A medida que la ronda de audiciones a ciegas llega a su fin, los miembros del jurado de La Voz Argentina se permiten bromear entre ellos y tener más protagonismo. La prestación de un participante este jueves dio pie para que Ricky Montaner y Lali Espósito se animaran a bailar un tango, que contó con el acompañamiento vocal de Ricardo Montaner.
Uno de los participantes que pasó a la próxima ronda fue Emanuel Rivero Famá, que eligió el tango Qué me van a hablar de amor. La voz del joven mendocino fue elegida por Soledad Pastorutti, Lali Espósito y Mau y Ricky.
Al finalizar la canción, los jurados tuvieron que convencer al participante para ser elegidos. El primero en intentarlo fue Ricky: El tango me encanta desde que soy chico, gracias a nuestro padre. Nos encantaría tener a alguien como tú en nuestro equipo. Hay pocos géneros con tanta clase como el tango. Para divertirse un poco con la situación, Lali desconfió de las palabras de su colega y le propuso bailar un tango.
Así fue como Ricky y Lali con muy pocos movimientos dejaron en claro que no sabían bailar tango, y adoptaron una actitud más bien payasesca: Ricky, ¿en qué te metiste?, le gritó su hermano Mau. Para no dejarlos solos, Ricardo comenzó a entonar Nostalgias y, luego de varias estrofas, se sumó el participante.
A continuación, intervino Soledad para convencerlo de formar parte de su equipo: La verdad es que es impresionante. Sos uno de los pocos que vino a presentarse con este género, y te veo tan lejos.
Finalmente Emanuel eligió a Soledad, y la jurado se acercó para darle la bienvenida y hacerle más preguntas sobre su vida. En el intercambio, el participante se animó a hacer un recitado muy popular, que cierra con una broma: En la punta de aquel cerro/ suspiraba un perro mudo/ y en el suspiro decía?.
Todos aplaudieron por el remate, excepto Mau, que se había quedado serio esperando el final. Lali, al ver que no reaccionaba, le preguntó si lo había entendido: Te lo juro, que creí que se había jodido el micrófono justo en ese momento, dijo entre risas, al darse cuenta de su error.