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Terremotos: por qué tiembla tanto Sudamérica y qué puede pasar en Argentina

Los recientes terremotos de Venezuela, Colombia y Perú generaron preocupación en un continente atravesado por una intensa actividad tectónica. Especialistas explican por qué esos episodios no están encadenados entre sí y advierten que la amenaza para Argentina proviene de sus propias fallas geológicas activas.

25 Agosto de 2026 08.12

La sucesión de sismos superiores a 7 grados, con miles de víctimas y decenas de edificios caídos en distintos puntos de Latinoamérica, volvió a poner en primer plano la preocupación por el riesgo sísmico en la región. En Argentina, donde parte del territorio está atravesado por fallas geológicas activas, los recientes terremotos de Venezuela, Colombia y Perú despertaron interrogantes sobre la posibilidad de que esos fenómenos tengan algún vínculo y puedan anticipar un escenario similar en el país.

Para responder esas preguntas, fueron consultados especialistas en riesgo sísmico. La jefa de investigación sismológica del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres), Irene Pérez, y el docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Eduardo Malagnino, explicaron las características de los últimos terremotos y analizaron qué representan para Argentina.

Pérez explicó que el oeste de Sudamérica se encuentra dentro de un entorno tectónico dinámico y activo, marcado principalmente por la interacción de dos grandes placas.

"Nuestra región está dominada por la interacción entre la placa de Nazca, que forma parte del fondo del océano Pacífico, y la placa Sudamericana, sobre la cual se encuentra nuestro país", detalló.

La especialista explicó que la placa de Nazca subduce, es decir, se introduce por debajo de la placa Sudamericana. Ese proceso forma parte del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona del planeta donde se acumulan enormes cantidades de energía y tensión que, al liberarse, generan sismos.

Venezuela, Colombia y Perú

Uno de los interrogantes centrales es si los terremotos registrados recientemente en Venezuela, Colombia y Perú están relacionados. Malagnino fue contundente al descartar esa posibilidad.

"No tienen relación los sismos de Venezuela, Colombia y Perú. Están ocurriendo bajo condiciones tectónicas diferentes e incluso comprometiendo distintas placas", explicó el doctor en geología. El caso venezolano presentó características particulares. Allí se produjeron dos sismos, de magnitud 7,2 y 7,5, vinculados con condiciones de placas laterales.

Malagnino explicó que la placa del Caribe se mueve hacia el este respecto de la placa Sudamericana. La falla que generó los dos terremotos se produjo mediante un desplazamiento lateral de un bloque.

La magnitud de los daños registrados en La Guaira estuvo vinculada, según el especialista, con determinadas características de esos movimientos. Los sismos fueron poco profundos, con las urbanizaciones ubicadas muy cerca de los epicentros, a una profundidad de entre 10 y 20 kilómetros.

A esto se sumaron otros dos factores: la falta de construcción sismorresistente y el hecho de que muchas de las urbanizaciones se encontraban sobre terreno blando, una condición que magnifica la onda sísmica. El terremoto de Colombia, en cambio, tuvo una configuración diferente. El sismo alcanzó una magnitud de 7,4 y se produjo por el proceso en el que una placa se introduce debajo de otra: en este caso, la placa de Nazca debajo de la Sudamericana.

Además, el epicentro se ubicó a más de 100 kilómetros de profundidad, una diferencia significativa respecto de los movimientos registrados en Venezuela.

Por eso, Malagnino sostuvo que debe descartarse que los sismos venezolanos hayan podido desencadenar el terremoto colombiano.

El caso de Perú también tuvo características propias

El terremoto registrado en el sur de Perú alcanzó una magnitud de 7,2 y presentó una característica de placas y profundidad similar a la del sismo colombiano. Sin embargo, el especialista explicó que existieron diferencias importantes en el comportamiento tectónico.

