En un clima de alta tensión política, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha generado una nueva controversia de alcance internacional al declarar de forma tajante que no ofrecerá disculpas al matrimonio conformado por Barack y Michelle Obama.
El conflicto se originó tras la difusión de un material audiovisual en la plataforma Truth Social, el cual fue posteriormente eliminado, donde se observaba al exmandatario y a la ex primera dama caricaturizados como monos. A pesar de la gravedad de las imágenes, el jefe de Estado consignó ante la prensa que "no cometió ningún error" luego de que estallara el escándalo mediático.
Durante un interrogatorio realizado por un periodista en el AF1 (Air Force One) mientras se dirigía hacia Florida, Trump fue consultado sobre si su gobierno pediría perdón al matrimonio por el material difundido, a lo que el republicano se negó rotundamente. Según informó el sitio DW, el mandatario aseguró que "no vio" el video completo y admitió que simplemente se lo "dio a la gente" para que procedieran con su publicación en las redes sociales. En esa misma línea de defensa, el presidente confirmó que no tiene intenciones de despedir a la persona responsable de la difusión de la filmación.
La difusión del video, que de acuerdo a los reportes también incluía a otras figuras centrales del Partido Demócrata como Joe Biden, Kamala Harris, Alexandria Ocasio-Cortez, Hillary Clinton y el alcalde Zohran Mamdani, provocó una condena inmediata y transversal. Incluso dentro de las filas republicanas surgieron voces de fuerte rechazo, como la del senador de Carolina del Norte, Tim Scott, quien a través de la red social X calificó al material como "la cosa más racista que he visto salir de esta Casa Blanca" y exigió públicamente que el presidente lo eliminara.
Por su parte, el líder demócrata de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, utilizó la misma plataforma para destacar que los Obama representan lo mejor del país y señaló que todos los integrantes del Partido Republicano deben denunciar de inmediato la "repugnante intolerancia" manifestada por Donald Trump.
A pesar de la presión ejercida por diversos sectores que denuncian el contenido como un acto de racismo explícito, el mandatario mantiene su postura de inocencia y evita cualquier gesto de reparación hacia los afectados.