Ciberataque en Francia: hackearon las heladeras de supermercados y hay pérdidas millonarias
Los atacantes manipularon los sistemas de refrigeración de cadenas como Intermarché, Coopérative U, E.Leclerc y Monoprix, y elevaron la temperatura de los equipos hasta los 50°C. La Justicia francesa investiga el alcance de la ofensiva, que obligó a descartar toneladas de alimentos frescos y congelados y estuvo vinculada con focos de incendio.

Un ciberataque masivo contra más de 400 supermercados de Francia provocó pérdidas económicas de varios millones de euros después de que los responsables manipularan los sistemas de refrigeración de los establecimientos y llevaran la temperatura de heladeras y cámaras frigoríficas hasta los 50°C. La ofensiva afectó a importantes cadenas comerciales y generó consecuencias directas sobre la conservación de mercadería fresca y congelada.

Entre los grupos alcanzados se encuentran Intermarché, Coopérative U, E.Leclerc y Monoprix, cuyos establecimientos debieron desechar grandes cantidades de productos debido a las alteraciones en las condiciones de refrigeración. La interrupción del funcionamiento normal de los equipos durante varias horas comprometió las existencias almacenadas y obligó a afrontar pérdidas que, en determinados locales, alcanzaron cifras de decenas o cientos de miles de euros.

La gravedad del episodio no estuvo limitada al perjuicio económico. El caso también incluyó conatos de incendio reportados en algunos de los establecimientos afectados, una circunstancia que amplió el alcance de las actuaciones y llevó a las autoridades a investigar tanto el origen del ataque como sus posibles consecuencias.

Ante la magnitud de los hechos, la Fiscalía de París abrió una investigación para determinar quiénes estuvieron detrás de la operación, establecer cómo se desarrolló y precisar su alcance. Además, intervino la agencia francesa de ciberseguridad para analizar el incidente.

Cómo manipularon los sistemas de refrigeración

De acuerdo con la información difundida por medios franceses como BFMTV y Le Monde, los atacantes habrían aprovechado una vulnerabilidad presente en los sistemas de regulación frigorífica fabricados por la empresa danesa Danfoss.

El procedimiento habría consistido en activar de manera remota el modo de descongelación forzada de los equipos. Esta función se utiliza habitualmente para eliminar el hielo que se acumula en los sistemas de refrigeración, pero su manipulación permitió alterar el funcionamiento previsto de las instalaciones.

Los responsables modificaron los parámetros operativos y establecieron una temperatura de 50°C, lo que interrumpió durante varias horas la conservación adecuada de los productos almacenados. Como consecuencia, numerosos establecimientos quedaron frente a la necesidad de evaluar el estado de sus existencias y descartar los alimentos que ya no podían conservarse.

Según testimonios recogidos por medios franceses, algunos empleados se encontraron con una ola de calor al abrir los equipos al comienzo de la jornada. Esa situación reflejó las alteraciones que habían sufrido las instalaciones y las dificultades generadas por la intervención remota de los sistemas.

El episodio puso de relieve la incidencia que puede tener una vulnerabilidad informática cuando alcanza dispositivos vinculados con procesos físicos esenciales para el funcionamiento cotidiano de un comercio. En este caso, la manipulación no se limitó a la información o a las operaciones digitales: afectó directamente la cadena de frío y produjo daños materiales sobre mercadería destinada a la venta.

Las advertencias sobre los controladores Danfoss

La investigación también centró su atención en los controladores Danfoss AK-SM800A, dispositivos relacionados con los sistemas de regulación frigorífica. En agosto, especialistas de la empresa de ciberseguridad Claroty habían advertido sobre vulnerabilidades que podían permitir eludir mecanismos de autenticación y tomar el control remoto de esos sistemas.

La advertencia previa constituye uno de los elementos relevantes para comprender el escenario técnico bajo investigación. Las vulnerabilidades señaladas podían abrir la posibilidad de que terceros superaran los mecanismos destinados a verificar el acceso y asumieran el control de los equipos, aunque la determinación de las circunstancias concretas del ataque corresponde a la investigación en curso.

