Las sandalias volvieron a convertirse en protagonistas del mundo de la moda, aunque esta vez por una propuesta que lleva el minimalismo a un extremo inesperado. Se trata de las denominadas "barefoot sandals" o sandalias sin suela, un diseño que generó furor y también polémica entre quienes siguen las tendencias.
"Todo el mundo las está buscando", fue una de las frases que sintetizó el fenómeno alrededor de este particular calzado. La pregunta que queda abierta, sin embargo, es quiénes se animarían a utilizarlas en la vida cotidiana.
El diseño fue presentado como una sandalia con una suela extremadamente fina, prácticamente inexistente, en la que el pie desnudo pasa a formar parte integral del estilismo. Los dedos, el metatarso y prácticamente toda la planta pisan directamente el suelo, mientras que una parte importante del pie queda completamente al descubierto.
El resultado es un calzado que parece ubicarse a mitad de camino entre una sandalia tradicional y la sensación de caminar descalzo.

Chanel llevó el diseño al centro de la escena
El modelo que despertó la atención fue desarrollado por Chanel, y la tendencia había comenzado tiempo atrás con una diseñadora de la firma. Sin embargo, el fenómeno adquirió una nueva dimensión cuando el diseñador Matthieu Blazy presentó la colección Resort 2027 de Chanel en Biarritz, Francia.
Hace apenas cuatro meses, aquella presentación dejó a todo el mundo de la moda hablando. El interés no estuvo puesto solamente en su elegante selección de tweeds ni en una primera fila repleta de estrellas, sino especialmente en una decisión que rompió con las convenciones del calzado utilizado en una pasarela.
Las modelos desfilaron con un calzado que, en términos convencionales, prácticamente no era un zapato. Las llamadas sandalias descalzas cuentan únicamente con una pequeña tapa de cuero en el talón que se ata, mientras las plantas de los pies y los dedos quedan completamente expuestos.
La propuesta generó sorpresa por su apariencia y por la manera en que transforma el pie desnudo en una parte central de la estética.

Margaret Qualley las llevó a la alfombra roja
La tendencia que había llamado la atención en la pasarela dio otro paso cuando Margaret Qualley, actriz estadounidense, apareció con las sandalias durante la premiere en Londres de The Dog Stars, la nueva película de Ridley Scott, coprotagonizada por Jacob Elordi.
Qualley llegó al estreno con un clásico vestido negro de manga corta, adornado con delicados flecos y diseñado por Blazy para Chanel. Sin embargo, el elemento que terminó concentrando las miradas fue su elección de calzado.
La actriz recorrió una alfombra roja repleta de paparazzi utilizando las particulares sandalias, dejando visible la planta de sus pies contra el duro cemento gris. La escena convirtió al calzado en uno de los grandes focos de atención de la presentación.
El modelo, además, cuenta con un pequeño y lujoso logo CC, otro de los detalles distintivos de la propuesta de Chanel. La elección también fue presentada como coherente con el perfil estilístico de Qualley. En una ocasión de lujo como un estreno cinematográfico, el calzado no necesariamente tiene que responder a criterios de practicidad. La alfombra roja aparece, en este contexto, como un espacio para que las estrellas se diviertan y asuman riesgos en materia de moda.
Y las sandalias minimalistas encajan precisamente en esas dos características.
Un diseño polémico que no busca ser masivo
Las "barefoot sandals" no fueron concebidas para convertirse necesariamente en un éxito comercial masivo. De hecho, uno de los aspectos que más alimentó el interés alrededor del modelo es que no están disponibles actualmente en ninguna página web.
El acceso, según se explicó, está limitado a clientes VIP o clientas VIP de Chanel. Esto significa que, pese a que Internet explotó con búsquedas y consultas sobre el modelo, no se trata de un producto que pueda encontrarse fácilmente en el mercado. La particularidad del diseño también ayuda a explicar la controversia. Entre sus características principales se encuentran:
- Suela extremadamente fina o prácticamente inexistente.
- Dedos completamente expuestos.
- Metatarso en contacto directo con el suelo.
- Prácticamente toda la planta del pie queda al descubierto.
- Pequeña tapa de cuero en el talón, que se ata.
- Logo CC como detalle distintivo del modelo.
- Disponibilidad limitada a clientes VIP o clientas VIP de Chanel.
La combinación entre exclusividad y una estética que rompe con los códigos tradicionales del calzado convirtió a estas sandalias en un objeto de deseo para quienes siguen las nuevas tendencias.
¿Cuánto cuestan? El dato que todavía no aparece
Aunque el fenómeno despertó una enorme cantidad de búsquedas sobre las sandalias, la información disponible en el material de base no consigna un precio de venta. La razón está directamente relacionada con su disponibilidad: el modelo no se encuentra actualmente a la venta en páginas web y, según lo señalado, solamente pueden acceder a él clientes VIP o clientas VIP de Chanel.
Por eso, más que un producto comercial al alcance del público general, las "barefoot sandals" aparecen como una pieza de moda exclusiva y de circulación restringida.
La pregunta sobre cuánto cuestan queda, entonces, sin una cifra concreta en la información disponible. Lo que sí está establecido es que no están a la venta de manera general y que Internet se convirtió en el escenario donde creció el interés por conocerlas y conseguirlas.
Un riesgo de moda que encontró a su candidata ideal
La aparición de Margaret Qualley en Londres permitió que el diseño abandonara momentáneamente la pasarela y llegara a una de las vitrinas más observadas de la industria: la alfombra roja.
La elección resultó especialmente llamativa porque la actriz combinó las sandalias playeras y de espíritu libre con un vestido negro diseñado para Chanel. Esa mezcla entre una prenda clásica y un calzado prácticamente descalzo terminó reforzando el carácter experimental de la propuesta.
La sensibilidad de Qualley hacia una estética etérea y romántica también fue señalada como un elemento que contribuyó a que el conjunto funcionara. No cualquier persona podría llevar unas sandalias de este tipo frente a una multitud de fotógrafos y convertirlas en una declaración de estilo. Sin embargo, justamente allí reside parte del atractivo de la propuesta. Las sandalias sin suela no buscan necesariamente agradar a todo el mundo. Su carácter controvertido parece formar parte de su propia identidad.
De la pasarela a la obsesión de Internet
El recorrido de las "barefoot sandals" muestra cómo una propuesta inicialmente reservada a una pasarela puede transformarse rápidamente en un fenómeno de conversación. Primero fue la presentación de Chanel en Biarritz; después, la aparición de Margaret Qualley en Londres; y finalmente, el interés masivo de quienes comenzaron a preguntarse qué eran esas particulares sandalias y dónde podían conseguirlas.
El fenómeno ya está instalado en el mundo de la moda, aunque todavía queda abierta la cuestión de si se trata de una tendencia que llegará al público general o si permanecerá como una pieza exclusiva para clientes seleccionados de Chanel.
Por ahora, el modelo conserva precisamente aquello que lo hizo tan llamativo: es polémico, extremadamente minimalista, deja el pie prácticamente desnudo y no está pensado para ser popular ni para gustarle a todo el mundo.
Y aunque Qualley se animó a llevarlo ante las cámaras, queda una última incógnita sobre su uso cotidiano. Es posible que, después del estreno y una vez fuera de la alfombra roja, el glamour haya quedado atrás y el calzado haya sido reemplazado por un par de zapatos más convencionales para emprender el camino de regreso a casa.