La despedida de Lionel Messi en el estadio Monumental debía convertirse en un homenaje histórico al capitán de la selección argentina. Sin embargo, el espectáculo terminó envuelto en cuestionamientos por sus deficiencias organizativas y por una serie de inconvenientes que afectaron tanto la preparación como el desarrollo del evento. En medio de las críticas, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) intentó trasladar parte de la responsabilidad a River Plate mediante un comunicado difundido por Marketing Sports, la productora contratada para llevar adelante el espectáculo.
La explicación de la empresa, sin embargo, quedó bajo cuestionamiento por contener afirmaciones que contradicen la cronología de los hechos y por no precisar algunos aspectos centrales de la planificación. El punto más controvertido está relacionado con la pantalla LED del Monumental, cuya ausencia fue presentada como una modificación de las condiciones técnicas del estadio posterior al anuncio del partido.
Según el comunicado de Marketing Sports, River había retirado la pantalla gigante tres días después de que la AFA anunciara la realización del encuentro. No obstante, las fechas de los anuncios oficiales muestran una secuencia diferente: River informó el 8 de julio de 2026 que comenzaría el desmontaje de la pantalla, mientras que la AFA anunció el partido de despedida de Messi frente a Benín el 15 de septiembre, más de dos meses después.
La diferencia no es menor, porque modifica el argumento central utilizado por la productora para explicar las dificultades técnicas del espectáculo. La ausencia de la pantalla ya era conocida cuando se confirmó el encuentro y formaba parte de las condiciones del estadio sobre las que debía organizarse el homenaje.
La cronología de la pantalla LED contradice el comunicado
El desmontaje de la pantalla gigante del Monumental había sido anunciado públicamente por River el 8 de julio de 2026. La AFA, por su parte, comunicó el 15 de septiembre la realización del encuentro frente a Benín y la presencia de Messi. Entre ambos anuncios transcurrieron más de dos meses.
Incluso el propio futbolista había anunciado su retiro el 31 de agosto, varias semanas después de que el club informara sobre los trabajos en el estadio.
La secuencia temporal expone la principal inconsistencia del comunicado de Marketing Sports. La empresa presentó el desmontaje como un hecho posterior al anuncio del espectáculo, cuando las fechas públicas indican exactamente lo contrario. Por eso, el cuestionamiento no se limita a una interpretación diferente sobre las condiciones técnicas del Monumental, sino que alcanza a una afirmación concreta sobre cuándo se conoció la situación de la pantalla.
Además, durante ese período River disputó siete partidos oficiales como local sin ese equipamiento. Los encuentros fueron los siguientes:
- 25 de julio: Barracas Central.
- 2 de agosto: Rosario Central.
- 16 de agosto: Argentinos Juniors.
- 23 de agosto: Vélez.
- 26 de agosto: Independiente Santa Fe, por la Copa Sudamericana.
- 6 de septiembre: Independiente Rivadavia.
- 19 de septiembre: Huracán.
La sucesión de partidos demuestra que el estadio ya había recibido distintas competencias sin la pantalla LED antes de la despedida de Messi. Cuando la AFA confirmó el evento, esa condición llevaba más de dos meses instalada en la agenda pública.
En consecuencia, la productora contó con aproximadamente tres semanas entre el anuncio y la realización del espectáculo para organizar la puesta en escena sobre la base de una infraestructura cuya situación era conocida. Este antecedente constituye uno de los principales argumentos para cuestionar que las deficiencias del evento puedan explicarse exclusivamente por las condiciones del estadio.
Sonido, iluminación y energía
El comunicado también incluyó cuestionamientos relacionados con la instalación de un escenario central dentro del campo de juego, el funcionamiento del sonido y la iluminación y un corte de energía durante la actuación de cierre. Sin embargo, la explicación de la productora no precisó cuándo fueron presentados los requerimientos técnicos, cuáles eran las condiciones específicas planteadas ni qué alternativas se analizaron durante la planificación. Tampoco detalló por qué las supuestas limitaciones del estadio no fueron resueltas antes del espectáculo, teniendo en cuenta que algunas de ellas podían conocerse de antemano.
Desde la posición expuesta por River, la operación de los sistemas de sonido e iluminación estaba a cargo de la productora. El club había puesto a una persona a disposición para colaborar con la organización, mientras que sus responsabilidades operativas específicas se limitaban a la voz del estadio y a la cinta de luces, ambas bajo la supervisión de personal de la AFA.
Otro de los puntos señalados por el club fue la decisión de no contratar un grupo electrógeno para garantizar el suministro de energía. Según el planteo de River, la productora recibió una sugerencia expresa para incorporar ese equipamiento, tal como hace habitualmente el club en los partidos y eventos que organiza en el Monumental.
La empresa, sin embargo, decidió no afrontar ese gasto. El corte de energía durante la actuación de cierre quedó así incorporado a la discusión sobre la previsión técnica del espectáculo y sobre las decisiones tomadas antes de su realización.
