En una exposición contundente ante los referentes del sector financiero y empresarial, el presidente Javier Milei abordó de manera directa el crecimiento de la mora, desestimando cualquier responsabilidad de su administración. Durante su discurso en el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, el jefe de Estado calificó a la oposición de pretender sacar rédito político de una variable técnica con vistas a las elecciones presidenciales de 2027, vinculándola directamente con la volatilidad preelectoral que marcó el año 2025.
Para el mandatario, es inadmisible atribuir el fenómeno actual a la política gubernamental. Con un tono crítico, señaló que existe una pretensión de cargar culpas sobre una gestión que ha cumplido con los anuncios programáticos realizados desde su inicio. En este sentido, cuestionó la postura de aquellos sectores que buscan un retorno al pasado, calificando de repugnante la forma en que se discute una categoría técnica del mercado.
La lógica del riesgo y la figura del usurero
Uno de los puntos centrales del análisis presidencial giró en torno a la naturaleza de las tasas de interés y la percepción social sobre el mercado de crédito. El mandatario fue tajante al desmitificar la figura del usurero, argumentando que las tasas de interés son, en esencia, un reflejo del riesgo asumido por el prestamista. Según la visión del Ejecutivo, cuando los individuos no califican en el mercado formal, recurren a entidades no bancarias que, al enfrentar mayor incertidumbre, trasladan ese riesgo al costo del dinero.
Milei explicó este complejo escenario bajo los siguientes pilares de su interpretación:
Racionamiento del crédito: A partir de mediados de 2025, los bancos optaron por limitar sus préstamos. Al elevarse las tasas, los beneficios esperados por las entidades comenzaron a caer debido al riesgo extremo, frenando la oferta crediticia.
Herencia de préstamos: La morosidad que se observa hoy no corresponde a la actividad de 2025, sino que está vinculada a los préstamos otorgados durante 2024.
Impacto de la coyuntura previa: La suba abrupta del riesgo país —la cual el presidente calificó como fruto de un intento de golpe de Estado— provocó el freno de la actividad económica, la caída de los salarios reales y, como consecuencia inevitable, la incapacidad de los usuarios para cumplir con sus pagos.
Datos técnicos, contexto bancario y comparativa internacional
En contraposición a la narrativa de crisis, Milei instó a observar las cifras con rigor cuantitativo. Sostuvo que, al comparar la situación argentina con la de Estados Unidos, donde la mora alcanza un 13%, la discusión pierde relevancia frente a la magnitud del cambio en el modelo de negocios de los bancos. Señaló que, tras el cambio de gestión, los bancos dejaron de prestar mayoritariamente al Banco Central de la República Argentina (BCRA) —esquema que sostenía al gobierno anterior— para volcarse al sector privado.
Por otro lado, los datos oficiales del propio BCRA matizan el panorama general del sistema:
El incumplimiento de pagos del sector privado a bancos tuvo una leve caída al 7,6%.
En cuanto al financiamiento destinado a familias, la mora se mantuvo sin cambios en un 12,8%, cortando así una racha de 19 meses consecutivos de subas.
Dentro de este segmento, las tarjetas de crédito mostraron una mejora, con una tasa de morosidad que bajó al 12,6%, aportando moderación al promedio general.
No obstante, la comparación interanual respecto al financiamiento a hogares es pronunciada: mientras que en junio de 2025 era del 5,2%, en el mismo mes del corriente año alcanzó el 12,8 por ciento.
El mandatario concluyó su intervención instando a no caer en las operetas opositoras, enfatizando que el crecimiento de la mora era, desde su perspectiva, una consecuencia natural del proceso de reconfiguración del portafolio bancario y de la herencia recibida.