A medida que avanzan los días, crece la expectativa de los hinchas por volver a ver a la Selección argentina en una Copa del Mundo, esta vez con un objetivo singular: defender el título conquistado en Qatar. La denominada Scaloneta afrontará toda la fase de grupos en Estados Unidos, una condición que ya llevó a miles de fanáticos a comenzar a diseñar el presupuesto necesario para estar presentes en las tribunas.
El recorrido inicial del campeón del mundo aparece, en principio, con una logística interna relativamente ordenada. El seleccionado hará base en Kansas City, donde disputará su primer compromiso frente a Argelia el 16 de junio. Posteriormente, el equipo se trasladará a Dallas, sede del encuentro frente a Austria el 22 de junio, y allí también cerrará su participación en la zona el 27 de junio ante Jordania, señalado a priori como el rival más débil del grupo.
Vuelos internacionales e internos
Uno de los primeros puntos que los hinchas ponen bajo análisis es el costo de los traslados aéreos. El vuelo directo desde Buenos Aires a Miami, considerado un punto medio atractivo para luego concretar las escalas necesarias, presenta un costo promedio de 1.400 dólares. Ese monto contempla:
- Eventuales escalas
- Travesías de más de 15 horas
- Arribo a un punto estratégico para continuar viaje dentro de Estados Unidos
A ese gasto inicial debe sumarse la movilidad interna. Para seguir los compromisos de la Selección en la fase de grupos será indispensable desplazarse entre ciudades, y cada traslado dentro de Estados Unidos supera los 500 dólares ida y vuelta.
Si bien en la instancia inicial los movimientos no aparecen como el mayor problema, la necesidad de unir Kansas City y Dallas ya configura una parte sensible del presupuesto total.
Entradas agotadas y el peso de la reventa
Uno de los factores más determinantes en el cálculo económico son las entradas, especialmente porque los tickets oficiales para los partidos de la Selección ya fueron vendidos en su totalidad. De este modo, la única alternativa disponible es la reventa, una modalidad que encarece notablemente el costo y, al mismo tiempo, expone al fanático a posibles estafas, al no tratarse de un procedimiento oficial.
Los valores estimados son contundentes:
- 900 dólares por partido
- 2.700 dólares por los tres encuentros de la fase de grupos
El número, de todos modos, puede variar de acuerdo con la cercanía temporal con el certamen, un aspecto que suele impactar directamente sobre la disponibilidad y el precio final de cada ticket.
Hospedaje y manutención
En materia de alojamiento, el cálculo también es elevado. Un hotel promedio en Miami, la ciudad en la que reside Lionel Messi, alcanza los 2.500 dólares por 12 noches, cifra que se suma a los pasajes y las entradas. Sin embargo, uno de los puntos que muchas veces queda subestimado es la manutención diaria, un componente igual de clave para cualquier viaje de estas características.
En este rubro se contemplan:
- Comida
- Transporte público
- Traslados urbanos elegidos para abaratar costos
La suma de todos estos gastos lleva el presupuesto general a aproximadamente 10.000 dólares, un monto que incluso podría ampliarse si la Albiceleste supera la fase de grupos y avanza a los mata-mata desde dieciseisavos de final.
Un Mundial con restricciones logísticas inéditas
La edición 2026 presenta además un desafío logístico singular. La Copa del Mundo se desarrollará en tres países diferentes: Estados Unidos, México y Canadá, una particularidad que marca un precedente preocupante y que ya había sido advertido en Qatar. A esto se suman otros factores:
- Boletos con precios altísimos
- 104 partidos en total
- Máximo histórico de selecciones participantes
La extensión del torneo y la dispersión geográfica de las sedes elevan aún más la complejidad para quienes buscan seguir a la Selección durante todo el recorrido. En comparación con quienes viajaron a Brasil para ver a Argentina bicampeona, la diferencia en el nivel de gasto es de hasta cinco veces más.
Por eso, además del presupuesto inicial, aparece como clave seguir de cerca la variación del tipo de cambio, especialmente para evitar complicaciones similares a las de hace cuatro años, cuando la devaluación del peso alteró los planes de muchos hinchas.
En ese contexto, se remarca la conveniencia de comprar dólar oficial o mediante MEP y luego pagar la tarjeta con esos fondos, una estrategia que permite evitar percepciones de algunos impuestos y sumar un alivio económico en una experiencia que, para miles de argentinos, representa mucho más que un viaje: la posibilidad de volver a alentar a la celeste y blanca en la máxima cita del fútbol mundial.