Marta Fort reveló que se someterá a una compleja operación: "Tengo miedo"
Tras repasar los tratamientos que realiza desde la infancia, la hija de Ricardo Fort reveló en Telefe la delicada intervención quirúrgica a la que deberá someterse en Estados Unidos por su escoliosis.

En la emisión de este sábado del programa PH, Podemos Hablar (transmitido por la señal de Telefe), Marta Fort brindó una profunda y reveladora entrevista conducida por Andy Kusnetzoff. Durante el ciclo televisivo, la joven abordó abiertamente la condición neurológica que padece desde su infancia, detallando las secuelas físicas que aún hoy debe afrontar en su vida cotidiana, los múltiples tratamientos a los que se sometió a lo largo de los años y la encrucijada médica que la encamina hacia una compleja intervención quirúrgica en el exterior.

Los orígenes de la afección y el impacto en la motricidad

La historia médica de Marta se remonta a los primeros años de su vida, marcados por una condición que condicionó su desarrollo físico. La joven explicó con precisión que desde chica sufre hemiparesia, un trastorno que contextualizó al relatar un episodio crítico de su infancia: "Me quedé por unos segundos del lado del área izquierda del cerebro sin aire y me afectó toda la motricidad". Esta afectación neurológica dejó secuelas duraderas, manifestándose principalmente en dificultades localizadas en el lado derecho de su cuerpo, un desafío que ha sabido gestionar mediante un persistente acompañamiento profesional.

A pesar de la complejidad del diagnóstico inicial, Fort destacó el rol fundamental que tuvo su entorno familiar en la contención y el tratamiento temprano. Con gratitud hacia la gestión de su progenitor, reconoció: "Por suerte hoy por hoy estoy 10 sobre 10 por todo el tratamiento que hizo mi viejo", subrayando que la constancia terapéutica fue clave para alcanzar su actual nivel de autonomía y bienestar general.

Un itinerario terapéutico marcado por la kinesiología y un viaje experimental a China

El camino hacia la recuperación motriz requirió una batería incesante de intervenciones médicas y rehabilitaciones a lo largo de las décadas. Durante la charla íntima con Andy Kusnetzoff, Marta desgranó los hitos de su historial clínico, rememorando episodios insólitos de su niñez, como aquel viaje internacional que emprendió siendo apenas una niña de ocho años.

Entre los datos técnicos y vivenciales del proceso de rehabilitación, destacan los siguientes elementos:

Viaje a China a los ocho años: Fue enviada por su padre en un viaje de un mes de duración, acompañada exclusivamente por personas de confianza de la familia, con el objetivo de someterse a un tratamiento experimental.

Procedimiento en el Lejano Oriente: Dicho protocolo consistía en la aplicación de inyecciones varias veces por semana orientadas específicamente a mejorar la movilidad y el estado de las articulaciones.

Evaluación crítica del tratamiento: Marta aclaró con honestidad que nunca supo con absoluta certeza cuánto la benefició aquella experiencia asiática, afirmando categóricamente: "Creo que ayudaron más los 22 años de kinesiología que tengo encima".

Herramientas ortopédicas y rehabilitación: Utilizó diversos elementos destinados a corregir su forma de pisar, atravesando largos años de constancia kinésica que le permiten hoy entrenar y desenvolverse con absoluta normalidad, pese a las persistentes dificultades en el sector derecho de su cuerpo.

La derivación clínica: de la pisada a la escoliosis de doble curvatura

Las secuelas físicas de su condición neurológica no se limitaron exclusivamente a los aspectos motores superficiales, sino que generaron una reacción en cadena en su estructura ósea. La alteración y diferencia sostenida en su pisada provocaron una consecuencia directa sobre su columna vertebral: el desarrollo de una escoliosis de doble curvatura.

Esta patología ortopédica derivada es la razón fundamental por la cual los profesionales médicos le plantearon la necesidad de evaluar una intervención quirúrgica mayor. Al respecto, Marta reconoció públicamente el desafío que tiene por delante: "Ahora tengo que hacer una operación en Minnesota que estoy un poco asustada".

Parámetros técnicos de la intervención quirúrgica:

Destino médico: Minnesota (Estados Unidos).

Complejidad: Cirugía de alta complejidad en la columna.

Postoperatorio: Un período de recuperación prolongado que demandará "tres meses con plancha total de columna".

Frente al temor innegable que le produce la magnitud del procedimiento, la joven evaluó su situación actual desde una perspectiva realista y pragmática, concluyendo que ha llegado a un límite clínico inevitable: "Hoy por hoy yo creo que estoy en un punto en el que sin la cirugía mejor no puedo estar".

La sombra familiar y el recuerdo de Ricardo Fort como paciente

La perspectiva de una nueva cirugía en el seno de la familia Fort reavivó fantasmas del pasado y generó un lógico estado de alerta colectiva. La cercanía emocional con la historia clínica de su padre, Ricardo Fort —quien en vida debió someterse a múltiples e invasivas intervenciones quirúrgicas tanto en la columna como en las rodillas— condiciona la recepción de la noticia por parte de sus seres queridos.

"Mi familia no le gusta mucho esa idea porque se quedaron muy traumados con el caso de mi papá", explicó Marta al detallar la profunda preocupación que manifestaron sus allegados ante la mera mención de su paso por el quirófano en Minnesota.

Lejos de eludir el perfil clínico de su padre, la joven aportó una nota de color y humor al recordar la insólita e indisciplinada conducta que Ricardo mantenía durante sus convalecencias: "Él no fue el mejor paciente", bromeó, antes de relatar con picardía la velocidad con la que su padre desafiaba las indicaciones médicas: "Se hacía una operación de columna y a los tres días estaba entrenando con pesas en el gimnasio o estaba bailando con el suero acá", describió entre risas, contraponiendo aquella impronta hiperactiva con la rigurosa inmovilidad de tres meses que a ella le exigen los especialistas en esta nueva etapa.