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Tesla presentó un auto que vuela y la demostración asombra al mundo

La demostración incluyó una circulación boca abajo por una rampa, un giro en el aire y un aterrizaje asistido por propulsores. Tesla prevé iniciar la producción en serie en 2028, con variantes que requieren reservas de hasta USD 250.000 y una edición monoplaza disponible únicamente por invitación.

16 Octubre de 2026 10.05

Tesla volvió a colocar su nombre en el centro de la innovación automotriz con la presentación oficial de la versión rediseñada de su superdeportivo eléctrico Roadster, un proyecto desarrollado en colaboración con SpaceX que incorpora prestaciones y recursos tecnológicos vinculados con la industria aeroespacial.

El lanzamiento se realizó durante un evento en Texas y tuvo como escenario un centro de pruebas ubicado en McGregor. Allí, la compañía exhibió las capacidades de un vehículo que busca ir más allá de los parámetros tradicionales de un deportivo de altas prestaciones. La demostración incluyó maniobras que combinaron desplazamiento sobre una rampa, circulación invertida y movimientos en el aire con asistencia de propulsores integrados.

La presentación estuvo encabezada por la expectativa que rodea a un modelo anunciado originalmente en 2017 y que atravesó múltiples postergaciones. Ahora, Tesla confirmó que la producción en serie comenzará en 2028, lo que sitúa al Roadster dentro de los proyectos de la compañía con los que busca exhibir el alcance de su desarrollo tecnológico.

El propio director ejecutivo de Tesla, Elon Musk, destacó las prestaciones que tendrá el vehículo y puso el foco en dos indicadores centrales: la aceleración y la velocidad máxima. Según aseguró, el Roadster podrá pasar de 0 a 100 kilómetros por hora en menos de un segundo y alcanzar una velocidad máxima superior a los 370 km/h.

Esas cifras constituyen uno de los principales argumentos de la propuesta. La combinación de aceleración extrema, velocidad y propulsores integrados diferencia al modelo de la concepción habitual de un automóvil deportivo y lo convierte en una de las principales vitrinas tecnológicas de la marca.

La demostración en McGregor

Uno de los momentos más llamativos del evento fue la exhibición de las maniobras que puede realizar el vehículo. Durante la demostración en el centro de pruebas de McGregor, Texas, el Roadster circuló boca abajo por una rampa mediante un sistema de succión, antes de girar en el aire y aterrizar con asistencia de propulsores integrados.

La secuencia reunió distintos recursos tecnológicos en una misma presentación. Primero, el automóvil se desplazó por la rampa en una posición invertida, utilizando el sistema de succión mencionado en la demostración. Después realizó un giro en el aire y completó la maniobra con un aterrizaje asistido por los propulsores incorporados.

La exhibición funcionó como una muestra de las capacidades que Tesla pretende asociar con esta nueva generación del deportivo. No se trató únicamente de destacar su aceleración o su velocidad máxima, sino también de presentar funciones que lo distinguen de los vehículos convencionales.

La colaboración con SpaceX forma parte central de esta propuesta. El proyecto combina el desarrollo de un automóvil eléctrico de altas prestaciones con tecnologías de propulsión y sistemas que remiten al ámbito aeroespacial. Esa convergencia constituye uno de los elementos más distintivos del nuevo Roadster y explica el protagonismo que tuvieron las maniobras durante el evento.

Performance, Thrust y Rocket

La estrategia comercial del nuevo Roadster contempla distintas versiones, con requisitos económicos y características específicas. Las alternativas anunciadas incluyen las variantes Performance y Thrust, además de una edición monoplaza denominada Rocket, reservada para un grupo restringido de compradores.

Las condiciones informadas para cada versión son las siguientes:

Roadster Performance: requiere una reserva de USD 50.000.

Roadster Thrust: exige un depósito de USD 250.000 e incorpora propulsores de aceleración.

Roadster Rocket: es una edición monoplaza disponible únicamente por invitación y equipada con un sistema de vuelo completo que combina gas frío y succión multimodo.

La diferencia entre las versiones no se limita a los montos necesarios para reservarlas. En el caso de Thrust, la incorporación de propulsores de aceleración forma parte de sus características específicas. Rocket, en tanto, representa la alternativa más exclusiva de la propuesta, tanto por su configuración monoplaza como por el acceso restringido mediante invitación.

La firma también estableció una aclaración importante respecto de esta última variante. Según la información publicada en el sitio oficial de Tesla, la edición Rocket no está aprobada para el uso en la vía pública.

Esa precisión distingue la propuesta tecnológica de las condiciones de utilización del vehículo. Aunque la demostración puso en primer plano las maniobras aéreas y los sistemas de propulsión, la compañía aclaró que la variante Rocket no cuenta con autorización para circular por calles y rutas públicas.

Las tres alternativas muestran una estrategia comercial que combina reservas de alto valor, equipamiento diferenciado y una edición de acceso limitado. El Roadster se presenta así como un producto orientado a compradores que buscan prestaciones extraordinarias y acceso a una propuesta tecnológica exclusiva.

El regreso de un proyecto anunciado en 2017

La presentación del nuevo Roadster también marca la reaparición de un proyecto que Tesla había anunciado originalmente en 2017 y que, desde entonces, experimentó múltiples postergaciones.

La distancia entre aquel anuncio y la nueva presentación constituye un elemento relevante en la historia del modelo. Durante ese período, el proyecto permaneció pendiente de concreción, hasta que la compañía volvió a mostrarlo como una de sus principales apuestas para exhibir los avances de su ingeniería.

El regreso del deportivo recupera, además, la referencia al modelo original de 2008, al que se atribuye haber transformado la percepción sobre la movilidad eléctrica. En aquel momento, el Roadster representó una manera de asociar la propulsión eléctrica con las prestaciones de un deportivo.

La nueva versión retoma esa identidad, aunque en un contexto operativo muy diferente para Tesla. La compañía ya no concentra su propuesta únicamente en el desarrollo de automóviles eléctricos, sino que destina sus principales recursos a otras áreas tecnológicas, entre ellas la inteligencia artificial, la robótica humanoide y la conducción autónoma.

En ese escenario, el Roadster aparece como una continuidad de la apuesta por los vehículos eléctricos de altas prestaciones, pero también como una demostración de las posibilidades que la empresa busca explorar mediante la combinación de ingeniería automotriz y tecnologías aeroespaciales.

Inteligencia artificial, Optimus y Cybercab

Mientras prepara el regreso de su deportivo insignia, Tesla vuelca sus principales recursos hacia la inteligencia artificial, la robótica humanoide con Optimus y la conducción autónoma mediante el robotaxi Cybercab.

Estas áreas representan el centro de atención tecnológica de la compañía en la actualidad. La apuesta por la inteligencia artificial, el desarrollo de robots humanoides y los sistemas de conducción autónoma amplían el campo de actividad de Tesla más allá de la fabricación de automóviles convencionales.

En ese marco, el nuevo Roadster no está concebido principalmente como un vehículo destinado a alcanzar ventas masivas. Los especialistas coinciden en que su objetivo será funcionar como el buque insignia de lujo y potencia de la compañía, reforzando la imagen de Tesla como desarrolladora de tecnologías de vanguardia.

La función del modelo dentro de la estrategia empresarial estaría vinculada, por lo tanto, con su capacidad para representar los límites tecnológicos que la marca pretende alcanzar. Sus prestaciones, sus propulsores y las versiones exclusivas lo ubican en un segmento distinto del que ocuparían los vehículos destinados a una comercialización de mayor volumen.