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Unos 650 catequistas participaron en Piedra Blanca del Encuentro Diocesano

La jornada se desarrolló este sábado con representantes de los cuatro Decanatos de la diócesis y una delegación de Cachi, Salta. Bajo el lema "Como el Beato Mamerto Esquiú, catequistas al servicio de la unidad", la propuesta combinó espiritualidad, formación, talleres, peregrinación y celebración eucarística.

23 Agosto de 2026 09.44

En un clima de mucha alegría, reflexión y compromiso pastoral, este sábado 22 de agosto se llevó a cabo el Encuentro Diocesano de Catequistas en Piedra Blanca, departamento Fray Mamerto Esquiú, jurisdicción de la parroquia San José.

La convocatoria reunió a unos 650 participantes, provenientes de los cuatro Decanatos de la diócesis: Capital, Centro, Este y Oeste, además de una delegación de la comunidad de Cachi, Salta. Los catequistas estuvieron acompañados por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc; el director diocesano de Catequesis y párroco anfitrión, padre Marcelo Amaya; y sacerdotes de distintas comunidades parroquiales de la diócesis.

El encuentro tuvo como lema "Como el Beato Mamerto Esquiú, catequistas al servicio de la unidad", una consigna que atravesó las distintas actividades desarrolladas durante la jornada y que vinculó la tarea catequística con la figura del Beato Mamerto Esquiú.

La propuesta comenzó con un momento de animación y espiritualidad que tuvo como centro la Adoración del Santísimo y la renovación del compromiso de los catequistas.

Formación, intercambio y nueve talleres

La conferencia principal estuvo a cargo del padre Eduardo Navarro, párroco de la parroquia Santa Ana y San Joaquín, de Miraflores, Capayán. El sacerdote abordó el tema "Jesucristo, Sacramento del Padre, y los Sacramentos de la Iglesia".

Los contenidos desarrollados durante la exposición fueron posteriormente trabajados y compartidos en grupos. A partir de distintas consignas, los participantes elaboraron conclusiones y aportes que posteriormente serán socializados. El espacio formativo continuó luego del rezo del Ángelus y del almuerzo fraterno, con una propuesta compuesta por nueve talleres destinados a abordar distintas dimensiones de la tarea catequística y de la vida comunitaria.

Los talleres fueron:

  • Catequesis y familia.
  • Cultura digital.
  • Bioética, valores de la vida.
  • Compromiso ecológico.
  • Catequesis en las periferias y misión.
  • Catequesis y Biblia.
  • Catequesis para personas con discapacidad.
  • Catequesis y la piedad popular.
  • Catequesis y manejo de las emociones.

La diversidad de temáticas permitió ampliar el espacio de formación y reflexión, con propuestas que abarcaron desde la familia y la Biblia hasta la cultura digital, la ecología, la inclusión, la piedad popular y el manejo de las emociones.

catequistas encuentro diocesano
 

La peregrinación hacia el templo parroquial

Concluidos los talleres, los participantes se dispusieron a iniciar una peregrinación desde la escuela municipal, lugar donde se habían desarrollado las actividades, hasta el templo parroquial.

Los peregrinos llevaron consigo las imágenes de Nuestra Señora de Luján, Patrona de la Argentina; Nuestra Señora del Valle; y el Beato Mamerto Esquiú. El desplazamiento estuvo acompañado por cantos, oraciones y momentos de reflexión, mientras los sacerdotes atendían las confesiones.

La peregrinación permitió trasladar el encuentro desde el espacio de formación hacia el templo, en un recorrido que tuvo como protagonistas a los catequistas y a las imágenes religiosas que acompañaron el camino.

Al llegar a la explanada ubicada en la plaza de Piedra Blanca, frente al templo San José, se celebró la Santa Misa, presidida por el obispo diocesano y acompañada por numerosos sacerdotes del Clero diocesano.

El mensaje del Obispo a los catequistas

Durante la homilía, Mons. Luis Urbanc se dirigió especialmente a los catequistas y puso el foco en la profundidad de la vocación que desempeñan dentro de la Iglesia.

"Hoy nos hemos reunido para profundizar sobre la vocación catequística, para encontrarnos y celebrar este precioso servicio en la Iglesia de Jesucristo. Ser catequista no es simplemente enseñar una materia o cumplir con un horario semanal; es un llamado profundo a ser eco de la voz de Dios y un puente entre el Amor de Cristo y el corazón de cada persona", expresó.

El Obispo sostuvo luego que la jornada permitió mirar y agradecer una vocación que sostiene silenciosamente la vida de las comunidades. "Ser catequista no consiste en transmitir un temario ni en actuar como un docente de contenidos religiosos, sino en acompañar procesos humanos, abrazar dudas, testimoniar la fe recibida y hacer espacio para que cada persona descubra su propio camino de fe", afirmó.

