No alcanza con saber usar ChatGPT: lanzan una certificación para medir las habilidades con IA
La credencial busca medir cómo los trabajadores utilizan la inteligencia artificial para resolver problemas, tomar decisiones y verificar resultados.

La inteligencia artificial ya permite redactar informes, analizar datos y automatizar tareas. Sin embargo, saber utilizar una herramienta no significa necesariamente aprovechar todo su potencial en el trabajo. La diferencia está en cómo se incorpora a los procesos, qué decisiones se toman y cuánto se verifica antes de dar un resultado por válido.

Con esa premisa ,se lanzó la Certificación del Profesional Aumentado por IA, una credencial que busca evaluar las habilidades necesarias para trabajar con inteligencia artificial. La iniciativa cuenta con el respaldo académico de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que adhirió al marco de competencias desarrollado por la compañía y coemite la certificación.

"Usar una herramienta de IA es fácil. La interfaz de un chat hace que prácticamente cualquiera pueda empezar. El desafío está en sacarle valor y lograr el aumento de productividad que promete esta democratización de la inteligencia", explicó Agustín Coll, CEO de Aumenta AI.

El lanzamiento se produce en un contexto de transformación de las habilidades laborales. Según el Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial (WEF), los empleadores estiman que el 39% de las habilidades centrales de los trabajadores cambiará hacia 2030. El informe también señala la necesidad de fortalecer la capacitación para acompañar esos cambios.

Qué significa ser un profesional aumentado por IA

Para Coll, la diferencia entre usar inteligencia artificial y trabajar realmente con ella aparece cuando la tecnología modifica la forma de resolver un problema, en lugar de limitarse a acelerar una tarea puntual.

"Con herramientas como Excel, los botones y los menús te muestran posibilidades. Con la IA, muchas veces estás frente a una hoja en blanco. Tenés que imaginar qué pedirle y cómo incorporarla a tu trabajo. Y es difícil pedir algo que todavía no imaginás que es posible", señaló.

En ese sentido, un trabajador puede utilizar IA para redactar un informe en menos tiempo, mientras que un profesional aumentado puede incorporarla a distintas etapas del proceso: analizar información, encontrar patrones, comparar alternativas y convertir los resultados en acciones.

"Ahí el aumento de productividad va más allá de ahorrar tiempo en una tarea. También amplía la cantidad, la calidad y la complejidad del trabajo que puede resolver", sostuvo el ejecutivo.

La propuesta parte de una idea: el valor de estas herramientas no depende solamente del conocimiento técnico para utilizarlas, sino también de la capacidad de identificar en qué situaciones pueden aportar valor, darles el contexto adecuado y evaluar críticamente sus respuestas.

Cómo se evalúa el trabajo con inteligencia artificial

A diferencia de una capacitación que acredita la asistencia a un curso o la aprobación de un examen teórico, la certificación se basa en simulaciones de situaciones profesionales. En esos escenarios, los participantes deben resolver problemas con ayuda de sistemas de IA y tomar decisiones a medida que aparecen nuevas variables.

El objetivo es observar cómo trabajan, qué información aportan, qué alternativas consideran y de qué manera verifican los resultados.

"Un buen pedido a la IA es apenas una parte del trabajo. También hay que saber qué pedir, qué información aportar y cómo evaluar la respuesta", explicó Coll.

Y agregó: "Alguien puede escribir un prompt excelente y aceptar una respuesta equivocada. Saber trabajar con IA incluye detectar ese error y corregir el rumbo".

La evaluación contempla, por lo tanto, tanto el resultado obtenido como el proceso que llevó a él. No alcanza con llegar a una respuesta correcta si la persona no puede explicar las decisiones que tomó o qué elementos utilizó para comprobarla.

"Delegar mucho puede ser una buena decisión. Lo importante es saber qué delegar, qué revisar y cuándo intervenir. Un resultado correcto, por sí solo, no alcanza para demostrar esa capacidad: la IA puede haber acertado sin que la persona comprenda por qué", advirtió.

Para el CEO de Aumenta AI, la posibilidad de justificar una decisión, explicar qué se comprobó y reconocer qué información podría modificar una conclusión forma parte del criterio profesional que buscan medir.

Las habilidades que busca certificar

El marco de competencias de Aumenta AI organiza las capacidades evaluadas en cuatro dimensiones: uso productivo de la IA, conocimiento aplicado, coordinación del trabajo entre personas y sistemas de inteligencia artificial, y criterio profesional.

Estas áreas incluyen desde identificar tareas en las que la tecnología puede aportar valor hasta comprender sus limitaciones, supervisar los resultados y asumir la responsabilidad por las decisiones finales.

La intención es que las habilidades evaluadas no dependan de una aplicación específica. En un mercado en el que las herramientas cambian con rapidez, la certificación busca medir capacidades que puedan trasladarse de una tecnología a otra.

"El manejo de una herramienta específica es apenas una expresión de esas capacidades. Lo que buscamos observar es si alguien puede identificar dónde la tecnología aporta valor, incorporarla a su trabajo y aprovecharla para resolver mejor los problemas que enfrenta", explicó Coll.

Según el ejecutivo, ese enfoque también permite pensar en una evaluación que se mantenga vigente a medida que evolucionen las aplicaciones y sus posibilidades.

Quiénes pueden acceder a la certificación

Además de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, la compañía informó que las facultades de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo y de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de San Luis adhirieron al marco de competencias y prevén ofrecer la certificación a sus estudiantes.

Para las organizaciones, la propuesta apunta a identificar las habilidades de sus equipos, detectar brechas de conocimiento y acompañar los procesos de capacitación vinculados con la inteligencia artificial.

El desafío, en definitiva, no consiste solamente en aprender a utilizar nuevas herramientas, sino en desarrollar las capacidades necesarias para integrarlas al trabajo cotidiano. En ese escenario, la pregunta ya no es únicamente quién sabe usar IA, sino cómo puede demostrar que sabe trabajar con ella.