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Del ron al mango: cómo cambió el gusto de los argentinos por el dulce de leche

El clásico argentino mantiene su lugar privilegiado, pero cada vez más consumidores se animan a descubrir variedades con ron, frutos rojos, limón, mango y chocolate. La experiencia de una empresa familiar muestra cómo la creatividad transforma un producto emblemático sin perder su esencia.

11 Octubre de 2026 09.29

Cada 11 de octubre se celebra el Día Mundial del Dulce de Leche, una fecha establecida en 1998 para homenajear a uno de los productos más representativos de la gastronomía argentina. Aunque su versión tradicional continúa siendo la favorita, los hábitos de consumo muestran una apertura creciente hacia combinaciones que incorporan nuevos ingredientes y proponen experiencias diferentes a partir de un alimento profundamente arraigado en la identidad nacional.

La conmemoración fue impulsada por el Centro Argentino de Promoción del Dulce de Leche y Afines y busca destacar el valor de un producto que, además, fue reconocido como Patrimonio Cultural Alimentario y Gastronómico de la Argentina. Su presencia en la cultura gastronómica del país convive hoy con una transformación que se manifiesta en la aparición de variedades que amplían las posibilidades de consumo.

La fecha también está asociada a una de las historias más conocidas sobre el origen del dulce de leche. Según la anécdota, su creación se habría producido en 1829, durante un encuentro entre Juan Manuel de Rosas y Juan Lavalle en Cañuelas. El relato cuenta que una criada dejó leche con azúcar al fuego y, al regresar, encontró una preparación espesa y dulce.

Casi dos siglos después de aquella historia, el dulce de leche conserva su condición de clásico, aunque sus posibilidades ya no se limitan a la receta tradicional. Ron, frutos rojos, pistacho, limón, mango y chocolate forman parte de una oferta que encuentra consumidores dispuestos a explorar sabores distintos.

Del producto tradicional a las combinaciones inesperadas

La evolución de las preferencias puede observarse en emprendimientos que comenzaron a experimentar con ingredientes diversos y encontraron un público interesado en probar nuevas propuestas. Uno de esos casos es Milagros del Sol, una empresa familiar de Exaltación de la Cruz que nació a partir de una familia vinculada a la actividad tambera y que actualmente elabora más de 15 variedades de dulce de leche saborizado.

Sol Semino dirige la empresa junto con su hermana Milagros y su padre, Javier. Desde esa experiencia, observa una mayor disposición de los consumidores a descubrir alternativas, aunque sin abandonar el producto tradicional.

"El consumidor argentino está mucho más abierto a probar cosas nuevas. El dulce de leche tradicional sigue siendo un clásico indiscutido, pero hoy también hay una búsqueda de experiencias diferentes", explica Sol.

Para la familia, el propósito de las variedades saborizadas no consiste en desplazar al dulce de leche de siempre, sino en ofrecer una experiencia diferente a partir de un producto conocido. La intención es conservar la identidad del alimento y, al mismo tiempo, explorar combinaciones que despierten curiosidad.

Los datos de ventas de la empresa permiten identificar cuáles de esas propuestas consiguen mayor aceptación y cómo cambian las preferencias según los ingredientes y las épocas del año.

De las dudas al éxito: cómo nace un nuevo sabor

Detrás de algunas de las variedades más exitosas hay una dinámica familiar en la que las primeras reacciones no siempre anticipan el resultado comercial. Muchas de las ideas surgen de Javier Semino, quien propone combinaciones que sus hijas reciben inicialmente con cierta desconfianza.

"Muchas veces, cuando mi papá nos propone una combinación, nosotras somos las primeras en decirle 'noooo' y al final siempre terminan siendo los sabores que más se venden", relata Sol. El dulce de leche con limón es uno de los ejemplos más representativos. Al principio, la mezcla les parecía extraña, pero con el tiempo logró consolidarse: la variedad recibió un premio en una feria especializada y pasó a integrar el grupo de los productos más vendidos de la empresa.

Una situación similar ocurrió recientemente con el mango. La familia presentó esta combinación por primera vez en una feria realizada en septiembre y la respuesta del público fue inmediata. El producto se quedó sin stock durante el primer día, una señal de la aceptación que puede alcanzar una propuesta novedosa cuando encuentra consumidores interesados.

