La nueva edición de Gran Hermano "Generación Dorada" aún no cumplió una semana al aire y ya enfrenta un escándalo que amenaza con eclipsar el desarrollo del juego. La polémica gira en torno a la actriz Andrea del Boca, cuya incorporación al reality habría estado acompañada por una negociación contractual de cifras millonarias que generaron fuerte malestar.
La información fue revelada por el periodista Guido Záffora, quien detalló públicamente que la actriz habría acordado un esquema de pago semanal similar al que rige para los participantes de MasterChef Celebrity. Según expuso el panelista en el programa DDM, el monto asciende a 6.000.000 de pesos por semana.
La cifra, por sí sola, ya resulta impactante. Sin embargo, el verdadero foco del escándalo radica en la comparación con el resto de los concursantes del reality.
Una diferencia salarial de 38 veces
El dato que encendió la indignación es contundente: el salario semanal de Andrea del Boca es 38 veces superior al que perciben los demás participantes.
Mientras la actriz recibiría 6.000.000 de pesos por semana, el resto de los jugadores cobra un total de 156.000 pesos semanales. La disparidad no solo marca una distancia económica significativa, sino que instala un debate sobre la equidad dentro del formato.
En términos concretos:
Andrea del Boca: 6.000.000 de pesos por semana.
Resto de los participantes: 156.000 pesos semanales.
Diferencia proporcional: 38 veces más a favor de la actriz.
La magnitud del contraste reavivó cuestionamientos sobre las condiciones de contratación y el rol diferencial que puede ocupar una figura de trayectoria frente a participantes sin el mismo recorrido público.
Condiciones especiales y participación familiar
El contrato millonario no habría sido la única condición planteada por la actriz. Según la información difundida, Andrea del Boca habría solicitado que su hija, Anna Chiara, forme parte del stream react de Gran Hermano.
La producción, de acuerdo a lo revelado, hizo posible esa integración. Este punto añade un nuevo elemento a la controversia, ya que no solo se trataría de un acuerdo económico diferencial, sino también de un beneficio adicional vinculado a la presencia de su entorno familiar en el ecosistema del programa.
La combinación de un caché elevado y condiciones particulares alimenta la percepción de un trato preferencial que, inevitablemente, repercute en la dinámica interna y externa del reality.
La continuidad en duda
El jueves, el periodista Ángel de Brito aportó un nuevo capítulo a la historia en el programa LAM. Allí señaló que la producción puso en duda la continuidad de Andrea del Boca en la competencia.
Según lo informado, la actriz habría negociado su participación por al menos un mes, tras el cual evaluaría si se siente cómoda para continuar en el reality. Este detalle introduce un factor adicional de incertidumbre: su permanencia no estaría garantizada más allá de ese plazo inicial.
La posibilidad de una salida anticipada abre un interrogante clave: ¿qué ocurriría con la dinámica del programa si una de sus figuras más resonantes decide abandonar la competencia?
Un posible reemplazo en escena
En ese escenario hipotético, comenzó a circular un nombre para ocupar el lugar de la actriz en caso de que decida retirarse. Entre las opciones mencionadas surgió el de la mediática y ex vedette Graciela Alfano.
La sola mención de un reemplazo potencial subraya el carácter estratégico que tiene la presencia de figuras de alto perfil en el formato. También evidencia que la producción contempla escenarios alternativos ante una eventual salida.