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Despliegue sin precedentes

Máxima tensión: Estados Unidos rodea a Irán con una concentración militar histórica

Un refuerzo aéreo, naval y antimisiles de magnitud excepcional redefine el equilibrio estratégico en Medio Oriente. Más de 160 vuelos estratégicos y dos grupos de portaaviones marcan el pulso de una tensión creciente con la República Islámica.

21 Febrero de 2026 21.23

El 17 de febrero de 2026, el despliegue militar de Estados Unidos en Medio Oriente alcanzó un nivel de concentración sin precedentes. La proyección de fuerzas en la región evidencia un refuerzo significativo en capacidades aéreas, navales y de defensa antimisiles, en un contexto de creciente tensión con la República Islámica de Irán.

Según Reuters y documentos de fuentes abiertas, la acumulación de recursos militares estadounidenses se extiende a países clave del Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Mediterráneo oriental. La arquitectura de este despliegue configura un entramado de bases, puertos y rutas aéreas controladas o utilizadas por el ejército estadounidense que rodea geográficamente a Irán.

Desde mediados de enero, se han registrado aproximadamente 160 vuelos de aviones C-17A hacia la región. Estos movimientos logísticos, confirmados por Reuters, han tenido como objetivo la movilización de personal, equipos y materiales estratégicos, revelando la intensidad operativa del dispositivo en marcha.

Puente aéreo y superioridad logística

El componente aéreo constituye uno de los pilares centrales de la acumulación militar. Los datos disponibles muestran:

18 vuelos de C-5M con carga pesada hacia Arabia Saudita, Qatar y Yibuti.

Una flota de 20 a 22 aviones cisterna KC-135 y KC-46 destinados al reabastecimiento en vuelo.

Incremento en la frecuencia de vuelos de transporte táctico C-130H/J, esenciales para la movilidad entre bases regionales.

En el ámbito de la defensa aérea, la logística ha requerido más de 99 vuelos de C-17A y C-5M exclusivamente para el traslado de baterías antimisiles, según datos difundidos por @TheIntelFrog en redes especializadas en defensa. Esta cifra ilustra el esfuerzo material necesario para robustecer la red defensiva en torno a posibles objetivos iraníes y aliados en el Golfo.

Inteligencia y guerra electrónica: el dominio invisible

La dimensión tecnológica del despliegue es igualmente significativa. En Chania, Grecia, opera el RC-135 SIGINT, especializado en interceptación de comunicaciones y vigilancia electrónica. A su vez:

Cuatro aviones MC/HC-130J están repartidos entre la base aérea Muwaffaq Salti en Jordania y Diego García, en el océano Índico.

Tres aeronaves EA-11A BACN se encuentran en la base Prince Sultan de Arabia Saudita.

Dos WC-135R Nuke Sniffer y dos E-3 Sentry AWACS operan desde Midenhall, Reino Unido.

Los WC-135R están orientados a la detección de actividad nuclear, mientras que los E-3 Sentry cumplen funciones de control aéreo avanzado. La combinación de estos activos revela un enfoque integral que no solo contempla operaciones convencionales, sino también la vigilancia de potenciales movimientos de armas no convencionales dentro de Irán.

El refuerzo de la guerra electrónica mediante EA-18GA y EA-11A BACN apunta a garantizar la superioridad en el espectro electromagnético, protegiendo las comunicaciones aliadas ante posibles interferencias o ataques cibernéticos.

Aviación de combate: capacidad de respuesta inmediata

La base Muwaffaq Salti alberga una concentración notable de aeronaves:

24 F-15E

30 F-35A

6 EA-18GA

A ello se suman cazas F-16 desplegados en Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, junto con aviones de ataque A-10 Thunderbolt en Jordania, especializados en apoyo aéreo cercano.

Este entramado aéreo ofrece flexibilidad operativa y capacidad de respuesta ante distintos escenarios, desde misiones de disuasión hasta operaciones de combate sostenidas.

Poder naval: dos grupos de portaaviones en acción

De acuerdo con The Washington Post, el componente naval también ha experimentado un incremento notable.

El Grupo de Combate de Portaaviones Abraham Lincoln opera en el Mar Arábigo con el USS Abraham Lincoln como buque insignia, acompañado por los destructores:

USS Frank E. Petersen

USS Spruance

USS Michael Murphy

Paralelamente, el Grupo de Combate Gerald R. Ford despliega al USS Gerald R. Ford, junto al destructor USS Winston S. Churchill, la fragata USS Bainbridge y el destructor USS Mahan.

Otros activos incluyen el USS Roosevelt en el Mediterráneo, el USS McFaul y el USS Mitscher en el Golfo Pérsico, así como el USS Delbert D. Black en el Mar Rojo. Un submarino de la clase Ohio, con ubicación no revelada, añade un componente de disuasión nuclear y ataque de largo alcance.

Escudo antimisiles y disuasión estratégica

Según informó The Wall Street Journal, el Comando Central estadounidense transfirió al menos una batería adicional del sistema THAAD a Arabia Saudita o Qatar. A ello se suman múltiples baterías MIM-104 Patriot distribuidas en la región.

Estos sistemas proporcionan protección contra misiles balísticos y ataques aéreos, cubriendo infraestructuras críticas y posiciones avanzadas. La combinación de escudo defensivo y capacidad ofensiva configura un dispositivo apto tanto para la disuasión como para una campaña militar de gran escala.

Una región en máxima tensión

La acumulación de medios militares se inscribe en un contexto marcado por la disputa nuclear, ataques de milicias proiraníes y el intercambio de amenazas entre Washington y Teherán. El gobierno estadounidense ha reiterado su compromiso con la seguridad de sus aliados y la protección de rutas marítimas estratégicas.

Aunque no se han anunciado oficialmente los objetivos ni la duración del despliegue, fuentes citadas por The Wall Street Journal señalan que la acumulación permite tanto operaciones de disuasión como la ejecución de una campaña militar a gran escala, si la situación lo requiere.

El monitoreo internacional continúa mientras la tensión regional permanece elevada y la evolución del escenario estratégico en Medio Oriente sigue siendo incierta.