"En Perú la placa oceánica cuando choca con la sudamericana no se hunde en 45 grados, sino que se mueve pegada a la base de la placa continental sudamericana", explicó Malagnino. La conclusión del especialista fue clara: ninguno de los terremotos está encadenado ni guarda relación con los otros.

Para Irene Pérez, desde el Inpres, lo ocurrido representa fundamentalmente una coincidencia temporal. La investigadora consideró que no existen evidencias que permitan vincular directamente esos terremotos con un aumento de la amenaza sísmica en territorio argentino.

"Un sismo fuerte que ocurre a miles de kilómetros, como los registrados en Venezuela, Colombia o Perú, responde principalmente a los procesos tectónicos propios de cada región", detalló.

Estos episodios no son anormales

El Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) también emitió un comunicado para despejar dudas sobre la sucesión de terremotos registrados en la misma región. "La actividad sísmica en el norte de Sudamérica, Venezuela y Colombia, no guarda relación ni constituye un indicador de eventos similares en territorio argentino", aclaró el organismo.

A su vez, Malagnino recurrió a los registros estadísticos para poner en contexto la sucesión de movimientos sísmicos.

Según explicó, en un mes se estima que se producen entre 10 y 11 sismos de magnitud 6 a 6,9, mientras que se registra aproximadamente un sismo de magnitud 7 a 7,9. En cuanto a los movimientos de magnitud 8 o superior, la estimación es de uno por año.

El especialista señaló que puede haber años con mayor cantidad de sismos que otros y sostuvo que, desde esa perspectiva, lo que está ocurriendo actualmente se encuentra dentro de un comportamiento considerado normal.

La amenaza argentina proviene de sus propias fallas

Aunque los terremotos ocurridos en otros países no aumentan por sí mismos el peligro en Argentina, el país tiene antecedentes de movimientos sísmicos severos y cuenta con fallas geológicas activas propias. Entre los principales terremotos históricos mencionados se encuentran:

  • Mendoza, 1861.
  • San Juan, 1944.
  • Caucete, 1977.
  • San Juan, enero de 2021.

Pérez reiteró que los terremotos registrados en otras regiones del continente sudamericano no incrementan por sí mismos la amenaza sísmica en Argentina. Sin embargo, subrayó que el riesgo existe debido a las propias fallas activas del territorio. El Segemar recordó, en ese sentido, que Argentina es un país sísmicamente activo y que la mayor actividad se concentra en el centro oeste del territorio.

Por eso, el eje no debería estar puesto en la predicción de terremotos, sino en la prevención, la preparación y la reducción continua del riesgo sísmico.

Los terremotos no pueden predecirse

Una de las principales advertencias de los especialistas está relacionada con la imposibilidad actual de anticipar con exactitud cuándo ocurrirá un terremoto.

Los sismos no pueden predecirse. "La ciencia no permite anticipar con exactitud el día, la hora, el lugar ni la magnitud que tendrá el próximo terremoto. Ningún organismo sismológico del mundo puede realizar este tipo de predicción", aclaró Pérez. Tampoco existe una frecuencia exacta ni un patrón estricto que se repita en el tiempo.

Lo que sí puede establecerse son probabilidades a largo plazo, basadas en la historia sísmica de una región y en el comportamiento de sus fallas geológicas activas y reconocidas. La liberación de energía que produce un sismo, explicó la investigadora, puede ocurrir en cualquier momento.

Construcción y preparación: las claves frente al riesgo

Ante la imposibilidad de predecir un terremoto, la preparación adquiere un papel central. Pérez destacó que Argentina realizó avances en materia de construcción sismorresistente, especialmente después del terremoto de San Juan de 1944. Sin embargo, consideró necesario continuar actualizando y optimizando los reglamentos y las normas constructivas, además de fortalecer la prevención sísmica dentro de la sociedad.

