Un violento tiroteo registrado este viernes en una escuela secundaria ubicada al norte de Bangkok provocó una tragedia que conmocionó a Tailandia y dio origen a una amplia investigación para reconstruir la secuencia de los hechos. Mientras las autoridades trabajaban en el establecimiento educativo, la Policía confirmó el hallazgo de los cuerpos sin vida del abuelo y la abuela del presunto autor del ataque, una circunstancia que reforzó la hipótesis de que el episodio pudo haber comenzado en la vivienda familiar antes de trasladarse al colegio.
De acuerdo con la información difundida por la Policía tailandesa, el tiroteo dejó un saldo de siete personas fallecidas, entre ellas el sospechoso, tres profesores y tres estudiantes, además de 15 personas heridas.
Sin embargo, durante las primeras horas posteriores al ataque surgieron diferencias entre los balances oficiales. El Ministerio del Interior informó inicialmente que había cinco fallecidos, sin contar al presunto atacante, y señaló que todos eran adultos y profesores de la escuela, aclarando que los datos podían modificarse a medida que avanzara la investigación.
El hallazgo de los abuelos y las primeras hipótesis
Las autoridades localizaron muertos en su vivienda al abuelo y la abuela del presunto responsable del ataque. El viceministro tailandés del Interior, Polapee Suwunchwee, explicó ante los medios de comunicación que el joven vivía con sus abuelos, quienes fueron encontrados sin vida en la casa familiar.
"Creemos que el incidente probablemente comenzó en la casa antes de que llegara a la escuela. Aún desconocemos el motivo de lo ocurrido", afirmó el funcionario, al referirse a las primeras hipótesis manejadas por los investigadores.
Asimismo, indicó que el arma utilizada en el ataque era una pistola compacta registrada a nombre del abuelo del sospechoso, quien había sido un antiguo profesor, aunque se desconoce si desempeñó funciones en el establecimiento atacado.
Diferencias en la información oficial
A medida que transcurrieron las primeras horas de la emergencia, los reportes oficiales presentaron distintas cifras respecto de las víctimas fatales.
En un primer momento, algunos funcionarios informaron cuatro fallecidos, entre ellos dos alumnos y dos profesores, además del atacante. Posteriormente, la Policía Nacional elevó el balance a ocho muertos, cifra integrada por:
- Tres alumnos.
- Tres maestras.
- Los dos abuelos del atacante.
También existieron versiones diferentes sobre la muerte del agresor. Mientras algunos reportes indicaron que el estudiante fue abatido por efectivos policiales, otros señalaron que el propio joven se quitó la vida utilizando la misma arma empleada durante el ataque.
La reconstrucción de los hechos
Según el comunicado oficial difundido por la Policía, el adolescente, de 14 años, mató primero a sus abuelos con una pistola perteneciente a la familia y posteriormente se trasladó hasta la escuela, donde asesinó a tres estudiantes y tres docentes.
Las autoridades precisaron además que el atacante efectuó al menos 26 disparos dentro del establecimiento educativo y que llevaba consigo 34 cartuchos adicionales.
También confirmaron que el arma utilizada era propiedad del abuelo del joven. En tanto, medios locales, entre ellos el servicio público de radiodifusión Thai PBS, señalaron que el presunto autor era un estudiante de secundaria de 15 años, información que la Policía tailandesa no confirmó.
Por su parte, el teniente coronel Dechrapee Kongdee, comandante de la Policía provincial de Nonthaburi, confirmó que el sospechoso era estudiante del establecimiento educativo y sostuvo que murió después del ataque.
El escenario del ataque
El hecho ocurrió en la Escuela Debsirin Nonthaburi, establecimiento que posteriormente fue desalojado y quedó bajo control de efectivos policiales y personal del Ministerio de Educación.
Se trata de un prestigioso centro educativo situado a unos 15 kilómetros al noroeste de Bangkok, destinado a estudiantes de entre 12 y 18 años y perteneciente a una de las redes de escuelas públicas más antiguas y prestigiosas de Tailandia, por la que han pasado altos cargos políticos del país.
Tras el ataque, los servicios de emergencia difundieron fotografías que mostraban a decenas de estudiantes fuera del establecimiento, mientras ambulancias trasladaban a los heridos y equipos médicos prestaban asistencia. Otras imágenes exhibieron a una persona sobre una camilla junto a una ambulancia y a otra mientras recibía atención médica.
Los testimonios del ataque
Uno de los alumnos del establecimiento relató a Reuters cómo vivió los momentos posteriores al inicio del ataque. El estudiante, de 18 años, explicó que inicialmente no comprendió lo que estaba ocurriendo.
"Al principio no pensé que fuera un arma", contó. Luego describió la secuencia de los disparos. "Se oyeron muchos disparos: bang bang bang. Luego se hizo el silencio. Después volvió a empezar", recordó.
Por su parte, el trabajador de emergencias Kiatikhun Verapongpradith relató que su equipo arribó cuando el ataque todavía estaba en desarrollo. Indicó que atendieron a estudiantes con heridas en la espalda, el pecho y los brazos, además de encontrar a un profesor sin vida en un piso superior.
También localizaron a una profesora con heridas en el pecho y un brazo. "Le practicamos reanimación cardiopulmonar durante unos 30 minutos y la trasladamos rápidamente al hospital, ya que no lográbamos aumentar su ritmo cardíaco, pero hicimos todo lo posible", declaró.
La reacción del Gobierno y el contexto
El primer ministro de Tailandia, Anutin Charnvirakul, expresó su conmoción por lo ocurrido durante una declaración realizada en la Casa de Gobierno de Bangkok.
"Es un incidente terrible. Nunca debió haber ocurrido. ¿Cómo pudo suceder esto en nuestro país?", afirmó. En el contexto de la investigación, también se recordó que Tailandia posee un elevado índice de armas de fuego por habitante, con facilidad de acceso para integrantes del Ejército y la Policía y con normativas calificadas como laxas y anticuadas para la adquisición de armas por parte de la población, situación por la cual los tiroteos no resultan inusuales.
Como antecedente reciente, se mencionó que el pasado febrero, la directora de una escuela de Hat Yai, en el sur del país, murió durante otro tiroteo luego de que un hombre irrumpiera disparando en el establecimiento y tomara como rehenes a profesores y alumnos, quienes posteriormente fueron liberados.
Mientras continúan las investigaciones para establecer con precisión la secuencia de los hechos y el motivo que desencadenó el ataque, las autoridades mantienen bajo análisis las distintas evidencias reunidas tanto en la vivienda de los abuelos como en la Escuela Debsirin Nonthaburi, escenario de uno de los episodios más graves registrados en un establecimiento educativo del país.