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Hito cultural en Santa Clara

De Puerto Rico al mundo: el mensaje político de Benito en el Super Bowl LX

Ante 120 millones de espectadores, Bad Bunny reivindicó la identidad latina en el escenario más masivo de Estados Unidos, en una performance marcada por la unión y el orgullo boricua.

8 Febrero de 2026 23.26

El escenario del Super Bowl LX, disputado en el Levi's Stadium de Santa Clara, fue el epicentro de un fenómeno que trascendió lo estrictamente deportivo para convertirse en un hito de la cultura popular contemporánea. En un clima político estadounidense atravesado por el intenso debate migratorio, Bad Bunny no se limitó a ofrecer un espectáculo musical; el artista utilizó la plataforma más masiva del planeta para sentar una postura clara. 

Ante más de 75 mil personas presentes en el recinto y una audiencia televisiva que superó los 120 millones de espectadores, el cantante desplegó una puesta en escena impregnada de una fuerte identidad boricua.

La transformación del campo de juego fue total. La escenografía transportó el Caribe al norte de California, con guiños constantes a Puerto Rico que sirvieron de marco para un repertorio cargado de éxitos globales. Durante la performance, el público vibró con hits que han definido la carrera del artista, tales como:

  • "Tití me preguntó", el himno que consolidó su dominio en las listas mundiales.
  • "Yo perreo sola", una pieza clave de su discografía que reivindica la autonomía.
  • "Voy a llevarte pa PR", una invitación directa a conocer la cultura de su isla natal.

Vestido íntegramente de blanco y portando con orgullo su apellido real, Ocasio, en la espalda, Benito Antonio Martínez Ocasio celebró sus raíces en un contexto de máxima visibilidad. No obstante, el momento que mayor impacto generó en las redes sociales y en la opinión pública fue su proclama verbal: "Lo único más poderoso que el odio es el amor", una frase que no tardó en volverse viral y que funcionó como el núcleo emocional de su presentación.

Colaboraciones de alto impacto: Lady Gaga y Ricky Martin

La noche reservó sorpresas que elevaron la magnitud del espectáculo. La presencia de invitados de primer nivel reforzó la idea de una integración cultural sin precedentes. Lady Gaga, luciendo un vestido azul, sorprendió a la audiencia con una versión en merengue de su tema 'Die With A Smile', para luego unirse a Bad Bunny en una coreografía que marcó el inicio de 'Baile Inolvidable'.

Por otro lado, la aparición de Ricky Martin aportó un matiz de prestigio a la gala. El astro puertorriqueño se presentó sentado en una de las sillas blancas que remiten directamente a la portada de su disco 'DtMf', simbolizando el paso de antorcha y la vigencia de la música latina en los grandes escenarios. Estas colaboraciones no fueron simples participaciones, sino que consolidaron el mensaje de orgullo latino que el "Conejo Malo" buscaba transmitir.

El trasfondo político y la respuesta a las críticas

El camino hacia este espectáculo no estuvo exento de tensiones. En un contexto marcado por el endurecimiento del discurso contra la inmigración en Estados Unidos, impulsado por el presidente Donald Trump, la elección de un artista que canta íntegramente en español generó polémica en diversos sectores. Esta resistencia, sin embargo, contrastó con el hito histórico que Bad Bunny había alcanzado días antes en los premios Grammy.

Su producción DeBÍ TiRAR MáS FOToS hizo historia al convertirse en el primer álbum en español en ganar la categoría de Álbum del Año. Al recibir dicho galardón, el artista ya había lanzado una advertencia contundente contra la política migratoria federal, afirmando: "No somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres. Somos humanos y somos estadounidenses". Esta declaración fue interpretada como su posicionamiento más directo hasta la fecha, y su participación como figura central del Super Bowl —tras haber sido invitado en 2020 por Shakira y Jennifer López— funcionó como la amplificación definitiva de ese mensaje.

Mientras algunos sectores cuestionaron la pertinencia de un artista latino en un escenario de esa magnitud, otros lo vivieron como una reivindicación cultural necesaria. En las tribunas, el clima fue de celebración. "Él representa amor y unidad, y eso es lo que más necesitamos", expresó un fan puertorriqueño presente en el estadio, reflejando el sentir de gran parte de la comunidad hispana.

Bad Bunny, consolidado como uno de los artistas más escuchados del mundo y en el pico de su carrera, evitó en las entrevistas previas profundizar en cuestiones partidarias y se limitó a prometer una "fiesta boricua". No obstante, su sola presencia en el evento deportivo más importante de Estados Unidos, cantando en español y reivindicando su historia, funcionó como una declaración en sí misma. En un país atravesado por tensiones culturales, el medio tiempo del Super Bowl volvió a demostrar que la música también es territorio de debate.