El diplomático argentino Rafael Grossi quedó en el tercer lugar tras una nueva ronda de selección informal para definir quién será el próximo secretario general de las Naciones Unidas (ONU). El resultado mantuvo al jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) dentro del grupo de los tres candidatos mejor posicionados y dejó abierta una competencia que todavía no tiene un desenlace definido.
La votación se realizó este viernes a puertas cerradas y de manera confidencial en Nueva York, con la participación de los 15 integrantes del Consejo de Seguridad, compuesto por los cinco miembros permanentes, que cuentan con poder de veto, y los 10 miembros rotativos.
Aunque el objetivo de esta instancia no era determinar un ganador, la posición obtenida por cada postulante funciona como un indicador sobre sus posibilidades de avanzar en la carrera por la Secretaría General.
Las opciones disponibles para los integrantes del Consejo fueron aliento, desaliento o no opinión. En ese esquema, Grossi recibió siete votos a favor, seis en contra y dos abstenciones, un resultado que lo ubicó tercero, empatado en cantidad de respaldos positivos con la costarricense Rebeca Grynspan.
El primer lugar correspondió a la exministra de Asuntos Exteriores de Guyana Carolyn Rodrigues-Birkett, mientras que Grynspan quedó en segunda posición.
Los resultados de la nueva ronda
La votación permitió establecer una nueva fotografía de la carrera, aunque todavía no permite anticipar quién será finalmente elegido. Rodrigues-Birkett obtuvo ocho votos de apoyo, tres en contra y cuatro integrantes que optaron por la alternativa "sin opinión". Grynspan, por su parte, recibió siete respaldos, cuatro votos negativos y cuatro abstenciones.
Grossi consiguió el mismo número de votos favorables que Grynspan, pero registró seis votos en contra y dos abstenciones. Los resultados de este viernes quedaron de la siguiente manera:
- Carolyn Rodrigues-Birkett: 8 votos a favor, 3 en contra y 4 sin opinión.
- Rebeca Grynspan: 7 votos a favor, 4 en contra y 4 abstenciones.
- Rafael Grossi: 7 votos a favor, 6 en contra y 2 abstenciones.
La paridad entre los principales postulantes es uno de los elementos que mantienen abierta la definición. De acuerdo con lo previsto, el próximo "poroteo" se realizaría en septiembre, cerca de la apertura de la Asamblea General de la ONU, considerada el evento más importante del organismo.
Sin embargo, la posibilidad de que la definición se extienda durante algunos meses más también está presente debido precisamente a la escasa diferencia entre los candidatos.
Una primera ronda fue para Grynspan
La votación de este viernes fue la segunda ronda de este proceso informal. En la primera, realizada el 30 de julio, Grynspan había logrado el mayor respaldo. La exvicepresidenta de Costa Rica había obtenido entonces diez votos favorables, mientras que Rodrigues-Birkett había conseguido nueve y Grossi, siete.
La nueva ronda modificó parcialmente esa fotografía. Rodrigues-Birkett pasó a ocupar el primer lugar, mientras que Grynspan y Grossi quedaron igualados en siete apoyos positivos.
Estos movimientos muestran el carácter todavía abierto de la competencia y explican por qué los resultados de las votaciones indicativas funcionan como un termómetro, pero no como una definición anticipada.
La clave estará en los cinco miembros permanentes
Uno de los aspectos centrales de la próxima etapa estará relacionado con la manera en que voten los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.
En la votación de este viernes, los 15 integrantes utilizaron una boleta del mismo color. Por ese motivo, todavía no es posible determinar si alguno de los cinco permanentes está dispuesto a bloquear a alguno de los candidatos.
La situación cambiará en la próxima instancia. A mediados de septiembre, los cinco miembros permanentes utilizarán una papeleta de otro color para expresar sus posiciones. Ese cambio tendrá una importancia decisiva porque un rechazo de cualquiera de los cinco permanentes equivale, en la práctica, a un veto, y puede dejar fuera de la competencia a un candidato.
Por eso, aunque los respaldos obtenidos hasta ahora permiten observar la evolución de la carrera, todavía no revelan cuál es la posición concreta de las cinco potencias con capacidad de veto frente a cada uno de los postulantes.
Qué necesita un candidato
El procedimiento establece un requisito central para que un postulante pueda avanzar: necesita conseguir al menos nueve votos en el Consejo de Seguridad y, al mismo tiempo, no recibir el veto de ninguno de los cinco miembros permanentes. Una vez que el Consejo de Seguridad defina al candidato que recomienda para ocupar la Secretaría General, su nombre será elevado a la Asamblea General de la ONU, que deberá aprobar formalmente el nombramiento.
La próxima votación, por lo tanto, tendrá un peso particular dentro del proceso, ya que permitirá conocer por primera vez las posiciones específicas de los miembros permanentes mediante una papeleta diferenciada.
Para Grossi, que actualmente se encuentra entre los tres postulantes con mayor respaldo en esta ronda, esa instancia será especialmente relevante para determinar sus posibilidades de continuar en carrera.
Ocho aspirantes
La carrera cuenta actualmente con ocho candidatos, cinco mujeres y tres hombres. Entre los postulantes existe una fuerte presencia de representantes de América Latina y el Caribe.
Además de Grossi, Grynspan y Rodrigues-Birkett, participan de la competencia:
- Michelle Bachelet, expresidenta de Chile.
- María Fernanda Espinosa, exfuncionaria de Ecuador.
- Ivonne A-Baki, diplomática ecuatoriana.
- Olara Otunnu, candidato de Uganda.
- Macky Sall, expresidente de Senegal.
La composición de la lista se encuentra atravesada por dos expectativas que también forman parte del contexto de la elección: que la Secretaría General pueda quedar por primera vez en manos de una mujer durante los 80 años de historia de la ONU y que el cargo recaiga en una figura de América Latina y el Caribe.
Estas demandas se suman a una competencia en la que todavía no existe un candidato claramente consolidado y en la que las próximas votaciones serán determinantes.
Septiembre, el próximo punto de inflexión
El próximo paso será el "poroteo" previsto para mediados de septiembre, cerca de la apertura de la Asamblea General de Naciones Unidas. Allí aparecerá uno de los elementos que hasta ahora permanecía oculto: la posición de los cinco miembros permanentes frente a cada candidatura.
Para obtener la recomendación del Consejo de Seguridad, el candidato deberá alcanzar los nueve votos necesarios y evitar el veto de Estados Unidos, China, Rusia, Francia o Reino Unido.
Grossi llega a esa instancia con siete votos favorables, seis en contra y dos abstenciones. Su resultado lo dejó tercero y empatado en apoyos positivos con Grynspan, detrás de Rodrigues-Birkett.
La primera ronda había mostrado a Grynspan al frente con diez votos, mientras que la segunda modificó las posiciones y colocó a Rodrigues-Birkett en el primer lugar. En ese escenario de cambios y escasas diferencias, la carrera permanece abierta.
El resultado definitivo todavía no está escrito. La próxima instancia permitirá conocer con mayor precisión el peso de las grandes potencias en la elección y podría comenzar a definir qué candidaturas logran avanzar hacia la etapa final para suceder a António Guterres al frente de Naciones Unidas a partir de 2027.