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Alerta por nuevos brotes de sarampión: la baja vacunación y los viajes internacionales en la mira

La infectóloga pediátrica Virginia Verdaguer advirtió que Argentina mantiene el riesgo de reintroducción del virus desde países donde continúa circulando. La experiencia reciente de Nueva York, con 108 casos notificados hasta el 3 de octubre de 2026, vuelve a poner el foco en las coberturas de vacunación y la protección de las comunidades.

11 Octubre de 2026 08.37

El sarampión continúa representando un riesgo para la salud pública, pese a ser una enfermedad prevenible mediante la vacunación. La aparición de nuevos brotes está relacionada principalmente con la disminución de las coberturas de inmunización, la falta de información, los esquemas incompletos y el ingreso del virus a través de viajeros procedentes de lugares donde todavía circula. La combinación de estos factores puede facilitar una rápida propagación entre personas que no cuentan con protección adecuada.

La advertencia fue formulada por la médica infectóloga pediátrica Dra. Virginia Verdaguer (M.N. 95.673), quien explicó que la enfermedad puede transmitirse con facilidad de una persona a otra y provocar complicaciones graves, especialmente en niños menores de cinco años y en personas con inmunocompromiso o desnutrición. En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, la especialista remarcó que la vacunación es la única manera de prevenir el sarampión y reducir el riesgo de consecuencias severas.

"A pesar de ser una enfermedad prevenible, siguen apareciendo brotes debido principalmente a la baja en las coberturas de vacunación, la falta de información y el aumento de los viajes internacionales de personas no inmunizadas que reintroducen el virus en comunidades susceptibles", señaló Verdaguer. Según explicó, el virus puede ingresar a través de una persona infectada y encontrar condiciones favorables para propagarse cuando existen individuos sin vacunar, con esquemas incompletos o sin inmunidad comprobada.

Nueva York declaró la emergencia 

La situación registrada recientemente en Estados Unidos constituye uno de los ejemplos mencionados por la especialista para ilustrar los riesgos asociados con la insuficiente cobertura de vacunación. El 5 de octubre de 2026, Nueva York declaró una emergencia por desastre después de registrar más de un centenar de casos de sarampión en el estado.

De acuerdo con los datos aportados por Verdaguer, hasta el 3 de octubre se habían notificado 108 casos: siete en la ciudad de Nueva York y 101 en el resto del estado. De ese total, 92 se registraron desde el 15 de julio en comunidades rurales de 18 condados que presentaban niveles insuficientes de inmunización.

La orden de emergencia amplió el grupo de profesionales habilitados para vacunar y solicitar pruebas, como parte de las medidas adoptadas frente al brote.

La especialista identificó varios factores que favorecen la aparición y expansión de estos episodios:

Coberturas de vacunación insuficientes, que dejan a una mayor cantidad de personas expuestas al virus.

Esquemas de inmunización atrasados o incompletos, que impiden alcanzar la protección recomendada.

Concentración de personas susceptibles en determinadas comunidades.

Barreras de acceso a la vacunación, que dificultan completar las dosis correspondientes.

Demoras en la consulta médica, que pueden obstaculizar la identificación oportuna de los casos.

Viajes internacionales de personas no inmunizadas, que facilitan la introducción del virus en poblaciones vulnerables.

Verdaguer advirtió que Argentina tampoco está exenta de esta situación. "En Argentina continúa existiendo el riesgo de reintroducción del virus a través de viajeros procedentes de países donde la enfermedad sigue circulando", afirmó. En ese escenario, un solo caso importado podría desencadenar transmisión local si entra en contacto con personas que no están adecuadamente protegidas.

Cómo se transmite una enfermedad altamente contagiosa

El sarampión es una enfermedad viral eruptiva-febril que se transmite por vía respiratoria. El contagio ocurre cuando una persona infectada elimina gotitas respiratorias al respirar, hablar, toser o estornudar. Estas partículas pueden permanecer suspendidas en el aire y también en las superficies durante un período de hasta dos horas, lo que facilita la exposición de otras personas.

La capacidad de transmisión del virus es elevada. Según detalló la infectóloga, hasta nueve de cada diez contactos susceptibles pueden infectarse. Además, una persona puede transmitir la enfermedad desde cuatro días antes hasta cuatro días después del comienzo de la erupción cutánea.

Este período de contagiosidad implica que la transmisión puede producirse incluso antes de que aparezca uno de los signos más característicos del sarampión. Por ese motivo, la identificación de los síntomas, la consulta temprana y la comunicación de posibles antecedentes de viaje o contacto con personas infectadas son aspectos importantes para evitar nuevos contagios.

La enfermedad suele manifestarse entre siete y 14 días después del contacto. Los primeros síntomas pueden incluir fiebre alta, tos, secreción nasal, ojos rojos y malestar general. Posteriormente aparece una erupción que comienza en la cara y se extiende al resto del cuerpo.

Ante la presencia de fiebre y erupción cutánea, Verdaguer recomendó realizar una consulta médica inmediata. Siempre que sea posible, la persona debe comunicarse telefónicamente con el centro de salud antes de concurrir o informar de inmediato que existe sospecha de sarampión.

Esta precaución permite que el personal sanitario adopte medidas de aislamiento respiratorio y evite que otros pacientes queden expuestos en las salas de espera. La especialista también aconsejó informar los viajes realizados y los posibles contactos, además de evitar el transporte público, la asistencia a la escuela, al trabajo y a otros espacios compartidos mientras exista sospecha de la enfermedad.

