Además, apuñalaron a otro amigo y atropellaron a un tercero

Acusaron de robo a un amigo, fue a buscar a su padrastro y le cortaron el cuello a un joven

06 Septiembre de 2021 00.30

Mientras Carlos Puente, de 24 años, lucha por seguir con vida en la Terapia Intensiva del Hospital San Juan Bautista, el rompecabezas de la investigación, que lleva adelante el personal de la División Homicidios de la Policía, conjuntamente con los sumariantes de la Unidad Judicial N° 10 de Valle Viejo, parece tener todas las piezas en su lugar. 

En las últimas horas, se conoció que a las detenciones de Mauricio Alejandro Gómez (19) y de su padrastro, Daniel Jiménez -quien está imputado en el millonario robo de una estación de servicio-, se sumó la de Exequiel Alejandro Torrico, quien sería el autor del robo del teléfono celular que desató la tragedia. 


Así fue confirmado a LA UNIÓN por voceros de la causa, quienes refirieron que, durante la madrugada y el mediodía de ayer, el personal de Homicidios llevó a cabo distintas diligencias procesales, entre ellos, allanamientos. 
Así fue que llegaron a la casa en donde pernoctaba Jiménez y su hijastro, en busca del arma blanca utilizada, pero el resultado fue negativo. 

Sin embargo, sí hallaron prendas de vestir y calzados de ambos, uno de ellos con una mancha que sería sangre, y ropa que aparentemente utilizaron los ahora detenidos al momento de asestarle a Puente la lesión en el cuello, que casi le cuesta la vida. Vale recordar que, tras el incidente, es decir, luego de que Mauricio Alejandro Gómez (19) y su padrastro Daniel Jiménez llegaran en el automóvil a la casa n° 67 del barrio Las Vías, propiedad de Carlos Bazán y atacaran a este a quien lesionaron en el tórax -propietario del teléfono robado- y a Puente, regresaron a su casa, en donde, luego, se entregaron de manera voluntaria a la policía. 


También, durante la jornada de ayer, los investigadores inspeccionaron el automóvil Ford en que se trasladaron padrastro e hijastro en busca de las armas, pero tampoco fueron encontradas. 

Si bien las víctimas fueron atacadas con un arma punzocortante, testigos señalaron a los investigadores que cuando estos -por los detenidos- llegaron a la casa de Bazán, pudieron ver a Jiménez empuñar un arma de fuego con la que efectuó disparos, pero por motivos que se desconocen, el proyectil no salió. Fue entonces cuando sacó un arma blanca, también de entre sus prendas, y atacó a Puente, cortándole literalmente el cuello en uno de sus laterales. 


Como de la recepción de testimonios surgió cómo habrían sido los momentos previos al hecho, los investigadores se trasladaron a un descampado cercano de la casa de Bazán, el que rastrillaron, logrando hallar entre la maleza el teléfono celular marca Motorola que Díaz había acusado a Exequiel Alejandro Torrico de robárselo, no a Gómez como se informó en un primer momento.  


Según coincidieron los testigos, Gómez, Torrico, Díaz y Puente se encontraban desde horas de la tarde en la casa de Bazán ingiriendo bebidas alcohólicas. Cerca de las 22.00 horas, Díaz dijo que le habían robado su teléfono celular señalando a Exequiel Torrico como el autor del ilícito. Molesto por la acusación, Torrico y Gómez se retiraron de la casa de Bazán y se dirigieron al domicilio de su padrastro Jiménez. 

Al cabo de unos minutos, regresaron en el automóvil, pero solo Gómez y su padrastro, y atacaron a los allí presentes. 
Torrico, en tanto, se fue a su domicilio, en donde pasado el mediodía de ayer fue detenido por el personal de Homicidios.  


Anoche, por disposición de la fiscal que investiga la causa, Dra. Jesica Miranda, el mencionado fue pasado de arrestado a detenido en averiguación del hecho por el robo del teléfono celular que dio origen al sangriento desorden, permaneciendo alojado en la División Investigaciones. 
Por otro parte, en cuanto al estado de salud de la víctima, ayer se conoció que continuaba siendo reservado ya que, si bien salió bien de una intervención quirúrgica a la que fue sometido durante la jornada, su cuadro clínico no habría sufrido ninguna mejoría, corriendo aún riesgo su vida.