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Epifanía: siete claves históricas y religiosas para entender el origen de los Reyes Magos

Cada 6 de enero, la Iglesia Católica conmemora la Epifanía del Señor, una de las festividades más antiguas del cristianismo. Su significado excede la llegada de los Reyes Magos y encierra datos históricos, bíblicos y astronómicos poco conocidos.

6 Enero de 2026 13.38

El 6 de enero es una fecha central dentro del calendario litúrgico cristiano. Ese día, la Iglesia Católica celebra la Solemnidad de la Epifanía del Señor, una festividad que recuerda la manifestación de Jesucristo como Mesías y Salvador de toda la humanidad. Aunque en muchos lugares la celebración se traslada al domingo más cercano, su sentido original permanece inalterable: Dios se revela al mundo, representado simbólicamente en la visita de los sabios de Oriente, conocidos popularmente como los Reyes Magos.

El Evangelio según San Mateo relata el episodio con precisión simbólica: "Al entrar en la casa, encontraron al Niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra" (Mt 2, 11). A partir de este pasaje bíblico se desarrolló una tradición que combina teología, historia y cultura popular. A continuación, siete datos fundamentales para comprender en profundidad el significado de la Epifanía.

Tres manifestaciones, una misma revelación

Aunque suele identificarse exclusivamente con la adoración de los Reyes Magos, la Iglesia reconoce tres epifanías en la vida de Jesús. La primera es la visita de los magos, que simboliza la manifestación de Cristo a los pueblos no judíos. La segunda es el Bautismo en el Jordán, donde Jesús se revela al pueblo de Israel. La tercera ocurre en las bodas de Caná, cuando manifiesta su gloria ante sus discípulos. Las tres expresan una misma verdad: la divinidad de Cristo revelada progresivamente.

Una de las fiestas más antiguas del cristianismo

La Epifanía es la segunda festividad cristiana más antigua, después de la Pascua. Sus orígenes se remontan a las comunidades cristianas de Oriente y fue incorporada en Occidente durante el siglo IV. En sus inicios, la celebración incluía varias manifestaciones de Cristo, incluso su nacimiento. Con el tiempo, y especialmente tras la institucionalización de la Navidad el 25 de diciembre, la Epifanía quedó asociada principalmente a los Reyes Magos.

El 6 de enero y su contexto histórico

La fecha no es casual. En la antigüedad, el 6 de enero coincidía con celebraciones paganas vinculadas al solsticio de invierno y al nacimiento de Aión, una divinidad egipcia. Como ocurrió con otras festividades, el cristianismo resignificó ese día. San Agustín sostuvo que los Magos llegaron a Belén trece días después del nacimiento de Jesús, lo que consolidó la fecha en el calendario cristiano.

¿Reyes, magos o sabios?

El término "mago" no tenía el sentido moderno. Proveniente del persa, hacía referencia a sacerdotes y eruditos dedicados al estudio de los astros. San Mateo señala que llegaron "de Oriente", una región que abarcaba Arabia, Persia o Caldea. Su figura se asocia al conocimiento y a la búsqueda de la verdad. Con el tiempo, la tradición los identificó como "reyes", en consonancia con antiguas profecías bíblicas.

¿Fueron realmente tres?

El número tres se vincula a los regalos, pero las primeras representaciones cristianas muestran cantidades variables. Recién con el paso de los siglos se consolidó la idea de tres magos. El fresco más antiguo que los representa, del siglo II, ubicado en las catacumbas de Priscila en Roma, muestra efectivamente a tres figuras.

Nombres, edades y símbolos

Los nombres Gaspar, Melchor y Baltazar no figuran en la Biblia, pero se difundieron a partir de la Edad Media. Cada uno representa un continente, una etapa de la vida y un atributo de Cristo. El oro simboliza su realeza, el incienso su divinidad y la mirra su humanidad y sufrimiento futuro.

La estrella de Belén

Lejos de una explicación puramente mística, estudios astronómicos sostienen que la estrella pudo haber sido una conjunción planetaria entre Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis. En la astrología antigua, esa alineación tenía un fuerte significado mesiánico, lo que habría motivado el viaje de los sabios hacia Jerusalén.

La Epifanía, así, no es solo una tradición navideña, sino una celebración que integra fe, historia y ciencia, y que sigue interpelando a creyentes y estudiosos más de dos mil años después.