Gesta de Malvinas: los héroes catamarqueños y sus historias
Nuestra provincia tuvo una presencia muy fuerte en el conflicto bélico, con cinco patriotas fallecidos, 118 veteranos y cientos de jóvenes trasladados al Sur del país durante la guerra.

Durante el conflicto bélico del Atlántico Sur, tres catamarqueños murieron en combate: Mario Cisneros (Capital), Mario Rodolfo Castro (Tinogasta) y Eduardo Federico Marcial (Santa María).
En el hundimiento del crucero General Belgrano, dieron su vida Robustiano Barrionuevo (Andalgalá) y Carlos Alberto Valdez (Tinogasta). Algunos registros cuentan como catamarqueño a Marcelo Pedro Lotufo, pero oficialmente es reconocido como salteño.


Los informes indican que entre los veteranos de guerra, 39 integraron el Ejército Argentino, 68 la Armada Argentina y 11 la Fuerza Aérea.
Por otra parte, de los más de 400 soldados del Regimiento de Infantería Aerotransportado, 17 fueron movilizados hacia el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur.
Hasta el momento, un total de 112 caídos fueron identificados en el cementerio de Darwin gracias a las muestras de ADN. Cinco familias optaron por mantener el anonimato de sus seres queridos.

Historias


Mario Cisneros (Capital)
En el ambiente militar, Mario "Perro" Cisneros fue considerado una suerte del "Sargento Cabral" de la Guerra de Malvinas, debido a su tenacidad y su solidaridad absoluta con sus compañeros. Nació el 11 de mayo de 1956 en Catamarca y acudió a las Islas con 25 años. Precisamente se graduó en la Escuela de Suboficiales del Ejército Sargento Cabral.
Acudió a Malvinas en la segunda quincena de mayo en su grado de Sargento. Integró la Compañía de Comandos 602. Acudió a la guerra de manera voluntaria y al estallar el conflicto decidió donar la mitad de su sueldo al Fondo Patriótico.
Murió el 9 de junio de 1982, durante un combate contra las fuerzas del Servicio Aéreo Espacial del Ejército Británico.
Octavo de diez hijos, es recordado por su familia como un chico alegre, extrovertido y solidario, que demostró un carácter fuerte desde pequeño. Sólo su hermano Héctor supo que se iba a la guerra, no quería preocupar a su familia.
En homenaje a su labor militar, la 1° sección de la Compañía de Tropas Especiales de la República de Panamá lleva el nombre de Mario Cisneros. También en la Compañía de Comandos "Chorrillos", en la República de Perú, país en donde fue declarado Héroe Nacional; en el Hall Histórico de la Compañía de Comandos 601 en Campo de Mayo, el aula de Instrucción en el Destacamento de Inteligencia 143 en Neuquén, y en el aula de instrucción de Cuadros en el Destacamento de Inteligencia 162 de La Pampa, entre otros lugares.


Eduardo Federico Marcial (Santa María)
Nació en Santa María, Catamarca. Desde muy pequeño desarrolló un fanatismo por los animales. Así, se animó a crearse su propia granja en casa con los animales que él mismo criaba.
Después de estudiar en su provincia, se mudó a Buenos Aires para estudiar la secundaria en la Escuela Sargento Cabral.
Perteneció al Regimiento N° 12 General Arenales, en Mercedes, Corrientes. Acudió a la Pradera de Ganso con la Compañía A del regimiento. Ya poseía el rango de cabo. Se especializaba en rastrillaje y siempre formaba parte de la primera línea de combate.
Murió en la madrugada del 28 de mayo. En su última carta, fechada en el 13 de marzo, contaba que el clima de Malvinas era similar al de Tucumán y le pedía a su madre que se quedara tranquila.


Mario Rodolfo Castro (Tinogasta)
Mario Rodolfo Castro nació en Tinogasta Catamarca Argentina, hijo de Teresa y Patricio Castro, nacido el 10 de Agosto del año 1963. Su domicilio se encuentra sobre Avenida San Martín de nuestra ciudad. Ingresó a la Escuela de Subo?ciales “Sargento Cabral” el primero de febrero de 1980, egresando con el grado de Cabo del Arma de Infantería el día 20 de noviembre de 1981.
Fue destinado al Regimiento de Infantería 25, en la ciudad de Sarmiento, provincia de Chubut, donde pasó a integrar la sección reserva de la Compañía de Infantería C, a órdenes del teniente Roberto Estévez. Como jefe de sección, desembarcó en Malvinas el 15 de abril de 1982. Posteriormente, fue trasladado a Darwin.
Castro falleció a las 8.30 AM del 28 de Mayo de 1982, en pleno combate de la Batalla de Pradera del Ganso, en Darwin, luego de que en su compañía RI 25, al mando del teniente Roberto Néstor Estévez, que fue alcanzado por un proyectil, ordenó en su agonía al cabo 1° Castro, a que asumiera el mando del grupo y continuara con el fuego. Mario Rodolfo Castro, sin dudarlo cumple cabalmente con la orden, pero en pleno combate es impactado por las balas que terminaron con su vida.
Se desempeñó como Jefe de Grupo en un contraataque nocturno que es realizado para posibilitar el repliegue de efectivos propios; siguió a su jefe de Sección bajo intenso fuego. Al ser puesto fuera de combate su superior, y pese a que el enemigo había detectado su posición y lo batía peligrosamente, se hizo cargo del equipo de comunicaciones para dirigir el fuego de la artillería, ofrendando su vida en esta acción.
Nuestro héroe tinogasteño, descansa en el Cementerio de Darwin, parcela “C” ?la 3/05. En pos de su reconocimiento, la Escuela Secundaria Nº 67 de la localidad de Salado en nuestro Departamento, lleva su nombre. También, en la plaza 25 de Mayo en pleno centro de la ciudad de Tinogasta, está erguido un monolito en su memoria, y a través suya, en la de los 649 Héroes caídos en Malvinas.


