• Dólar
  • BNA $1360 ~ $1410
  • BLUE $1420 ~ $1440
  • TURISTA $1768 ~ $1768

26 C ° ST 26.63 °

Unión Radio 91.3 en vivo

Milagro eucarístico en Catamarca: se multiplicaron hostias en una parroquia

Lo confirmó el Padre Javier Grosso, de la comunidad de San Isidro Labrador. "No hubo intervención humana en ningún momento", dijo el sacerdote, agregando que ya son dos las veces que esta divina intervención ocurre.

Imagen ilustrativa
Imagen ilustrativa

19 Febrero de 2026 11.57

La comunidad de la parroquia de San Isidro se encuentra atravesando un clima de profunda sensibilidad espiritual tras las declaraciones de su párroco, el Padre Javier Grosso. Según el testimonio del sacerdote, la institución ha sido escenario de dos acontecimientos que desafían la lógica física y que él mismo define como una forma de milagro eucarístico: la multiplicación de hostias consagradas sin intervención humana.

Estos hechos, que han comenzado a trascender el ámbito privado de la sacristía, plantean un escenario de "intervención de Dios directamente" en un contexto global que el párroco califica como sumamente complejo.

El primer suceso

De acuerdo con el relato detallado de Grossoen diálogo con Radio Valle Viejo, el primer fenómeno ocurrió hace aproximadamente un mes y medio. El escenario fue una misa dominical, momento en el que el sacerdote se dispuso a realizar el rito de la comunión. El objeto central de este suceso es un copón mayor, una pieza de orfebrería religiosa con capacidad para albergar fácilmente 200 hostias.

El párroco destacó que el copón contenía una cantidad mínima de formas, aproximadamente unas 20 hostias y que al abrir el recipiente, este se encontraba completo y repleto. Lo más significativo para el sacerdote no fue solo la cantidad, sino que las hostias estaban perfectamente ordenadas, listas para facilitar la distribución de la Comunión, y no amontonadas al azar.

Miércoles de Ceniza: La repetición del fenómeno

El segundo acontecimiento tuvo lugar el día de ayer, coincidiendo con una fecha de alta carga simbólica para la Iglesia Católica: el Miércoles de Ceniza, que marca el inicio de la Cuaresma. Bajo las mismas condiciones de aislamiento que el evento anterior, el fenómeno volvió a manifestarse.

El Padre Grosso explicó que, previo a la misa, el copón no contaba con muchas hostias —estimó que estaba a la mitad de su capacidad— y recalcó que no se habían incorporado nuevas formas consagradas en la celebración previa. Sin embargo, al momento de la apertura, el recipiente se encontraba "bote a bote", habiéndose completado nuevamente sin mediar acción alguna de terceros.

Seguridad y reserva del elemento sagrado

Ante la posibilidad de dudas sobre la manipulación del copón, el Padre Javier Grosso fue enfático al describir los protocolos de custodia del objeto. El sacerdote aseguró que el copón mayor no permanece en el templo habitualmente, sino que se guarda en un lugar reservado.

El párroco recalcó que el copón está aislado en un sitio que solo él maneja en su calidad de autoridad parroquial y además aseguró que no hay persona que entre a dicho espacio, descartando así cualquier tipo de intervención o manipulación por parte de terceros o fieles.

Repercusión en los fieles

Para el párroco de San Isidro, estos eventos no son aleatorios. Basándose en su conocimiento de la historia de este tipo de acontecimientos, Grosso señaló que estas señales suelen coincidir cuando la "situación en el mundo está muy dura". Según su visión, se trata de situaciones extraordinarias donde Dios envía un mensaje de cercanía a la humanidad.

La reacción de la comunidad no se hizo esperar. Tras la misa de anoche, el sacerdote relató una experiencia de conversión colectiva: "Anoche después me quedé a confesar y hubo gente que tuvo experiencia de conversión. Se fueron a confesar y la verdad que fue muy muy fuerte el momento".

El camino hacia la oficialización

A pesar de la magnitud de lo narrado, el hecho aún no ha sido informado de manera oficial al obispo de la diócesis, Monseñor Luis Urbanc. El Padre Grosso justificó su decisión de hacerlo público antes de la notificación formal argumentando que "guardarlo no corresponde", al considerarlo un "regalo que el cielo hace" al pueblo de Dios.

No obstante, el párroco es consciente de que, ante la difusión de estos signos, las autoridades eclesiásticas intervendrán. "Obviamente cuando el tema esté saliendo a la luz seguramente van a preguntar", concluyó, reafirmando su voluntad de dar a conocer estos sucesos que considera una intervención divina directa en favor de los hombres.