Adiós a un referente: Murió Guillermo Salatino, la voz definitiva del tenis argentino
El prestigioso periodista falleció este sábado 17 de enero a los 80 años en San Isidro. Con más de cuatro décadas de trayectoria, Salatino fue el cronista fiel de las mayores hazañas del tenis nacional y un formador de generaciones de comunicadores.

El periodismo deportivo argentino está de luto. Este sábado, a los 80 años, falleció Guillermo Salatino, un hombre cuya voz y conocimiento se convirtieron en sinónimo de tenis en cada rincón del país. El deceso se produjo en el Sanatorio La Trinidad de San Isidro, tras sufrir un paro cardíaco mientras se encontraba internado para una intervención quirúrgica de cadera que estaba programada para los próximos días.

Salatino no solo comentaba el deporte; lo vivía con una pasión que lo llevó a cubrir más de 300 torneos internacionales y casi todas las series de Copa Davis desde 1976. Su estilo, directo y profundamente técnico pero accesible, marcó una era en la radio y la televisión.

Una vida dedicada a la raqueta

Nacido en septiembre de 1945, Salatino fue, antes que periodista, un talentoso tenista amateur que llegó a jugar en la Primera División del Buenos Aires Lawn Tennis Club. Esa experiencia dentro de la cancha le otorgó una "mirada de jugador" que luego trasladó a los micrófonos.

Su carrera despegó definitivamente de la mano de Víctor Hugo Morales en el histórico programa "Competencia" de Radio Continental, donde durante 20 años fue el analista indiscutido de cada Grand Slam. Su última gran cobertura oficial fueron las finales de la Copa Davis 2025 en Bologna, demostrando que su lucidez y amor por el juego se mantuvieron intactos hasta el final.

El reconocimiento de sus pares

Apenas se conoció la noticia, las redes sociales se inundaron de mensajes de respeto. La Asociación Argentina de Tenis (AAT) emitió un comunicado destacando que Salatino "marcó el camino de muchas generaciones de profesionales y amplió la cobertura del tenis argentino a todo el mundo".

A pesar de haber enfrentado problemas de salud en los últimos años —incluyendo el diagnóstico de EPOC y la colocación de seis stents—, Salatino nunca perdió su memoria prodigiosa ni su temperamento frontal. En su última entrevista con La Nación, recordó con orgullo sus peleas y reconciliaciones con figuras como Guillermo Vilas y David Nalbandian, entendiendo que el periodismo crítico era la mejor forma de honrar al deporte.

Un legado imborrable

Guillermo Salatino deja un vacío imposible de llenar en las cabinas de transmisión de Roland Garros o Wimbledon, torneos donde era respetado por colegas de todo el mundo. Se va un periodista "de raza", de los que gastaban suela en el circuito y que entendían que el tenis, más que un deporte de caballeros, era una batalla psicológica y física que merecía ser contada con verdad.