La cuestión central es establecer qué responsabilidades correspondían a cada parte y qué medidas se adoptaron para evitar inconvenientes que podían comprometer el desarrollo de un evento de semejante relevancia.
Los camarines de los artistas
Los cuestionamientos sobre la organización no se limitaron a los sistemas técnicos. También alcanzaron las condiciones previstas para los artistas que participaron del espectáculo.
Ulises Bueno, Soledad Pastorutti y Grupo Cali tuvieron que utilizar las oficinas de la Gerencia de Infraestructura de River como camarines. Según la información aportada por el club, la productora no quiso montar los espacios correspondientes, como se hace habitualmente con los artistas que participan en recitales realizados en el Monumental.
El episodio sumó otro elemento a las críticas sobre la preparación del evento. La utilización de oficinas del club para resolver las necesidades de los músicos fue señalada como una consecuencia de decisiones organizativas que, de acuerdo con la postura de River, correspondían a la empresa contratada.
A ese punto se agregó un dato sobre la coordinación entre las partes: la primera reunión técnica entre la productora y River para organizar el soporte operativo se realizó recién el día anterior al partido.
La proximidad de ese encuentro con la fecha del espectáculo alimentó los cuestionamientos sobre la planificación. La coordinación del soporte operativo, la definición de las necesidades técnicas y la distribución de responsabilidades eran aspectos centrales para el desarrollo de un evento que tenía como protagonista a Messi y que estaba llamado a generar una repercusión internacional.
La reunión realizada a último momento aparece, desde la perspectiva del club, como una muestra de la improvisación que caracterizó distintos aspectos de la organización.
La venta de entradas rodeada de problemas
Las dificultades no comenzaron cuando se encendieron las luces del Monumental ni durante la actuación de cierre. Los primeros inconvenientes habían aparecido durante la comercialización de las entradas. Las localidades se vendieron por internet, pero los compradores debían retirarlas presencialmente antes del encuentro. A pesar de esa modalidad, las entradas se agotaron en menos de dos horas.
A la rapidez con la que se completó la disponibilidad se sumó la aparición de localidades en plataformas de reventa, con sobreprecios de hasta el 800%. La situación generó cuestionamientos sobre el acceso del público al espectáculo y sobre las condiciones en las que se desarrolló el proceso de comercialización.
El día del partido también se registraron sectores colapsados y denuncias de sobreventa. Según la información aportada, esos reclamos no recibieron una explicación oficial por parte de los organizadores.
Estos antecedentes amplían el alcance de las críticas porque incorporan problemas anteriores al ingreso del público y a la puesta en escena. La venta de localidades, su retiro presencial, la reventa con fuertes sobreprecios y las denuncias registradas durante el encuentro constituyen aspectos que no pueden explicarse únicamente por la ausencia de una pantalla LED o por las características físicas del estadio.
La comercialización de las entradas había quedado bajo la responsabilidad de la AFA, mientras que la productora contratada tenía a su cargo el espectáculo. Por eso, los cuestionamientos también apuntan a las decisiones organizativas adoptadas antes de la jornada.
Los seis puntos centrales de la polémica
Los argumentos planteados por River frente al comunicado de Marketing Sports se concentran en seis aspectos que abarcan desde la información sobre la infraestructura del estadio hasta la distribución de responsabilidades.
1. La fecha del desmontaje de la pantalla. La productora sostuvo que River retiró la pantalla LED tres días después de que se anunciara el partido. Sin embargo, el club comunicó el inicio del desmontaje el 8 de julio de 2026 y la AFA confirmó el encuentro frente a Benín el 15 de septiembre. La cronología contradice el argumento presentado por la empresa.
2. La operación del sonido y la iluminación. Según la posición de River, ambos sistemas estaban bajo la responsabilidad operativa de la productora. El club puso una persona a disposición para colaborar, mientras que sus tareas específicas eran la voz del estadio y la cinta de luces, supervisadas por personal de la AFA.
3. La contratación de un grupo electrógeno. River afirmó que recomendó expresamente incorporar un equipo para garantizar el suministro eléctrico, como hace en sus propios partidos y eventos. La productora decidió no afrontar ese gasto y posteriormente se produjo un corte de energía durante la actuación de cierre.
4. Los espacios para los artistas. Ulises Bueno, Soledad Pastorutti y Grupo Cali utilizaron oficinas de la Gerencia de Infraestructura como camarines porque, según el club, la productora no quiso instalar los espacios que habitualmente se preparan para los artistas en los recitales del Monumental.
5. La coordinación técnica tardía. La primera reunión entre la productora y River para coordinar el soporte operativo tuvo lugar el día anterior al partido. El dato fue señalado como un indicador de la improvisación en la preparación del evento.
6. La atribución de responsabilidades. River sostiene que, cuando organiza partidos, recitales y eventos internacionales, asume la responsabilidad integral por su desarrollo. En esta ocasión, la organización estuvo a cargo de la AFA y de la productora contratada, mientras que el club puso el estadio a disposición.