El gobierno de Venezuela aseguró este sábado que desconoce el paradero del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores, y exigió a Estados Unidos la presentación de una "prueba de vida", en medio de la escalada del conflicto tras los bombardeos registrados en distintas zonas del país.
La afirmación fue realizada por la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, quien expresó públicamente que, tras los ataques, las autoridades no tienen información sobre la ubicación del mandatario. "Ante esta brutal situación y ante este brutal ataque, nosotros desconocemos el paradero del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores", señaló.
Rodríguez condenó la ofensiva militar y reclamó el respeto al derecho internacional. En ese marco, sostuvo que los ataques provocaron la muerte de funcionarios, militares y civiles en Caracas y en otros estados del país. "Condenamos esta forma brutal, salvaje, de agresión contra nuestro pueblo", afirmó.
Asimismo, la vicepresidenta indicó que, antes de perder contacto, Maduro había llamado a la movilización popular y a la activación de la milicia y de los planes de defensa.
En paralelo, el gobierno de Estados Unidos instó a sus ciudadanos que se encuentren en Venezuela a "refugiarse" y "salir tan pronto como sea seguro", ante el agravamiento del escenario de violencia. La advertencia fue difundida a través de un comunicado de la Embajada estadounidense en Bogotá, que gestiona los asuntos consulares vinculados a Venezuela.
La sede diplomática calificó como extremadamente peligrosa la permanencia en el país y recomendó a los ciudadanos inscribirse en el Programa de Inscripción de Viajeros (STEP) para recibir información de seguridad en tiempo real.
El Departamento de Estado ratificó que Venezuela continúa en nivel 4 de alerta de viaje, el más alto, y advirtió sobre riesgos críticos como detenciones injustas, torturas, terrorismo, secuestros, disturbios civiles, delincuencia organizada y deficiencias en el sistema sanitario. La recomendación oficial fue clara: abandonar el país de inmediato.