Las complicaciones pueden ser graves

Verdaguer subrayó que el sarampión no debe considerarse una enfermedad benigna. Aunque muchas personas se recuperan completamente, la infección puede provocar complicaciones importantes e incluso causar la muerte.

Entre las consecuencias más frecuentes se encuentran la otitis, la diarrea y la neumonía. Esta última constituye una de las principales causas de hospitalización asociadas al sarampión. También puede aparecer encefalitis, una inflamación del cerebro que, aunque es poco frecuente, puede resultar potencialmente grave y dejar secuelas neurológicas permanentes.

A estas complicaciones se suma el efecto de la infección sobre el sistema inmunológico. Según explicó la médica, el sarampión puede debilitar temporalmente las defensas del organismo y aumentar la susceptibilidad a otras infecciones posteriores.

El embarazo también requiere especial atención, ya que la enfermedad puede generar consecuencias adversas tanto para la madre como para el bebé, entre ellas el parto prematuro.

Los grupos con mayor riesgo de desarrollar cuadros graves son:

Niños menores de cinco años.

Adultos.

Mujeres embarazadas.

Personas con inmunocompromiso.

Personas con desnutrición.

La identificación de estos grupos refuerza la importancia de mantener una cobertura de vacunación elevada y de evitar que el virus encuentre comunidades con una proporción significativa de personas susceptibles.

Triple Viral: quiénes deben recibir las dosis

La vacunación es la principal herramienta para prevenir el sarampión, reducir las complicaciones y proteger a las personas más vulnerables. La especialista recordó que la vacuna Triple Viral, que protege contra el sarampión, la rubéola y las paperas, es gratuita y se encuentra disponible en vacunatorios y hospitales públicos.

Desde el 1 de enero de 2026, el esquema de vacunación contra el sarampión depende de la edad y de la fecha de nacimiento. Las indicaciones detalladas por Verdaguer son las siguientes:

A los 12 meses: primera dosis de Triple Viral para todos los niños y niñas.

Entre los 15 y los 18 meses: segunda dosis de Triple Viral para los nacidos desde el 1 de julio de 2024.

A los cinco años, al ingreso escolar: segunda dosis de Triple Viral para los nacidos en 2021, 2022, 2023 y hasta el 30 de junio de 2024.

La médica aclaró que las dosis aplicadas durante campañas, bloqueos, controles de brotes o bajo la modalidad denominada "dosis cero" no reemplazan las dosis regulares del Calendario Nacional de Vacunación. Asimismo, precisó que, si una dosis se encuentra atrasada, es posible completar el esquema sin necesidad de comenzar nuevamente.

Cómo comprobar si una persona está protegida

La especialista recomendó revisar el carnet de vacunación o cualquier registro disponible para verificar si se recibieron las dosis correspondientes. En Argentina, las personas mayores de cinco años, los adolescentes y los adultos deben acreditar dos dosis de una vacuna con componente contra el sarampión y la rubéola aplicadas después del primer año de vida, o contar con una serología IgG positiva que demuestre inmunidad.

En cambio, las personas nacidas antes de 1965 se consideran protegidas debido a que estuvieron expuestas al virus durante los años en los que circulaba ampliamente en el país.

Sin embargo, muchas personas adultas no conservan su carnet o no recuerdan si recibieron las dosis necesarias. En esos casos, Verdaguer aconsejó consultar en un vacunatorio o con un profesional de la salud para revisar los antecedentes disponibles y determinar si corresponde completar el esquema o realizar estudios específicos.

La especialista remarcó que no debe suponerse que una persona está protegida cuando existen dudas sobre sus antecedentes. La verificación adquiere especial importancia antes de realizar viajes internacionales y ante la aparición de brotes.

Además, insistió en que una cobertura nacional elevada no resulta suficiente si existen comunidades en las que la vacunación es baja. Para prevenir brotes, es necesario que la inmunización sea alta y homogénea en todas las poblaciones. Cuando se acumulan personas sin vacunar en una misma comunidad, el virus encuentra condiciones propicias para propagarse con rapidez.

La vacunación también proporciona una protección indirecta a quienes no pueden recibir determinadas vacunas por indicación médica, como algunas personas inmunocomprometidas o mujeres embarazadas. Por eso, explicó, inmunizarse no solo protege a quien recibe la dosis, sino también al conjunto de la comunidad.

Qué deben tener en cuenta quienes planean viajar

La circulación internacional del virus representa uno de los principales factores de riesgo para la reintroducción del sarampión en países donde se busca mantener controlada la enfermedad. Por esa razón, Verdaguer recomendó revisar el esquema de vacunación con suficiente anticipación antes de viajar, especialmente cuando el destino es un país o una región con brotes o circulación activa.

Los lactantes de seis a 11 meses que viajen a zonas de riesgo pueden necesitar una dosis anticipada de vacuna. Sin embargo, esa aplicación no reemplaza las dosis regulares previstas en el Calendario Nacional de Vacunación, que deberán administrarse posteriormente de acuerdo con la edad correspondiente.

Los niños mayores, adolescentes y adultos deben verificar que cuenten con las dosis recomendadas para su grupo etario. Si existen dudas sobre el estado de vacunación, lo indicado es consultar antes del viaje para determinar si es necesario completar el esquema.

La prevención también requiere prestar atención a la aparición de síntomas después del regreso. Si durante el viaje o dentro de las tres semanas posteriores se presentan fiebre, erupción cutánea, tos, secreción nasal u ojos rojos, se debe consultar inmediatamente e informar al equipo de salud sobre el antecedente de viaje. Esa información puede facilitar el diagnóstico precoz y contribuir a prevenir nuevos contagios.