La historia de "Ato" nació de un vínculo familiar y terminó convirtiéndose en un proyecto tecnológico con impacto global. Juan
, un joven argentino de 26 años, creó un dispositivo con inteligencia artificial destinado a acompañar a los adultos mayores y combatir la soledad. La inspiración llegó a partir de su abuelo Roberto, de 84 años, a quien llamaba cariñosamente "Ato" cuando era niño.
"Mi abuelo vive solo en Mar del Plata y nunca se llevó bien con el celular. Quería encontrar una manera de que no se sintiera aislado, de que pudiera comunicarse y sentirse acompañado", contó Juan a Clarín. Y agregó: "Tenía que buscar la forma de que estuviera comunicado primero y acompañado después. Así fue como utilizando Inteligencia Artificial pude crear un dispositivo para que pudiera dialogar de manera fluida de lo que fuera: tango, música, fútbol o de lo que él quiera".
Así nació "Ato", un asistente virtual que funciona por voz y permite mantener conversaciones sobre temas cotidianos —como tango, fútbol o el clima—, además de recordar medicamentos y facilitar la comunicación con familiares. "No existía un aparato así en el mercado. Está pensado para humanizar la tecnología y ponerla al servicio de los adultos mayores", explicó su creador.
El primer prototipo se probó con su abuelo, y el video del encuentro se volvió viral con más de cuatro millones de reproducciones. En la grabación, se ve a Beto dialogando con la voz femenina del asistente, a quien llama "querida", mientras ella lo invita a tomar mates y escuchar tangos.
La repercusión del proyecto atrajo rápidamente la atención de inversores. Entre ellos, el primero fue Mario Pergolini, quien vio en "Ato" una propuesta innovadora y de gran valor social. "Mario se interesó porque pensó en su madre, que es no vidente. Fue quien confió cuando todavía era un experimento, y ese apoyo fue clave", recordó Cereigido.
Hoy el joven emprendedor trabaja desde Silicon Valley junto a sus socios Sebastián Itokazu y Gaspar Habif, dentro del fondo Founders Inc. "Estamos viviendo el sueño americano. Conseguimos inversión estadounidense y el proyecto está creciendo muy rápido", celebró.
Actualmente, "Ato" ya se comercializa en Estados Unidos, España, México, Suiza y Argentina, con más de 20 unidades vendidas y una suscripción mensual de entre 20 y 40 dólares. "Su finalidad es mejorar la calidad de vida de los adultos mayores, prevenir el aislamiento y hasta el deterioro cognitivo", destacó Cereigido.
El dispositivo se activa al decir "Hola Ato" y mantiene diálogos abiertos de hasta 45 minutos, aunque evita temas políticos o médicos. "Queremos simplificar la tecnología y enfocarla en lo humano. En los últimos 25 años, los avances digitales estuvieron pensados para los jóvenes. Nosotros decidimos ir en sentido contrario", reflexionó.
Mientras sigue perfeccionando el producto, Cereigido planea regresar a la Argentina en las próximas semanas para visitar a su familia y entregarle a su abuelo la última versión del acompañante que él mismo inspiró. "Ato no tiene techo —dice—. Está hecho para conectar a las personas, no para reemplazarlas".