El 10 de octubre, el equipo capitaneado por Lionel Messi había goleado a los charrúas con uno de los mejores rendimientos de los últimos años, pero el público no se comportó de igual forma, lanzando canciones xenófobas que fueron informadas por el veedor del partido.
En reiteradas ocasiones, se escuchó desde las tribunas un canto despectivo contra los uruguayos tildándolos de "provincia" de Argentina, mientras que cada vez que el arquero Fernando Muslera iba a reponer el juego desde el arco bajaba un insulto. Incluso, la voz del estadio debió advertir varias veces que estaban prohibidas las agresiones verbales.
Según un reporte extraoficial de la institución presidida por Gianni Infantino, se trataría de una multa económica de 30 mil francos suizos (unos 33 mil dólares o aproximadamente 3,5 millones de pesos argentinos). Se espera que además se reducirá el aforo en San Juan ante Brasil, lo que generará más problemas.
Todo esto es referencia a que la mencionada infracción viola el artículo 13 del código disciplinario, donde prohíbe taxativamente los cantos racistas y discriminatorios, algo que se escuchó y fue resaltado por los veedores del partido ante la selección charrúa. En caso de reincidencia, Argentina podría recibir una sanción peor, como la de jugar a puertas cerradas.
Ya la FIFA había advertido a la Selección Argentina, pero fue por otro motivo: ante Bolivia, en lo que fue el retorno del público a las canchas argentinas, el conjunto de Lionel Scaloni salió tarde al campo de juego después del entretiempo.