Después de rezar la oración mariana del Ángelus, el Papa León XIV elevó sus oraciones y expresó su preocupación y cercanía con las poblaciones de distintos lugares afectados por tragedias y situaciones de emergencia.
Uno de sus principales mensajes estuvo dirigido a la República Democrática del Congo, donde manifestó su preocupación por la propagación de la epidemia de ébola, que lamentablemente está provocando numerosas víctimas.
El Pontífice señaló que recuerda frecuentemente a ese país en sus oraciones y, ante la gravedad de la situación, realizó un llamado concreto a la comunidad internacional. "Exhorto a la comunidad internacional a que responda, incluyendo la participación de las comunidades locales en las labores de prevención, para salvar muchas vidas", afirmó el Santo Padre.
El pedido puso el foco tanto en la necesidad de una respuesta internacional como en la participación de las propias comunidades locales en las tareas destinadas a prevenir la propagación de la enfermedad.
De esta manera, el llamado de León XIV se concentró en la necesidad de actuar frente a una epidemia que, según expresó, continúa causando numerosas víctimas.
El derrumbe de la mina de Zamboyé
Durante sus palabras posteriores al Ángelus, el Papa también manifestó su cercanía con la población de la República Centroafricana, que atraviesa el dolor provocado por el derrumbe de una mina.
El hecho ocurrió en la mina de Zamboyé y, de acuerdo con lo señalado por el Pontífice, el derrumbe registrado el 18 de agosto dejó más de cien víctimas. León XIV expresó su pesar por quienes perdieron la vida y extendió su oración a sus familias y a la población afectada por la tragedia.
"Que el Señor acoja a quienes perdieron la vida y fortalezca el compromiso de garantizar la seguridad y la legalidad de las explotaciones mineras", manifestó. En su mensaje, el Papa vinculó así el recuerdo de las víctimas con la necesidad de fortalecer el compromiso destinado a garantizar condiciones de seguridad y legalidad en las explotaciones mineras.
La tragedia de Zamboyé formó parte de las distintas situaciones que León XIV recordó en su mensaje, en una intervención marcada por las oraciones por las poblaciones que atraviesan momentos de dolor.
Diez años del terremoto que golpeó al centro de Italia
El mensaje del Pontífice también estuvo dirigido hacia Italia, donde se conmemora el décimo aniversario del terremoto del 24 de agosto de 2016. El sismo azotó el centro del país y afectó a las regiones de Lacio, Umbría y Marcas, dejando un saldo de más de 299 fallecidos, unos 400 heridos y más de 40 mil damnificados.
Ante el aniversario de aquella tragedia, León XIV aseguró que rezaba por quienes perdieron la vida, por sus familias y por todas las comunidades que fueron afectadas por el terremoto.
"Rezo por los fallecidos y sus familias, y por todas las comunidades afectadas. Que la fe y la solidaridad sigan impulsando la labor de reconstrucción", expresó. A diez años de aquel terremoto, el Papa destacó de esta manera el papel de la fe y la solidaridad como impulso para continuar con las tareas de reconstrucción.
Una reflexión sobre la fe y la respuesta personal
Antes del rezo del Ángelus, León XIV también se había referido al contenido del Evangelio de este domingo. En su reflexión, el Pontífice sostuvo que el Evangelio planteaba una pregunta capaz de interpelar a cada persona y que requería una respuesta personal.
Según señaló, esa pregunta invita a no vivir una fe basada únicamente en la costumbre. El planteo estuvo presente en la reflexión previa a la oración mariana y precedió a los pedidos de oración y a los llamados que luego realizó por las poblaciones afectadas por las distintas tragedias.
Así, el mensaje del Papa combinó la reflexión sobre la vivencia personal de la fe con expresiones concretas de cercanía hacia quienes atraviesan situaciones de emergencia, enfermedad y tragedia.
Oraciones y cercanía con las poblaciones afectadas
El mensaje pronunciado después del Ángelus reunió así tres situaciones diferentes: la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo, el derrumbe de la mina de Zamboyé en la República Centroafricana y el recuerdo del terremoto que golpeó el centro de Italia hace diez años.
En cada caso, León XIV expresó su cercanía y formuló pedidos específicos. En el caso del Congo, reclamó una respuesta de la comunidad internacional y destacó la participación de las comunidades locales en las tareas de prevención. Frente a la tragedia minera en la República Centroafricana, pidió por quienes perdieron la vida y llamó a fortalecer la seguridad y la legalidad de las explotaciones mineras.
Y ante el aniversario del terremoto en Italia, recordó a los fallecidos, sus familias y las comunidades afectadas, además de pedir que la fe y la solidaridad continúen impulsando la reconstrucción.