Buenos Aires. — Este sábado 3 de enero, pasado el mediodía, la ex vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner recibió el alta médica del Sanatorio Otamendi, poniendo fin a una internación que se extendió por 14 días y que la mantuvo hospitalizada durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo.
Según el último parte médico firmado por la directora médica del sanatorio, la Dra. Marisa Lanfranconi, la ex presidenta evoluciona favorablemente tras haber sido intervenida de urgencia el pasado 20 de diciembre por un cuadro de apendicitis aguda con peritonitis localizada.
La recuperación, que se preveía más breve, se complicó debido a un cuadro de íleo postoperatorio (una parálisis temporal del tránsito intestinal), lo que obligó a extender su estadía en la clínica bajo estricto monitoreo. El informe médico detalló que, tras la buena respuesta clínica de las últimas 24 horas, se procedió al retiro del drenaje abdominal y se indicó la continuidad de un esquema de antibióticos por vía oral.
El traslado a Constitución
Bajo un discreto operativo de seguridad, Fernández de Kirchner fue trasladada a su domicilio en la calle San José al 1100, en el barrio porteño de Constitución.
El regreso a su hogar tiene una doble connotación. Por un lado, marca la continuidad de su recuperación física bajo la supervisión de sus médicos personales. Por el otro, implica el retorno al régimen de prisión domiciliaria que la Justicia dispuso tras la confirmación de su condena en la Causa Vialidad. Cabe recordar que la defensa había solicitado esta modalidad de detención argumentando razones de edad (mayor de 70 años) y salud, situación que se vio ratificada por este reciente episodio médico.
Si bien su salud ha mejorado, fuentes cercanas al entorno de la ex mandataria aseguran que mantendrá un perfil bajo en los próximos días, enfocada exclusivamente en su rehabilitación física tras la cirugía.