajo genuinos.

Sebastián Córdoba, presidente de la entidad, ha identificado el núcleo del problema en la falta de controles y la morosidad en la implementación de las herramientas legales que ya han sido aprobadas. A pesar de que la problemática ha sido planteada en reiteradas ocasiones ante las áreas de Turismo de la Provincia y de la Capital, la brecha entre la letra escrita y su aplicación efectiva sigue siendo alarmante. En sus declaraciones a Mañana Central, de Ancasti Streaming, el directivo recordó que el marco jurídico provincial y municipal ya ha sido trazado, pero permanece inoperante por falta de gestión ejecutiva.

Para que los alojamientos temporarios operen legalmente, deben cumplimentar lo establecido en la Ley Provincial 5837 del año 2024. Asimismo, en el ámbito de la ciudad Capital, existe la Ordenanza 8554 de 2023, la cual dispone explícitamente la creación de un registro obligatorio para estos prestadores. A pesar de contar con estas normativas, Córdoba señaló con preocupación que dicho registro aún no se ha terminado de crear, lo que impide generar los controles posteriores necesarios para que la norma tenga un efecto concreto en la realidad del mercado turístico.

El argumento central de la Asociación reside en la disparidad de cargas que enfrentan unos y otros. Mientras que un hotel es una unidad de negocio compleja con múltiples obligaciones fiscales, el alquiler temporario suele operar en las sombras de la informalidad. En términos tributarios, la mayoría de estos alojamientos asumen únicamente un monotributo, careciendo de una habilitación municipal que les imponga una carga impositiva provincial o local, algo que los hoteles deben abonar rigurosamente para mantener sus puertas abiertas.

Esta brecha se extiende también al pago de los servicios públicos esenciales. Los hoteles asumen tarifas comerciales por el suministro de agua y luz, mientras que los departamentos de alquiler temporario se benefician de tarifas residenciales, lo que reduce artificialmente sus costos operativos. A esta ventaja se suman otros gastos que los alojamientos no formales suelen trasladar a los consorcios de los edificios, tales como el mantenimiento de ascensores, la limpieza de espacios comunes y los seguros de responsabilidad civil, responsabilidades que para el hotelero formal representan inversiones mensuales obligatorias y de alto costo.

Si bien se reconoce que esta problemática tiene una escala mundial y afecta a los principales destinos turísticos del país, Córdoba enfatiza que la solución no requiere de innovación legislativa, sino de voluntad política para ejecutar lo ya trabajado. Destinos nacionales de gran afluencia como El Calafate y la Ciudad de Mendoza ya se encuentran trabajando activamente en esquemas de reglamentación, inspección y control de estas plazas informales para equilibrar la balanza comercial.

Para los hoteleros de Catamarca, el camino a seguir es claro y no admite más dilaciones. Existe un diálogo abierto con las autoridades y se sabe que se está trabajando en una reglamentación, pero la urgencia actual demanda que las medidas legisladas salgan del papel. El pedido puntual está encaminado a que los departamentos ejecutivos completen los pasos internos necesarios para regularizar la actividad, garantizando así un mercado justo donde la hospitalidad formal pueda competir sin las desventajas que impone la informalidad actual.