Danfoss publicó actualizaciones de seguridad para corregir los problemas detectados. Sin embargo, la empresa sostuvo que la mayoría de los equipos comprometidos utilizaban versiones antiguas del firmware, algunas correspondientes a líneas de productos que ya no reciben soporte ni actualizaciones.

Este aspecto introduce una cuestión central dentro del caso: la presencia de sistemas con software desactualizado en instalaciones que cumplen funciones sensibles para la actividad comercial. La información difundida por la compañía señala que buena parte de los equipos afectados operaba con versiones anteriores, incluidas algunas que habían quedado fuera del ciclo de mantenimiento y actualización.

Qué cadenas comerciales resultaron afectadas

El ataque alcanzó a establecimientos de distintas empresas del sector supermercadista francés. Las cifras comunicadas por las compañías y difundidas por los medios permiten dimensionar la extensión del episodio, aunque la cantidad de locales y el tipo de mercadería perdida variaron entre las cadenas.

Intermarché: el grupo Les Mousquetaires, propietario de la cadena, informó que entre 150 y 300 tiendas resultaron afectadas.

Coopérative U: confirmó problemas en menos de 100 supermercados.

Monoprix: alrededor de 30 establecimientos sufrieron las consecuencias del ataque.

E.Leclerc: también registró locales afectados y pérdidas por los productos que debieron descartarse.

La diversidad de establecimientos alcanzados evidencia que el episodio tuvo consecuencias en distintas redes comerciales. En todos los casos, el deterioro de las condiciones de refrigeración obligó a revisar las existencias y afrontar el costo de la mercadería que ya no podía mantenerse a la venta.

Los daños fueron particularmente importantes en aquellos supermercados que perdieron la totalidad o una parte sustancial de sus productos refrigerados y congelados. La necesidad de desechar esas existencias representó uno de los principales componentes de las pérdidas económicas atribuidas al ciberataque.

Pérdidas de 50.000 y 220.000 euros en dos establecimientos

Entre los casos concretos informados figuran dos supermercados que calcularon daños de magnitud considerable como consecuencia de la mercadería perdida.

En Haguenau, un establecimiento de Intermarché estimó pérdidas de aproximadamente 50.000 euros después de perder sus existencias de alimentos congelados. El monto refleja el impacto que puede producir una alteración prolongada de los sistemas de conservación cuando compromete una parte importante de los productos almacenados.

En tanto, un supermercado de E.Leclerc en Wasselonne calculó daños cercanos a los 220.000 euros por la mercadería que tuvo que desechar. La cifra, considerablemente superior a la registrada en el caso de Haguenau, muestra la dimensión que pueden alcanzar las pérdidas en establecimientos con grandes volúmenes de productos afectados.

Ambos ejemplos ilustran las consecuencias económicas inmediatas del ataque, en un contexto en el que las cadenas debieron afrontar la eliminación de alimentos frescos y congelados que ya no podían conservarse bajo las condiciones necesarias.

La investigación busca determinar el alcance de la ofensiva

Mientras las empresas evalúan las pérdidas ocasionadas por la interrupción de los sistemas frigoríficos, la Justicia francesa busca establecer quiénes ejecutaron la operación y cómo consiguieron intervenir los equipos. La investigación también contempla los conatos de incendio registrados en algunos locales, mientras la agencia francesa de ciberseguridad participa en las actuaciones.

El caso reúne así tres dimensiones centrales: el acceso remoto a sistemas de refrigeración, las vulnerabilidades técnicas advertidas en determinados controladores y las consecuencias materiales sobre la mercadería de los supermercados.

Por el momento, la información disponible identifica los equipos y las cadenas afectadas, detalla las advertencias de seguridad previas y ofrece estimaciones concretas de las pérdidas en dos establecimientos. Sin embargo, la identidad de los responsables y el alcance definitivo del ataque permanecen bajo investigación.

La ofensiva dejó a más de 400 supermercados frente a importantes pérdidas y convirtió una alteración informática en un problema operativo y económico de gran escala. La manipulación de la temperatura hasta los 50°C, el descarte de grandes cantidades de alimentos y los incidentes vinculados con focos de incendio forman parte de un episodio cuyo desarrollo y responsabilidades todavía deben ser esclarecidos por las autoridades francesas.