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"Un ejercicio artesanal de paciencia"

En otro tramo de su homilía, Mons. Urbanč describió la tarea catequística como "un ejercicio artesanal de paciencia", especialmente en un mundo que definió como acelerado y saturado de respuestas rápidas. "La tarea del catequista se convierte en un ejercicio artesanal de paciencia. Su valor principal radica en saber escuchar antes de hablar, ofreciendo presencia en lugar de fórmulas hechas", manifestó.

En ese sentido, explicó que acompañar supone aceptar los ritmos individuales y comprender que las preguntas profundas necesitan tiempo y que el crecimiento espiritual pocas veces se desarrolla de manera lineal.

También destacó que la enseñanza más duradera de un catequista no se encuentra únicamente en los libros o en las dinámicas grupales, sino en su manera de estar en el mundo.

"La coherencia, la empatía, la sencillez y la capacidad de acoger la fragilidad ajena son los verdaderos lenguajes de la catequesis. Se enseña lo que se sabe, pero se contagia lo que se vive", enfatizó. El Obispo señaló además que celebrar el Día del Catequista implica reconocer las horas invisibles, el esfuerzo constante y la dedicación generosa de quienes entregan su tiempo al servicio de los demás.

Lo planteó también como un llamado a la renovación, a no perder la frescura del primer día, a buscar nuevas formas de comunicar la fe mediante un lenguaje cercano y a recordar que la semilla sembrada con cariño siempre da fruto, aunque no siempre sea posible verlo.

Asimismo, destacó una enseñanza que, según recordó, el Papa Francisco solía transmitir: la catequesis no es una mera transmisión de conocimientos teóricos, sino un encuentro vivo con Cristo. En ese marco, afirmó que el catequista es, ante todo, un testigo, porque no comunica ideas abstractas, sino a una Persona: Jesús de Nazaret.

"Doy gracias a Dios por la vida de cada uno de ustedes"

En otro momento de su mensaje, el obispo expresó su agradecimiento a los catequistas presentes y también a quienes no pudieron participar del encuentro. "Hoy, como obispo, doy gracias a Dios por la vida de cada uno de ustedes, aquí presentes, y por todos los que no pudieron venir", manifestó.

El Obispo agradeció las horas dedicadas a preparar los encuentros, la creatividad para explicar el amor de Dios, la paciencia y la sonrisa acogedora. "En cada salón parroquial, en cada capilla, en aulas de escuelas y en cada comunidad, ustedes están haciendo presente el Reino de Dios", expresó.

También encomendó a los catequistas a la Virgen María, a quien presentó como la primera catequista, aquella que guardaba todo en su corazón y enseñó a hacer "lo que Él nos diga" (Jn 2,5).

Pidió que la Virgen los guíe, los proteja y renueve siempre la alegría de su servicio eclesial. Tras reflexionar sobre la Palabra de Dios proclamada, Urbanc elevó una oración a la Virgen del Valle, a quien definió como Madre y modelo de los catequistas.

Le encomendó la vida y la misión de quienes promueven y enseñan la fe, para que sean protegidos bajo su manto y reciban un corazón fiel y sencillo para transmitir y testimoniar la Palabra de Dios. También pidió que cada catequizando pueda encontrarse vivamente con Jesús y realizó una petición especial por los catequistas enfermos, para que recuperen su salud y puedan dar testimonio de la confianza puesta en el amor de Dios.

Colecta por la visita del Papa León XIV

Durante la celebración se realizó además una colecta destinada a la visita del Papa León XIV, en comunión con toda la Iglesia en Argentina, en el marco de la visita que tiene lugar este fin de semana.

En torno a este acontecimiento, el Obispo invitó a los presentes a prepararse para recibir al Santo Padre. La convocatoria estuvo orientada a disponer a la comunidad para una visita que, según expresó Mons. Urbanč, llega para confirmar en la fe y contribuir a la renovación de la Iglesia que peregrina en Argentina.

El agradecimiento del padre Amaya

Luego de la bendición, el padre Marcelo Amaya, director diocesano de Catequesis y párroco anfitrión, realizó un agradecimiento por el desarrollo de la jornada.

Agradeció a Dios por lo vivido y al Obispo por haber acompañado el encuentro, así como a todos los sacerdotes y catequistas del Decanato Centro y a la Junta de Catequesis. El sacerdote destacó que se trató de un trabajo en común, realizado con la presencia del Espíritu Santo y desarrollado durante todo este tiempo con el objetivo de llegar al encuentro de la mejor manera.

De esta forma concluyó una jornada que reunió a alrededor de 650 catequistas, con participación de los cuatro Decanatos de la diócesis y una delegación de Cachi, Salta, en un programa que integró espiritualidad, formación, intercambio, talleres, peregrinación y celebración eucarística.

El encuentro diocesano se desarrolló, además, en el marco del Año Jubilar por el Bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, bajo una consigna que puso en el centro el servicio de los catequistas y el llamado a trabajar por la unidad.