Robustiano Barrionuevo (Andalgalá)
Barrionuevo es uno de los cinco catamarqueños que perdió la vida durante la guerra. Fallecido el día 2 de mayo de 1982, y sus restos descansan en el Mar Argentino.


Carlos Alberto Valdez (Tinogasta)
En los registros de los caídos en el hundimiento del Belgrano, Carlos Alberto Valdéz aparece como Cabo Principal y registrado como catamarqueño. Había nacido el 14 de diciembre de 1951 e ingresó a la Armada el 1 de agosto de 1968. Tuvo como destinos a lo largo de su carrera el Centro de Instrucción y Adiestramiento en Control de Averías e Incendios; la Base Aeronaval Almirante Zar, el Aviso ARA “Comandante General Irigoyen”, la Base Naval de Infantería de Marina Baterías, la Escuela de Suboficiales de la Armada, la Jefatura Militar del Estado Mayor General de la Armada; el Destacamento Naval Orcadas, el Servicio de Hidrografía Naval y por último el Crucero General Belgrano.
Carlos Alberto Valdez nunca se enojaba, jamás levantaba la voz y era uno de los pibes más queridos de Laprida. Tinogasteño, en el barrio era el “Negro”, o el “Tero” entre los amigos, que se divertían con eso por el breve diámetro de sus pantorrillas.
Era el menor de siete hermanos de una familia catamarqueña que se había radicado en la barriada cuando todos eran muy pequeños, muy cerquita del gasoducto. Cada mañana iba a pie a la Escuela 27 “Fray Luis Beltrán” acompañado por su hermano Mariano, aunque a veces rodeaba por otro sector para hacer el trayecto solo, o mejor dicho: dejar que Mariano lo haga solo después de haberlo hecho enojar.
Mariano recorrió también solo ayer los metros que separan la vereda del ingreso a la 27, sabiendo que esta vez iba a encontrar adentro a su hermanito menor -ese que le hace quebrar la voz con cada recuerdo- para siempre en la memoria.
Carlos Alberto Valdez estaba de guardia en la sala de maquinas cuando crucero General Belgrano se hundió alcanzado por un misil inglés en plena guerra de Malvinas. Su hermano sólo sabe que nunca más volvió, integrando la listas de desaparecidos de ese trágico 2 de mayo de 1982.
No hay para el “Negro” ni cruz ni lápida; ni siquiera una con la leyenda “Soldado sólo conocido por Dios”. Por eso cobra mucha más importancia para su hermano tener un lugar donde recordarlo. Desde ayer, el SUM de la misma Escuela 27 que albergó sus juegos infantiles y sus primeras palabras escritas, esa de la que egresó como primera promoción en 1965, lleva su nombre.
La última visita familiar fue en febrero de 1982. “Vino de vacaciones. Me dijo que iba a hacer el curso para ascender y en los últimos días de abril lo embarcaron. Iban a Ushuaia para recorrer y volver a Buenos Aires, pero estaban por la Isla de los Estados cuando los bajaron” recuerda Mariano, que había mantenido comunicación con Carlos cuando todavía estaba en Ushuaia.
La noticia del hundimiento trajo la desesperación. El hermano llegó incluso a viajar a Buenos Aires para encontrarse con los que volvían, pero ninguno de ellos era el “Negro”, que todavía figura con la categoría de desaparecido. Cuenta que llegó a pegarle una trompada a un oficial, porque en su necesidad de obtener datos de su hermano hablaba con todos los chicos que volvían y el marino le dijo que no lo hiciera. “Me dijo que a esos pibes no había que creerles nada porque estaban todos locos. ¿Cómo iban a estar unos pibes de 16 años que no habían salido nunca de su casa, ni llegado a vivir la adolescencia todavía?” relata, embroncado aún con el recuerdo.
La charla con los grumetes que pudieron volver le trajo sin embargo la certeza de que Carlos estaba de guardia en la sala de máquinas ese día. “Nadie sabe su destino final, sólo sabemos que volvió una cantidad de gente y él no, como otro montón de pibes”.


Marcelo Pedro Lotufo (¿Catamarca?-Salta)
Nació en Salta, contrajo enlace en esta ciudad con la doctora en abogacía Alicia Brigada, y de esta unión nació Marcelo César. Cayó en combate el lunes 7 de junio de 1982, al norte de la isla de Borbón, donde iba con 5 tripulantes del avión perteneciente a la Fuerza Aérea “LEARJET 35-A” “T-24”, cuya misión en la zona fue la de “avión de reconocimiento aerofotográfico”. Fueron derribados a unos 13.000 metros de altura por un misil lanzado por una fragata británica.