La infraestructura constituye solamente una parte de la preparación. Los especialistas también plantean la necesidad de fortalecer la preparación tanto comunitaria como individual. Entre las acciones señaladas se encuentran:

  • Mantener viva la memoria colectiva de los terremotos del pasado.
  • Realizar simulacros periódicos en escuelas y lugares de trabajo.
  • Contar con planes de contingencia familiares.
  • Continuar fortaleciendo la prevención sísmica.
  • Actualizar y optimizar las normas de construcción sismorresistente.

San Juan y Mendoza, entre las zonas de mayor amenaza

En 2023, después de 40 años, el Instituto Nacional de Prevención Sísmica actualizó el mapa de peligrosidad sísmica. La conclusión fue que todo el territorio argentino está sujeto a amenaza sísmica, aunque en diferentes escalas de peligrosidad.

Pérez señaló que San Juan y Mendoza se encuentran entre las ciudades que presentan mayor amenaza sísmica del país. También existe una amenaza importante, aunque generalmente de menor nivel, en distintas ciudades del Noroeste Argentino (NOA). Entre ellas se encuentran:

  • Salta.
  • San Salvador de Jujuy.
  • San Fernando del Valle de Catamarca.
  • La Rioja.

El mapa del Inpres también incluye áreas de peligrosidad en Tucumán, Córdoba y Tierra del Fuego.

Tierra del Fuego y el antecedente de Ushuaia

El geólogo Eduardo Malagnino puso especial atención sobre Ushuaia, que ya registró terremotos de magnitud, entre ellos uno ocurrido en 1949, con una magnitud similar a la del terremoto que destruyó la ciudad de San Juan.

El especialista explicó que en Tierra del Fuego existe un contacto de falla lateral, con características muy parecidas al proceso que produjo los terremotos en Venezuela. Según Malagnino, si esa falla se destrabara podría generar en Ushuaia un terremoto de 7,4 o 7,5 de magnitud.

El planteo vuelve a remarcar que la amenaza sísmica argentina no depende de lo que ocurra a miles de kilómetros, sino de las condiciones geológicas propias de cada región.

Nuevas zonas con actividad sísmica detectadas

El trabajo de medición realizado por el Inpres en todo el territorio también permitió detectar nuevas zonas con actividad sísmica. Entre ellas aparecen:

  • Ciudad de Santiago del Estero.
  • Oeste de Santa Cruz.
  • Noroeste de San Luis.
  • Bahía Blanca.
  • Ciudad de La Plata.
  • Área Metropolitana de Buenos Aires.
  • Islas Malvinas.

Estos registros forman parte de la actualización de la información sobre la actividad sísmica del territorio argentino y se incorporan al mapa que contempla diferentes niveles de peligrosidad.

Valdivia, el terremoto más potente registrado en la región

La historia sísmica de Sudamérica también tiene uno de sus episodios más extremos en Chile. El terremoto de mayor magnitud sísmica relevado en la región ocurrió en la ciudad sureña de Valdivia, el 22 de mayo de 1960.

El movimiento alcanzó una magnitud de 9,5 Mw (Moment magnitude). Por la enorme cantidad de energía liberada, los científicos calculan que fue 20.000 veces más potente que la bomba lanzada sobre Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial. El antecedente permite dimensionar la magnitud que pueden alcanzar los fenómenos sísmicos en una región caracterizada por la interacción de placas tectónicas.

Los especialistas coinciden, sin embargo, en que la sucesión reciente de terremotos en Venezuela, Colombia y Perú no implica que Argentina esté frente a un aumento inmediato de su amenaza sísmica. La actividad de cada zona responde principalmente a sus propias condiciones tectónicas.

El riesgo para Argentina existe, pero tiene otro origen: las fallas geológicas activas dentro del propio territorio. Frente a una amenaza que la ciencia no puede predecir en fecha, hora, lugar ni magnitud, el foco queda puesto en aquello que sí puede fortalecerse de manera continua: la prevención, la construcción sismorresistente, la preparación comunitaria, los simulacros y la reducción del riesgo.