Murió Antonio Rattín, leyenda de Boca y de la Selección argentina
El histórico mediocampista y capitán falleció a los 89 años. Ídolo eterno de Boca Juniors, disputó dos Mundiales con la Selección argentina y protagonizó uno de los episodios más recordados de la historia de las Copas del Mundo.

El fútbol argentino despide a uno de sus grandes referentes. Antonio Ubaldo Rattín murió este lunes a los 89 años, dejando una huella imborrable en la historia de Boca Juniors y de la Selección argentina.

Considerado uno de los máximos ídolos del conjunto xeneize, Rattín fue símbolo de liderazgo, carácter y sentido de pertenencia. Durante su carrera defendió únicamente dos camisetas: la de Boca y la de la Selección argentina, una frase que él mismo convirtió en parte de su legado.

Un emblema de Boca

Rattín disputó 382 partidos oficiales con Boca Juniors, convirtió 28 goles y conquistó cuatro títulos antes de retirarse en 1970.

Más allá de los números, se transformó en uno de los grandes referentes de la institución gracias a su personalidad dentro del campo de juego y su liderazgo como capitán. Los hinchas lo bautizaron como "el alma de Boca", un reconocimiento que trascendió generaciones.

Tras colgar los botines, continuó ligado al club como entrenador y, en 2015, recibió uno de los mayores homenajes de la institución con la inauguración de una estatua en el Museo de la Pasión Boquense.

Su historia con la Selección argentina

Con la camiseta albiceleste disputó los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966, torneo en el que fue capitán del seleccionado nacional.

Precisamente en esa Copa del Mundo protagonizó uno de los episodios más recordados de la historia del fútbol.

Durante el partido frente a Inglaterra, el árbitro alemán Rudolf Kreitlein lo expulsó pese a que ambos no compartían el mismo idioma. Rattín reclamó la presencia de un traductor y permaneció varios minutos en el campo antes de retirarse, en una escena que quedó grabada para siempre en la memoria de los mundiales.

Aquel episodio fue uno de los antecedentes que impulsaron a la FIFA a implementar las tarjetas amarilla y roja, utilizadas oficialmente por primera vez en el Mundial de México 1970 para evitar confusiones en las sanciones arbitrales.

Con el paso de los años, Rattín resumió su carrera con una frase que sintetizó su identidad futbolística: "Jugué con dos camisetas solamente en toda mi vida, la de Boca y la de Argentina".

Con su fallecimiento, el fútbol argentino pierde a uno de sus grandes símbolos y referentes históricos.

 

 

 

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