"Paren el tráfico de las vías urgente": el audio del maquinista de la tragedia en España
Segundos antes del choque fatal entre dos trenes, el conductor del Iryo alertó a la central de Atocha sobre un descarrilamiento que invadía la vía contraria. El impacto dejó 42 muertos, decenas de heridos y una investigación en curso sobre las causas del accidente.

Apenas segundos después de que un tren de alta velocidad de la empresa Iryo, que cubría la ruta Málaga-Madrid, sufriera un desperfecto a la altura de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba, el maquinista logró comunicarse con el centro de mando ferroviario en la estación de Atocha, en Madrid, para advertir sobre una situación de extrema gravedad. En la llamada, registrada por la caja negra de la formación, el conductor alertó que parte del tren había invadido la vía contraria y pidió, de manera desesperada, que se detuviera de inmediato el tráfico ferroviario.

"Necesito que paren el tráfico de las vías urgentemente, por favor", se escucha decir al maquinista en el audio. Desde la central de ADIF, el administrador de infraestructuras ferroviarias de España, le respondieron: "Sí, sí, sí... no hay ningún tren llegando". Sin embargo, segundos después, otro tren que circulaba por la vía contigua apareció en escena e impactó de lleno contra la formación descarrilada, provocando una de las peores tragedias ferroviarias de la historia del país.

El intercambio forma parte de los audios almacenados en la llamada "caja negra" del tren Iryo, a los que accedieron los medios españoles Cordópolis y elDiario.es, y que fueron verificados de manera independiente por el diario El País. La transcripción revela que, tras el primer incidente, el conductor se comunicó con el centro de mando de ADIF para informar: "Acabo de sufrir un enganchón a la altura de Adamuz".

Por el momento, el significado exacto del término "enganchón" no está del todo claro. Los investigadores y los medios españoles manejan distintas hipótesis: podría tratarse de un problema en las vías, una falla en la formación o incluso un primer impacto previo al descarrilamiento definitivo. Este punto es clave para determinar responsabilidades y establecer la secuencia precisa de los hechos.

El accidente se produjo cuando los tres últimos vagones del tren Iryo descarrilaron e invadieron la vía contigua, por la que en ese momento circulaba otro tren de la línea Alvia, con destino a Huelva. Al colisionar, esta segunda formación también descarriló violentamente: dos de sus vagones salieron despedidos y cayeron por un terraplén, multiplicando el impacto y las consecuencias fatales.

En la primera llamada registrada, el maquinista del Iryo parecía no estar completamente consciente de la magnitud del accidente. Desde el centro de mando le indicaron que bajara los pantógrafos —el dispositivo ubicado en el techo del tren que permite la toma de energía eléctrica desde la catenaria— mientras se escuchaba de fondo la activación del freno de emergencia. "Más abajo no pueden estar", respondió el conductor, y agregó: "Tengo todo el tren bloqueado... ahora mismo", dejando en claro que la formación había quedado completamente inmovilizada.

Minutos después, en una segunda comunicación, el tono del maquinista cambió drásticamente. Con mayor claridad, advirtió: "Comuníquenle que es un descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua. Repito: es un descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua". La urgencia del mensaje quedó reforzada cuando insistió nuevamente en detener el tráfico ferroviario.

Además, el conductor alertó sobre la presencia de un incendio en la formación y manifestó la necesidad de abandonar la cabina para verificar la situación. "Necesito que envíen, por favor, un servicio de urgencia, bomberos y ambulancias, que tengo también heridos en el tren", solicitó.

El saldo provisorio del siniestro es devastador. El accidente dejó al menos 42 personas fallecidas y 37 heridas, nueve de ellas en estado grave, mientras que otras 45 permanecen desaparecidas. El maquinista del tren Iryo sobrevivió al impacto, pero el conductor del tren Alvia murió como consecuencia de la colisión.

Las autoridades españolas calificaron el hecho como el mayor accidente protagonizado por trenes de alta velocidad en la historia del país y avanzan con una investigación para esclarecer las causas del descarrilamiento, la respuesta del sistema de control ferroviario y las eventuales fallas humanas o técnicas que derivaron en la tragedia.