El ámbito de la Salud rindió homenaje a la Virgen del Valle
En el tercer día del Septenario en honor de Nuestra Señora del Valle, autoridades y trabajadores del sistema sanitario participaron de una celebración marcada por la fe, la misión y una profunda reflexión sobre el sentido del cuidado.

Durante la noche del martes, en el tercer día del Septenario en honor de Nuestra Señora del Valle, el ámbito de la Salud protagonizó su homenaje en una ceremonia litúrgica que reunió a autoridades, trabajadores y representantes de múltiples instituciones vinculadas al cuidado y la atención de la comunidad.

Participaron autoridades y empleados del Ministerio de Salud, junto a referentes de la salud pública y privada, incluyendo sanatorios, hospitales, Maternidad Provincial, Círculo Médico, Colegio de Profesionales en Psicomotricidad de Catamarca, Colegio Profesional de Enfermería, farmacéuticos, odontólogos, kinesiólogos, anestesistas, psicólogos, bioquímicos, SAME, ECA y EMICA, OSEP, geriátricos, Liga de Lucha contra el Cáncer (Lalcec), Asociación de Trabajadores de la Sanidad (ATSA), Sanidad Municipal, Pastoral de la Salud, Pastoral de las Adicciones y la ONG Corazón con Agujeritos y Soles.

La amplitud de la convocatoria reflejó la dimensión simbólica de un homenaje dedicado a quienes diariamente sostienen la atención sanitaria desde múltiples frentes.

La celebración litúrgica

La Santa Misa fue presidida por el obispo diocesano Luis Urbanc, y concelebrada por el padre Juan Ramón Cabrera. Entre las autoridades provinciales presentes estuvieron Johana Carrizo, ministra de Salud y las doctoras Daniela Ayala, Silvia Bustos, Florencia Acosta y Ana Fernanda Lagoria. También acompañaron empleados de distintas áreas del sistema sanitario, consolidando una presencia institucional y comunitaria significativa.

Los alumbrantes tuvieron a su cargo la guía de la ceremonia, la proclamación de la Palabra de Dios y el ofertorio, momento en el que acercaron al altar elementos destinados a la atención de los peregrinos, además de los dones del pan y del vino.

 

Sinodalidad, misión y una Iglesia de la escucha

En su homilía, Mons. Urbanč dio la bienvenida a los presentes y pidió a la Virgen que, por su intercesión, reciban las gracias necesarias para ser "verdaderos cirineos de los enfermos".

La reflexión giró en torno al tema del día, centrado en la sinodalidad y la misión, que definió como interdependientes y como el camino que Dios espera de la Iglesia en el tercer milenio. Además, remarcó que la sinodalidad no es una moda, sino la forma de ser de la Iglesia desde sus orígenes, con tres pilares centrales como son la comunión, participación y misión. También advirtió que una sinodalidad sin misión se vuelve autorreferencial y la definió como "una sinodalidad enferma".

Un mensaje para la Salud

Uno de los pasajes más significativos de la homilía estuvo dirigido específicamente al mundo sanitario. Mons. Urbanc afirmó que "Jesús Resucitado ofrece al ámbito de la Salud, un mensaje de esperanza integral, afirmando que el dolor y la muerte no tienen la última palabra".

Desde esa perspectiva, propuso una mirada de la salud que trascienda lo físico para incluir lo espiritual, entendiendo cada proceso curativo como:

  • un renacer de la carne
  • un encuentro con la Vida
  • una transformación de la fragilidad humana por el poder de Dios

Subrayó que la Resurrección es el remedio contra toda desesperanza y tristeza, y revalorizó el cuerpo humano al señalar que la salud no es solo ausencia de enfermedad, sino dignificación de la persona.

La bendición 

Al finalizar la ceremonia litúrgica, Mons. Urbanč se dirigió hacia el Paseo de la Fe, donde concretó la bendición del personal de Salud y de las ambulancias utilizadas para el traslado de enfermos.

Acompañaron ese momento las autoridades presentes en la Santa Misa y fieles en general, cerrando una noche en la que el homenaje del ámbito sanitario quedó atravesado por la fe, la misión, la esperanza y la dignidad del cuidado humano.