Con honores y bajo la lluvia, los restos de Fray Fuenzalida ya descansan en Piedra Blanca
La ceremonia se realizó este miércoles, con una misa presidida por Mons. Luis Urban y una guardia de honor de cadetes de la Policía y agrupaciones gauchas. Recordaron la trayectoria de un religioso que dedicó parte de su vida a la comunidad de Fray Mamerto Esquiú y a impulsar la Causa de Beatificación de su ilustre referente.

Los restos de Fray Mario Rubén Fuenzalida (OFM) ya descansan en Piedra Blanca, después de ser trasladados desde Santiago del Estero y recibidos con honores por la comunidad catamarqueña. La ceremonia de reinhumación se llevó a cabo durante la mañana de este miércoles 14 de octubre, al cumplirse seis años de su partida a la Casa del Padre.

La jornada, acompañada por una lluvia persistente, reunió a autoridades, representantes de instituciones educativas, familiares, amigos y agentes de pastoral que conocieron y trabajaron junto al sacerdote franciscano. El regreso de sus restos a la tierra del Beato Mamerto Esquiú estuvo marcado por el reconocimiento a una trayectoria vinculada con la vida religiosa, la tarea misionera y el compromiso con la comunidad.

Los actos comenzaron en el templo de San José. Pasadas las 10, se celebró la Santa Misa, presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por el vicario general, Pbro. Julio Murúa, y Fray Marcos Porta, sacerdote de la comunidad franciscana de Catamarca. También participó Fray Julio Bunader, guardián del templo franciscano San Pedro de Alcántara de la capital catamarqueña.

El recinto sagrado se colmó con la presencia de quienes se acercaron para acompañar este momento de homenaje. Entre las autoridades municipales estuvieron la intendenta de Fray Mamerto Esquiú, Prof. Alejandra Benavidez, y la concejal Patricia Arréguez, entre otras. Se sumaron abanderados y escoltas de instituciones educativas del medio, junto con familiares, amigos y agentes de pastoral que compartieron distintos momentos de la vida y la labor de Fray Mario.

fuenzalida piedra blanca

La guardia de honor y el traslado al cementerio

Uno de los aspectos destacados de la ceremonia fue la presencia de cadetes de la Escuela de Policía de Catamarca y miembros de agrupaciones gauchas, quienes realizaron la guardia de honor en homenaje al sacerdote.

La participación de estos grupos acompañó una jornada en la que confluyeron la dimensión religiosa y el reconocimiento de la comunidad. La misa permitió recordar la trayectoria de Fray Mario antes del traslado de sus restos hacia el cementerio parroquial de San José de Piedra Blanca.

Durante la reflexión sobre los textos bíblicos, Mons. Urbanc remarcó la invitación de Jesús a romper con las apariencias y abrazar la humildad, la sencillez, la verdad y la justicia. El obispo relacionó esos valores con el ejemplo del Beato Mamerto Esquiú y con la vida de Fray Mario Fuenzalida, quien siguió las huellas de San Francisco de Asís, padre fundador de la orden franciscana.

Hacia el final de la celebración eucarística, el obispo rezó y bendijo los restos mortales del sacerdote franciscano catamarqueño. A continuación, comenzó el desplazamiento hacia el cementerio parroquial, bajo la lluvia que acompañó las distintas instancias del homenaje.

 

Antes de que el féretro fuera colocado en el mausoleo familiar, se escucharon palabras de despedida. Entre ellas estuvieron las de Fray Marcos Porta, quien compartió con Fray Mario Fuenzalida los últimos seis años en la provincia de Santiago del Estero, donde el sacerdote falleció en agosto de 2020.

También habló don Raúl Leoncio Peralta, de 91 años, único miembro vivo de la comisión de homenajes por los 150 años del natalicio del Beato Esquiú. Sus palabras formaron parte del momento final de una ceremonia que reunió a distintas generaciones y a personas vinculadas con la historia religiosa de la comunidad.

Así, bajo una lluvia serena, los restos de Fray Mario quedaron en la tierra natal del Beato Esquiú, a quien admiró e imitó en las virtudes evangélicas desde el carisma franciscano.

