En el marco del trabajo de investigación y vigilancia epidemiológica que llevan adelante el CONICET y el Ministerio de Salud de la provincia, con el objetivo de conocer el panorama respecto a los roedores que habitan en la provincia, Salud recordó una serie de medidas destinadas a prevenir enfermedades transmitidas por estos animales.
Las recomendaciones ponen el foco tanto en las condiciones de los hogares y sus alrededores como en las precauciones necesarias cuando se ingresa a espacios que permanecieron cerrados durante períodos prolongados. El principio central de las medidas es evitar que los roedores encuentren alimento o refugio y reducir las posibilidades de contacto con materiales potencialmente contaminados.
Por ese motivo, entre las principales acciones de control para el hogar y sus alrededores se encuentran:
- Mantener patios y jardines limpios, con el césped corto y libres de acumulación de objetos.
- Eliminar cacharros, escombros o leña apilada que puedan servir como lugares de nidificación.
- Disponer los residuos domésticos en recipientes herméticos o con tapa firme.
- No dejar durante la noche alimentos expuestos para las mascotas.
Estas acciones apuntan a evitar que los espacios cotidianos ofrezcan condiciones que puedan favorecer la presencia de roedores.
Qué hacer antes de ingresar a lugares cerrados
Una situación que requiere especial atención es la limpieza de galpones, depósitos, casas de veraneo y otros espacios que hayan permanecido cerrados durante mucho tiempo.
En estos casos, Salud recomienda adoptar medidas de seguridad destinadas a mitigar la inhalación de partículas contaminadas. La primera precaución es la ventilación previa obligatoria. Antes de ingresar, se deben abrir puertas y ventanas para permitir la circulación del aire durante al menos 30 minutos. Durante ese intervalo, las personas deben permanecer fuera del lugar.
Una vez cumplido ese período, la limpieza debe realizarse evitando métodos que puedan levantar polvo. Por eso, existe una prohibición de barrer en seco: no deben utilizarse escobas ni plumeros, debido a que pueden suspender en el aire el polvillo potencialmente portador de virus.
La desinfección constituye otro de los pasos fundamentales. Para ello, se recomienda rociar pisos y superficies con una solución de lavandina al 10%, equivalente a una taza de lavandina por cada nueve tazas de agua, o una taza por balde. La solución debe dejarse actuar durante unos minutos.
Protección durante las tareas de limpieza
Las medidas también contemplan la protección personal de quienes deban realizar las tareas de limpieza. El uso de guantes de goma es permanente y obligatorio durante estas actividades. Además, en la medida de lo posible, se recomienda utilizar un barbijo con un ajuste facial adecuado.
La limpieza debe realizarse mediante un método húmedo, utilizando un trapo embebido en la solución de desinfección para retirar de manera segura la suciedad acumulada. De esta manera, las recomendaciones establecen una secuencia concreta para intervenir en lugares que pudieron haber permanecido cerrados y que presentan indicios de actividad de roedores:
- Ventilar el espacio durante al menos 30 minutos antes de ingresar.
- Evitar escobas y plumeros.
- Aplicar una solución de lavandina al 10%.
- Utilizar guantes de goma y, de ser posible, barbijo con buen ajuste facial.
- Realizar la limpieza mediante un trapo húmedo embebido en la solución desinfectante.
Cómo actuar ante roedores o excrementos
La presencia de roedores, ya sean vivos o muertos, o la detección de sus excrementos también requiere una serie de precauciones específicas. En estos casos, el uso de guantes de goma es obligatorio. El ejemplar o sus excrementos deben ser rociados con una solución de agua y lavandina. Luego, el material debe colocarse dentro de una doble bolsa de plástico, asegurar su cierre hermético y proceder a su entierro a una profundidad superior a los 30 centímetros, o bien disponerlo mediante los circuitos autorizados de recolección de residuos.
Una vez finalizada la tarea, se deben desinfectar los guantes y realizar un lavado minucioso de manos.
La recomendación cambia ante una situación en la que se constate la muerte de múltiples roedores en un mismo sector. En ese escenario, se debe evitar cualquier manipulación y notificar inmediatamente el hecho al organismo de sanidad ambiental correspondiente.
La importancia de reconocer los síntomas
Las medidas de prevención también contemplan qué hacer después de una eventual exposición. Si una persona permaneció en zonas rurales o realizó tareas de limpieza en recintos cerrados donde existían indicios de presencia de roedores y posteriormente presenta determinados síntomas, debe acudir inmediatamente al centro asistencial más cercano.
Entre las manifestaciones que deben generar atención se encuentran:
- Fiebre de inicio súbito.
- Mialgias intensas, es decir, dolores musculares fuertes, localizados principalmente en la región dorsal, muslos o pantorrillas.
- Cefalea.
- Astenia.
- Decaimiento o malestar generalizado.
- Náuseas.
- Episodios de vómitos.
Ante la aparición de estos síntomas, además de buscar atención médica inmediata, es fundamental informar al personal médico sobre el antecedente de exposición en zonas rurales o en espacios cerrados donde hubiera actividad de roedores.