El régimen venezolano liberó en las primeras horas de este jueves a Rafael Tudares Bracho, yerno del líder opositor Edmundo González Urrutia, tras permanecer más de 380 días detenido de manera arbitraria, informaron fuentes familiares y redes sociales.
La noticia fue confirmada por su esposa, Mariana González de Tudares, a través de su cuenta en X (anteriormente Twitter), donde detalló que Tudares regresó a su hogar en Caracas "luego de un año de detención arbitraria e inhumana desaparición forzada".
La detención de Tudares se produjo el 7 de enero de 2025, tres días antes de la toma de posesión de Nicolás Maduro para un tercer mandato consecutivo, en un procedimiento que también incluyó el arresto de otras figuras del entorno opositor como el defensor de derechos humanos Carlos Correa y el excandidato presidencial Enrique Márquez, quienes fueron liberados posteriormente.
Durante meses, la familia no recibió información oficial sobre su paradero ni sus condiciones de detención, lo que llevó a sus allegados a denunciar una desaparición forzada con falta de acceso a garantías procesales y a una defensa legal efectiva.
Mariana González de Tudares describió la situación como "una lucha estoica y muy dura" y manifestó su esperanza de que su esposo obtenga pronto "libertad plena, a la que tiene derecho". Asimismo, agradeció el apoyo de todas las personas y organizaciones que acompañaron el caso, mencionando especialmente al Equipo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, con sede en Panamá, que realizó seguimiento y presión diplomática en el marco de sus competencias humanitarias.
La liberación de Tudares ocurre en un contexto político especialmente tenso en Venezuela. El país ha vivido un recrudecimiento de la represión contra opositores desde la controvertida elección presidencial del 28 de julio de 2024, cuyos resultados han sido ampliamente cuestionados por la oposición y parte de la comunidad internacional. Edmundo González Urrutia, quien fue proclamado ganador por numerosos observadores y fuerzas opositoras, no fue reconocido como presidente por el régimen de Maduro, lo que profundizó la crisis política.
La liberación también se inscribe en un proceso más amplio de excarcelaciones de presos políticos, que se aceleró tras un cambio de facto en la situación de poder con la captura en enero de 2026 del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y la asunción de Delcy Rodríguez, segunda al mando del gobierno, como líder de la administración. Bajo su gestión se han producido liberaciones graduales de detenidos por motivos políticos, aunque organizaciones de derechos humanos advierten que todavía quedan centenares de casos pendientes.
El caso de Tudares había sido tomado como símbolo del uso del sistema judicial venezolano como herramienta de presión política. Las acusaciones iniciales contra él incluyeron cargos de "terrorismo", "asociación para delinquir" y "conspiración", que sus familiares y defensores denunciaron como infundados y carentes de evidencia concreta, además de haber sido comunicados sin que la defensa accediera a la totalidad del expediente judicial.
Edmundo González Urrutia, exiliado en España tras la profundización de la crisis y sujeto a órdenes de captura en Venezuela, ha denunciado en múltiples oportunidades la detención de su yerno como una represalia política y ha advertido que no es un caso aislado, sino parte de un patrón más amplio de violaciones de derechos humanos que incluye desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y persecución de opositores y sus familiares.
Organizaciones como Foro Penal han documentado la existencia de cientos de presos políticos en Venezuela, y han abogado por procesos de liberación más amplios y transparentes. La excarcelación de Tudares puede interpretarse como un paso en ese proceso, aunque activistas advierten que el avance es todavía insuficiente para garantizar una transición democrática plena y el respeto a los derechos fundamentales en el país.