 

Ordenado sacerdote a los 24 años

La trayectoria de Fray Mario Fuenzalida estuvo ligada a la Orden de los Frailes Menores y a una vocación sacerdotal que comenzó formalmente el 23 de agosto de 1964, cuando fue ordenado sacerdote a los 24 años. Pertenecía a la Provincia Franciscana de la Asunción de la Santísima Virgen del Río de la Plata, correspondiente a Argentina y Paraguay. A lo largo de su vida religiosa, desarrolló tareas pastorales en distintas localidades y provincias, con etapas dedicadas tanto al trabajo parroquial como a la misión y al acompañamiento comunitario.

Uno de los períodos más significativos de su trayectoria transcurrió en Fray Mamerto Esquiú, donde fue párroco durante varios años. Allí construyó un vínculo profundo con la comunidad y promovió iniciativas relacionadas con la memoria y la difusión de la figura del Beato Esquiú.

En 1976, junto con una comisión de vecinos y autoridades del pueblo, impulsó la construcción del Monumento al Padre Esquiú, que se levanta sobre el cerro Gracián. La iniciativa fue parte de su compromiso con el reconocimiento del religioso catamarqueño y con la preservación de su legado.

Impulsor de la causa de Esquiú

Además de su tarea parroquial, Fray Mario Fuenzalida dedicó esfuerzos a promover la Causa de Beatificación de Fray Mamerto Esquiú, una labor que desarrolló con diligencia y profunda devoción. Como parte de ese compromiso, escribió libros y artículos sobre la vida del ilustre franciscano. Su trabajo contribuyó a difundir aspectos de la trayectoria de Esquiú, cuya figura estuvo presente tanto en su actividad religiosa como en las iniciativas comunitarias que acompañó durante su permanencia en la localidad.

El vínculo entre ambos religiosos volvió a estar presente durante la ceremonia de reinhumación. La reflexión de Mons. Urbanč sobre las virtudes evangélicas y la referencia al ejemplo de Esquiú se conectaron con la historia de un sacerdote que lo admiró y procuró imitarlo desde el carisma franciscano.

La decisión de trasladar sus restos a Piedra Blanca también significó su regreso al lugar donde desarrolló una parte central de su ministerio y al entorno comunitario con el que mantuvo una relación estrecha.

Juventud Franciscana y trabajo misionero

La tarea de Fray Mario no se limitó a la conducción parroquial ni a la promoción de la figura del Beato Esquiú. También fue un importante animador comunitario y juvenil, que apoyó la conformación de la Juventud Franciscana (JUFRA) y de los grupos destinados a los más pequeños, conocidos como Heraldos y Juglares.

Su labor pastoral alcanzó, además, espacios de acompañamiento social. Trabajó en la Pastoral Carcelaria y en las Comunidades Aborígenes, actividades con las que cumplió su sueño de misionero. Estas experiencias formaron parte de una trayectoria en la que se combinaron la vida parroquial, la formación de niños y jóvenes, la promoción de la espiritualidad franciscana y el trabajo con comunidades diversas.

A mediados de la década de 1980, la Orden Franciscana lo llevó a desarrollar su ministerio en Córdoba, Santa Fe y La Rioja. Esos destinos marcaron distintas etapas de su recorrido fuera de Catamarca, sin borrar el vínculo que había construido con la comunidad de Fray Mamerto Esquiú.

Córdoba, Santa Fe y La Rioja: sus últimos destinos

Durante su permanencia en Córdoba, donde estuvo hasta 1993, Fray Mario mantuvo una estrecha relación con los medios de comunicación social. Luego fue trasladado a la ciudad de Santa Fe, donde misionó durante ocho años.

Más adelante, en marzo de 2011, asumió como responsable de la Parroquia de San Francisco de la ciudad de La Rioja. Allí ejerció su ministerio sacerdotal hasta febrero de 2017, cuando pasó al convento de Santiago del Estero.

En esa ciudad transcurrió la última etapa de su vida. Fray Mario Fuenzalida falleció el 17 de agosto de 2020, después de una trayectoria que incluyó tareas parroquiales, iniciativas comunitarias, trabajo misionero y una dedicación especial a la difusión de la figura del Beato Mamerto Esquiú.