El camino de la superación personal no entiende de cronologías estrictas. Cuando Marta Carrizo concluyó su etapa laboral activa como enfermera, lejos de pensar en el descanso tradicional, decidió dar forma a una inquietud pendiente. Corría el año 1998 cuando formalizó su inscripción en la Tecnicatura Superior en Turismo dictada en el Instituto de Estudios Superiores "Profesor Juan Manuel Chavarría", situado en la provincia de Catamarca. Su propósito inicial contemplaba una meta que, por vicisitudes de la existencia, demoraría 25 años en materializarse por completo.
El avance académico se rigió bajo una cadencia propia. Al cursar apenas dos materias por año, su trayectoria educativa atestiguó transformaciones profundas en la estructura pedagógica institucional, atravesando tres modificaciones completas del plan de estudios antes de alcanzar la instancia final. Tras cumplimentar todos los requerimientos académicos en septiembre de 2023, las dilaciones burocráticas en la confección de los diplomas postergaron la entrega física, un documento que finalmente llegó a sus manos en formato papel, siendo además uno de los últimos expedidos por Nación bajo dicha modalidad debido a las actualizaciones normativas.
Esfuerzo cotidiano y vida académica
La rutina de estudios implicaba un compromiso logístico riguroso. Tal como detalló a TN la rectora Alejandra Prete, Marta recorría aproximadamente diez kilómetros en transporte público desde Valle Viejo para concurrir a las aulas dos o tres veces por semana. Las actividades formativas arrancaban religiosamente a las 19 horas y se extendían, en numerosas ocasiones, hasta las inmediaciones de la medianoche.
Durante este cuarto de siglo, las aulas la vieron interactuar con múltiples generaciones de alumnos. Lejos de constituir una figura distante, se integró plenamente en la dinámica grupal:
Actuaba como una compañera solidaria que alentaba a los estudiantes con dificultades.
Colaboraba activamente en la preparación de exámenes.
Irradiaba un entusiasmo inquebrantable por el conocimiento.
Las exigencias de las materias con modalidad de taller pusieron a prueba su adaptabilidad ante la brecha digital. Ante su escaso manejo de las herramientas tecnológicas, en lugar de recurrir al habitual PowerPoint, diseñaba grandes portafolios con afiches hechos a mano para sustentar sus exposiciones. Esta limitación jamás representó un freno, ya que sus presentaciones se alzaban consistentemente con excelentes calificaciones, demostrando que la creatividad suple con creces cualquier barrera técnica.
El proyecto final y la culminación de la meta
La culminación de la carrera quedó plasmada en un trabajo final riguroso enfocado en el desarrollo regional. El proyecto consistió en el diseño de un parque temático emplazado en un terreno de su propiedad, situado en el departamento Belén, a escasos metros del puente de ingreso a la localidad. La visión de la flamante técnica apuntaba a gestar un emprendimiento turístico sustentable concebido para que, en el porvenir, permanezca en manos de sus hijos y nietos.
La defensa de la tesis se llevó a cabo en marzo de 2023 y la calificación obtenida fue un 10, un reconocimiento que desató una profunda emoción. En declaraciones formuladas en aquel momento, sintetizó su sentir con absoluta honestidad:
"Costó mucho. Demoré 25 años por motivos familiares y otros imprevistos de la vida. Y hoy me pude dar el gusto de decir: 'La terminé'".
Sus propios pares la catalogaban afectuosamente como "una eterna adolescente" debido a su curiosidad inagotable y su disposición permanente hacia el saber. Consciente de que los libros, apuntes y bibliotecas tradicionales fueron sus aliados primordiales antes de aproximarse al entorno digital, formuló una reflexión orientada a las nuevas generaciones: "Aprovechen la educación gratuita. Ustedes tienen la tecnología, que yo conocí de grande y todavía me cuesta usar. Aprovechen todo lo que hoy tienen para estudiar".
Un legado institucional de inclusión
El recorrido de Marta sintetiza también la filosofía del Instituto Superior "Profesor Juan Manuel Chavarría", reconocido como el primer establecimiento de educación superior de Catamarca y próximo a celebrar sus 60 años de trayectoria en 2027.
La institución consolida un modelo de integración a través de un equipo de inclusión especializado en brindar asistencia académica. Este perfil plural se traduce en realidades concretas dentro de sus instalaciones:
La reciente graduación de un profesor de Educación Especial con orientación en sordos e hipoacúsicos.
La cursada activa de dos alumnas ciegas.
La integración de un estudiante con síndrome de Down.
Como testimonio excepcional de respeto institucional, y a modo de homenaje a una alumna que ya se ha ganado un sitio imborrable en la memoria del establecimiento, las autoridades decidieron llevarle el título personalmente hasta su domicilio. Así, a los 82 años, la historia de Marta Carrizo trasciende el ámbito académico para erigirse en un rotundo recordatorio sobre la vigencia de la paciencia, la vocación y el valor indiscutible de la perseverancia.