La flamante defensa de Cristian "Pity" Álvarez, acusado de asesinar a Cristian Maximiliano Díaz el 12 de julio de 2018 en el complejo habitacional Cardenal Samoré de Villa Lugano, volvió a poner bajo discusión la capacidad del músico para afrontar el juicio oral y público.
El abogado Javier Ignacio Baños, quien asumió la defensa junto a su socio Sebastián Queijeiro, sostuvo que el exlíder de Viejas Locas e Intoxicados "no comprende la criminalidad de sus actos" y, a partir de esa consideración, reclamó que el debate sea suspendido. "Pity no está en condiciones de estar en juicio, no tiene capacidad psíquica, cognitiva, para afrontar un debate de estas características", señaló Baños al fundamentar la posición de la nueva defensa.
Queijeiro, por su parte, ya había asesorado legalmente al cantante durante el comienzo de la investigación y posteriormente había renunciado. Ahora volvió a intervenir en la estrategia defensiva junto con Baños, en el marco del proceso que se desarrolla por el crimen ocurrido en 2018.
El antecedente del Cuerpo Médico Forense
Uno de los principales argumentos planteados por Baños se vincula con un dictamen del Cuerpo Médico Forense que había determinado una incapacidad mental que impedía que Álvarez fuera juzgado debido a su estado psiquiátrico.
Según recordó el defensor, aquella evaluación había establecido la existencia de un deterioro de características graves. "Tenía un deterioro psico-orgánico que era compatible con un trastorno cognitivo mayor y un trastorno depresivo, es decir, un trastorno y un deterioro cognitivo extremadamente grave y prácticamente irreversible", subrayó.
La resolución derivada de ese cuadro había provocado la cancelación del proceso en 2023. Ahora, la nueva defensa vuelve a plantear que las condiciones psíquicas y cognitivas del músico deben ser evaluadas antes de avanzar con las audiencias.
En ese sentido, Baños reclamó que se realice de manera urgente una "resonancia nuclear magnética del cerebro sin contraste" y también un estudio cognitivo que, según afirmó, no existe en el expediente.
El planteo busca incorporar nuevos elementos médicos para determinar cuál es actualmente el estado del acusado y, particularmente, si se encuentra en condiciones de participar del debate.
Pedido de intervención de especialistas
La defensa también solicitó la declaración de un neurólogo y un psiquiatra, con el objetivo de que ambos especialistas puedan intervenir en la evaluación de la situación de Álvarez.
Baños insistió en que el proceso debe permanecer suspendido hasta que los profesionales determinen si el músico está en condiciones de concurrir a las audiencias y afrontar un debate de las características del que se encuentra en curso.
La cuestión de la capacidad psíquica y cognitiva ocupa así un lugar central en la estrategia de la nueva defensa, que considera que no puede determinarse la continuidad del proceso sin establecer previamente cuál es el estado actual del acusado.
La discusión sobre el tribunal que lleva adelante el juicio
Además de cuestionar la posibilidad de que Álvarez pueda afrontar el debate desde el punto de vista psíquico y cognitivo, Baños introdujo otro planteo relacionado con el desarrollo del proceso.
El juicio se lleva adelante en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.º 29 de la Ciudad de Buenos Aires, pero el defensor sostuvo que el debate debió sustanciarse ante los jueces naturales, que, según su interpretación, son los jurados populares porteños. Baños fundamentó esta posición en los artículos 24, 75, inciso 12, y 118 de la Constitución Nacional. Según explicó, la Carta Magna establece que todos los juicios criminales ordinarios deben terminar por jurados.
A este argumento sumó la referencia a la Ley 64.151, que establece la obligatoriedad del juicio por jurados para aquellos delitos que tienen penas iguales o superiores a 20 años de prisión o reclusión.
De esta manera, la defensa incorporó al planteo una discusión sobre la composición del órgano que debe llevar adelante el debate, además de la cuestión vinculada con la capacidad psíquica del acusado.
Las dudas sobre la capacidad al momento del hecho
La estrategia de Baños no se limita al estado actual de Álvarez. El abogado también planteó interrogantes sobre la capacidad psíquica que pudo haber tenido el músico al momento de los hechos.
"No sabemos si Pity tuvo capacidad psíquica de actuar", afirmó. En esa línea, sostuvo que pudo haber existido un estado de inconsciencia absoluta, al que vinculó con los denominados "estados de cortocircuito". El defensor agregó otra hipótesis al plantear que, suponiendo que Álvarez haya actuado, tampoco puede descartarse la existencia de un error invencible de tipo que pudiera eliminar el dolo y la culpa.
La defensa introduce así diferentes posibilidades vinculadas con la capacidad de comprender y dirigir los actos, tanto en relación con el estado actual del músico como respecto de las circunstancias existentes al momento del episodio investigado.
"Era él o yo": la hipótesis de la legítima defensa
Baños también recordó las primeras palabras atribuidas a Álvarez cuando fue detenido. "Era él o yo", había manifestado el músico en aquel momento, según recordó el defensor.
A partir de esa expresión, Baños sostuvo que tampoco puede descartarse que haya existido una legítima defensa, al tiempo que señaló que, según su planteo, habría existido una agresión ilegítima anterior.
El abogado añadió que, incluso si se considerara que hubo una situación de legítima defensa, tampoco puede descartarse la posibilidad de que se haya producido un exceso en la legítima defensa, en los términos establecidos por el artículo 35 del Código Penal.
"No podemos tener certeza de si no existió una legítima defensa, como dijo él en el primer momento al ser detenido: 'Era él o yo' y, aparte, hubo una agresión ilegítima anterior, por lo que no sabemos si, en todo caso, quizás hubo un exceso en la legítima defensa en los términos del artículo 35 del Código Penal", concluyó Baños.
El planteo de la nueva defensa coloca así en el centro del proceso tres cuestiones: la capacidad psíquica y cognitiva actual de Álvarez, su eventual capacidad al momento del hecho y las circunstancias en las que se produjo el episodio. A esas discusiones se suma el cuestionamiento sobre el tribunal que lleva adelante el debate y el pedido de nuevos estudios médicos antes de determinar si el músico está en condiciones de continuar afrontando las audiencias.