Taxistas y remiseros cortan la Avenida Illía por reclamos a las aplicaciones
Trabajadores del volante se manifestaron frente al Centro Operativo Municipal para exigir la ejecución de los controles prometidos a los conductores de plataformas digitales.

La mañana de este jueves en la ciudad se vio marcada por una jornada de protesta y visibilización de un conflicto que escala en el sector del transporte público y privado. Taxistas y remiseros llevaron adelante una manifestación con corte de tránsito en la Avenida Illía al 700, específicamente frente al Centro Operativo Municipal, para reclamar a las autoridades locales el cumplimiento efectivo de los controles prometidos hacia los conductores que operan mediante plataformas digitales.

El despliegue comenzó aproximadamente a las 10:00 de la mañana y se mantuvo durante gran parte del mediodía. Cerca de diez vehículos del sector permanecieron estacionados sobre la calzada, lo que provocó una interrupción parcial del flujo vehicular. Para mitigar el impacto en la circulación, personal de Protección Ciudadana y de la dirección de Tránsito debió trabajar en la zona, realizando desvíos para los conductores que transitaban por el área. En medio de la protesta, los manifestantes permitieron, en algunos momentos, el paso de vehículos de emergencia, buscando no entorpecer tareas de auxilio urgente mientras mantenían su postura reivindicativa.

La mesa de negociación y el pedido de operativos

Mientras el reclamo se desarrollaba en las calles, los representantes de los taxistas y remiseros se encontraban en el interior del edificio municipal manteniendo una audiencia clave. Fueron recibidos por la secretaria de Protección Ciudadana, Mariela Romero, junto a su equipo de trabajo. El eje central del diálogo fue la exigencia de poner en marcha, de manera inmediata, los operativos de control sobre los conductores de aplicaciones de transporte, medidas que —según afirmaron los trabajadores— habían sido prometidas por el municipio hacia fines del año pasado.

El núcleo de la problemática que motiva la movilización radica en la competencia que el sector tradicional considera desleal frente a las plataformas de transporte como Uber y DiDi. Según denuncian los manifestantes, estas aplicaciones han generado un escenario de disparidad en las condiciones laborales y operativas que afecta gravemente la sostenibilidad de sus ingresos.

Los argumentos del sector contra la competencia digital

La llegada y expansión de estas plataformas de transporte ha impactado, según los choferes, directamente en su rentabilidad y nivel de actividad. Los trabajadores denuncian principalmente una profunda desigualdad regulatoria, ya que afirman que los conductores de aplicaciones no están sujetos a los mismos controles, normativas ni obligaciones que los trabajadores del sistema tradicional. Esta situación se ve agravada por una notable baja en la demanda del servicio de taxi y remís en los últimos meses, lo cual atribuyen directamente a la falta de fiscalización sobre el nuevo modelo de negocio.

Además, los manifestantes señalan una ausencia de carga tributaria equivalente, denunciando que los conductores de plataformas digitales no estarían abonando los impuestos que sí recaen sobre ellos por el ejercicio de la actividad de transporte. Ante este escenario, consideran que una intervención municipal mediante operativos de control estrictos sería una herramienta fundamental para equilibrar la situación y proteger la actividad del sistema tradicional. Un chofer que participó del corte, en diálogo con Esquiú Play, sintetizó el malestar general al declarar que la llegada de estas aplicaciones ha devastado al sector, remarcando que ellos no pagan impuestos y que esto ha generado un desplome en su volumen de trabajo.

La jornada concluyó con la incertidumbre de los manifestantes, quienes permanecieron aguardando los resultados concretos de la reunión con la secretaria Mariela Romero. El reclamo se mantiene vigente bajo la premisa de que solo una fiscalización rigurosa podrá devolver la competitividad a un sector que, además de lidiar con los nuevos modelos de negocio, enfrenta un presente complejo marcado por la caída en la demanda generalizada de sus servicios.