Sin embargo, llegar a una variedad lista para la venta requiere un proceso de desarrollo. Cada sabor comienza con distintas pruebas destinadas a encontrar un equilibrio entre el ingrediente incorporado y el dulce de leche. Una vez definida la combinación, se realizan los ajustes necesarios en la formulación y se completan los trámites correspondientes. Finalmente, se diseña la etiqueta antes de que el producto llegue al mercado.

El proceso demuestra que innovar no consiste solamente en agregar un ingrediente diferente, sino también en encontrar una combinación que conserve las características del producto original y resulte atractiva para los consumidores.

Ron, frutos rojos, limón, mango y chocolate

Actualmente, de acuerdo con los datos de ventas de Milagros del Sol, los sabores que registran mayor demanda son ron, frutos rojos, limón, mango y chocolate. El orden de esta lista puede modificarse según la época del año, por lo que las preferencias no permanecen necesariamente iguales en todos los períodos.

El pistacho también experimentó un crecimiento importante, impulsado por la popularidad que alcanzó ese sabor en distintos productos gastronómicos. Sin embargo, desde la empresa advierten que su demanda comenzó a disminuir.

"El pistacho fue una moda y ahora está bajando un poquito", explica Sol.

La evolución de este ingrediente muestra cómo las tendencias gastronómicas pueden influir en las decisiones de consumo y trasladarse de una categoría de productos a otra. En este caso, los consumidores incorporan al dulce de leche sabores que ya conocen por su presencia en chocolates, postres, helados y otras preparaciones dulces.

El ron, el chocolate y los frutos rojos despiertan interés porque forman parte de combinaciones habituales en esos productos. Su incorporación al dulce de leche permite explorar una alternativa diferente sin alejarse por completo de referencias gastronómicas conocidas.

Otras variedades, como la menta o la miel, cuentan con un público más reducido, aunque continúan formando parte de la producción.

"No podemos decir que haya un sabor que no haya funcionado, porque todos tienen sus consumidores", señala Sol. La observación refleja una característica de esta oferta: no todas las variedades tienen el mismo nivel de demanda, pero la existencia de preferencias diversas permite sostener alternativas para distintos públicos.

Las diferencias generacionales y el valor de la nostalgia

La apertura hacia los sabores nuevos también presenta diferencias entre generaciones. Según la experiencia de la empresa, los consumidores de mayor edad suelen inclinarse por el dulce de leche tradicional, mientras que entre los más jóvenes se observa una mayor curiosidad por las variedades saborizadas y una disposición más amplia a experimentar con combinaciones diferentes.

En el caso de Milagros del Sol, incluso el envase de cartón puede despertar recuerdos asociados a otras épocas. Para algunos consumidores, su presentación remite al dulce de leche de antes y funciona como un vínculo con experiencias de la infancia.

"Les recuerda al dulce de leche de antes. Muchas veces lo ven y se enloquecen, les genera nostalgia y los conecta con su infancia", cuenta Sol. Así, el producto tradicional conserva un valor que excede la elección de un sabor. También representa recuerdos y referencias personales que forman parte de la relación de los consumidores con este alimento.

Al mismo tiempo, las variedades nuevas amplían las posibilidades para quienes buscan una experiencia diferente. La convivencia entre ambos perfiles permite que el dulce de leche mantenga su identidad histórica y, a la vez, encuentre nuevas formas de acercarse al público.

dulce de leche
 

Los turistas también eligen los saborizados

Otro fenómeno identificado por la empresa es el interés de los turistas por las variedades saborizadas. En algunos puntos de venta de la Ciudad de Buenos Aires y de Puerto Iguazú, estos productos son elegidos para llevar como recuerdo de la Argentina. La elección introduce una dimensión adicional: un alimento asociado a la tradición gastronómica local también puede convertirse en una propuesta para descubrir combinaciones distintas y llevar una experiencia de sabor.

En esos espacios de venta, las variedades saborizadas ofrecen una alternativa al producto tradicional para quienes buscan algo diferente. La posibilidad de combinar un alimento representativo de la gastronomía argentina con ingredientes como mango, ron o frutos rojos amplía el abanico de opciones disponibles.

De esta manera, el dulce de leche puede conservar su condición de símbolo gastronómico y, simultáneamente, presentarse como un producto capaz de sorprender a quienes desean conocer otras versiones.