La Diócesis de Catamarca dará apertura al camino sinodal

20 Octubre de 2021 13.12

El domingo 24 de octubre, a partir de las 17.45, el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, presidirá la ceremonia de apertura del camino sinodal en la Diócesis de Catamarca, que culminará con la celebración de la Santa Misa en la Catedral Basílica y Santuario del Santísimo Sacramento y Nuestra Señora del Valle.

A través de una carta, el Pastor Diocesano invita a los fieles a participar de este momento, recordando que “desde el año pasado he venido alentando una Asamblea Diocesana para evaluar el camino andado, y para diagramar nuestro camino hacia la celebración de la bimilenaria Redención de la humanidad, en el año 2033. Si bien la pandemia nos ha impedido, no debemos dejar de prepararla con gusto y seriedad, pues necesitamos delinear nuestra pastoral después del frustrado Congreso Mariano Nacional, pero muy motivados por la Beatificación de Mamerto Esquiú”.

Asimismo, destaca que “el pasado mes de marzo nos llegó la invitación a participar en la Asamblea Eclesial Latinoamericana y del Caribe, pedida por el Papa Francisco, a celebrarse en Méjico, en noviembre de este año. Todo el mes de julio hemos trabajado lo que se nos pidió y enviamos nuestro aporte diocesano. Y en el mes de junio, de nuevo el Papa nos invita a participar en el camino bienal hacia el Sínodo de los Obispos sobre la Sinodalidad, a realizarse en octubre del 2023”.

Tres pilares: Catequesis, Liturgia y Cáritas

Más adelante, Mons. Urbanc comenta que “el Sínodo de los Obispos lleva por título 'Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión'. Esto ya nos dice mucho, lo importante es comprenderlo y practicarlo”. Y explica que “la sinodalidad equivale a 'caminar juntos', a pensar, planificar y ejecutar juntos. Nuestra Asamblea Diocesana será parte de ese ejercicio sinodal donde en este primer año detendremos la mirada en tres pilares de la vida pastoral como son la Catequesis, la Liturgia y Cáritas, ante los nuevos escenarios culturales y la cultura digital que en la actualidad nos desafían”. 

“Se trata de hacer un camino de escucha y discernimiento en nuestras parroquias, instituciones y movimientos, pasando por instancias decanatales, para llegar así al momento diocesano. Tengamos en cuenta que es el inicio de un camino que queremos hacer juntos para renovar y revitalizar nuestra pastoral”, enfatiza, apuntando que “será decisivo para la fecundidad del proceso sinodal que podamos percibir con la mayor lucidez posible, las circunstancias actuales en las que estamos insertos, tanto en lo social como en lo eclesial”. 

También advierte que “será imprescindible que evitemos ceder a la tentación de ver al Sínodo y a nuestra Asamblea Diocesana como una actividad más para agregar a la afanosa agenda diocesana. Se trata, más bien, de asumirlo como intención, forma, estilo y espiritualidad, desde donde se realiza todo lo demás”.