El Banco Mundial (BM) revisó a la baja sus proyecciones de crecimiento para la economía argentina en 2025, estimando un avance del Producto Bruto Interno (PBI) del 4,6%, frente al pronóstico previo de 5,5%. Para 2026, la institución prevé una expansión moderada del 4%, 0,5 puntos porcentuales por debajo de su estimación anterior.
En su actualización de perspectivas, el BM explicó que la revisión a la baja se debe a un contexto internacional menos favorable, marcado por tasas de interés elevadas y la persistente incertidumbre comercial y financiera a nivel global. A pesar de ello, el organismo destacó que Argentina se posiciona como el país con mayor crecimiento de la región este año, después de dos ejercicios consecutivos de contracción.
"El país está experimentando una recuperación notable en 2025 y destaca en la región tras dos años consecutivos de contracción", afirma el informe. No obstante, el documento advierte que persisten desafíos profundos para la economía local, vinculados a la inflación, la deuda pública y la necesidad de consolidar el crecimiento de manera sostenible.
El Banco Mundial identificó primeros signos de mejora en el consumo y la inversión del sector privado, impulsados por la fase inicial del plan de estabilización gubernamental, que ha coincidido con una desaceleración de la inflación y la obtención de un superávit fiscal. Según el organismo, estos factores contribuyen a mejorar los principales indicadores macroeconómicos del país, aunque señaló que el camino hacia una estabilidad duradera aún requiere de políticas consistentes y sostenidas.
A nivel regional, la proyección de crecimiento para América Latina y el Caribe se mantiene en 2,3% para 2025, con un leve incremento hasta 2,4% en 2026. El BM subrayó que la región enfrenta inflación persistente y un nivel de deuda elevado, que en el caso de Argentina alcanzó 63,8% del PBI en 2024, frente al 59,9% registrado en 2019.
El informe del Banco Mundial también enfatiza que la recuperación argentina se produce tras un período de ajuste y estabilización económica, destacando que los resultados positivos se concentran en la mejora del consumo, la inversión y la consolidación de un superávit fiscal. Sin embargo, advierte que la inflación y la deuda siguen siendo factores críticos que podrían limitar la sostenibilidad del crecimiento a mediano plazo.
En resumen, aunque la economía argentina muestra señales de recuperación y se perfila como la de mayor crecimiento en la región, los desafíos estructurales y el entorno externo complejo requieren políticas fiscales y monetarias prudentes, además de estrategias que fomenten la inversión privada y la estabilidad macroeconómica.