El cierre de la fábrica de neumáticos FATE abrió un nuevo capítulo para el predio ubicado en San Fernando, provincia de Buenos Aires. La empresa controlante, Aluar, avanzará con la instalación de un parque de baterías chinas para almacenar energía eléctrica y contribuir a evitar cortes de luz durante el verano.
La compañía del industrial Javier Madanes Quintanilla, cuyo negocio principal es el aluminio pero que ha ampliado de manera sostenida su presencia en el sector energético, resultó una de las ganadoras de la licitación "Alma-GBA". El objetivo del programa es reforzar el sistema eléctrico en Buenos Aires y alrededores, específicamente en el área de concesión de Edenor y Edesur, según consignó el portal El Post Energético.
En esa región vive casi el 40% de la población argentina, lo que la convierte en el principal foco de consumo eléctrico del país. Allí, la demanda se encuentra tensionada desde hace años por la insuficiencia de infraestructura tanto de generación como de transmisión.
Aluar adquirió 12,7 hectáreas del inmueble de FATE por 27 millones de dólares, aunque destinará 1,1 hectáreas al despliegue de las baterías. La inversión prevista asciende a 20 millones de dólares y la planta estará lista hacia fines de 2026.
El parque contará con:
30 megavatios (MW) de potencia.
150 MWh de capacidad de almacenamiento.
Posibilidad de entregar en 5 horas la energía guardada.
El precio que abonará Edenor —y que luego trasladará a sus clientes— será de 12.590 dólares por MW-mes, equivalente a entre 140 y 150 dólares por MWh si se utiliza entre 3 y 4 horas por día de semana.
En el marco de la licitación Alma-GBA, el Gobierno adjudicó contratos a 12 proyectos por 713 MW y analiza lanzar otra convocatoria para almacenamiento eléctrico a nivel nacional.
Una tecnología inédita en el país
El almacenamiento de electricidad en baterías se utilizará por primera vez en la Argentina. La lógica operativa consiste en guardar la energía generada en momentos de baja demanda —usualmente por la noche— y volcarla al sistema durante los picos, especialmente en las tardes de verano.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el consumo puede superar los 11.000 MW en las semanas más calurosas, mientras que la capacidad de generación local ronda los 7.000 MW. La diferencia debe cubrirse con energía proveniente de otras regiones, como la Patagonia y el sur bonaerense, a través de redes de transmisión sobrecargadas y con una década sin inversión.
Con el almacenamiento en baterías se busca:
Evitar cortes de luz en picos de demanda.
Reducir importaciones de gasoil y fuel oil, que resultan más costosas.
Disminuir el gasto público en compras externas y subsidios energéticos.
Las baterías previstas serían de litio ferrofosfato (LFP), tecnología cuyo principal productor mundial es China, país que también es el origen de la mayor cantidad de importaciones de neumáticos. Esa "condición de mercado" fue señalada como uno de los factores que forzaron el cierre de FATE y el despido de 920 trabajadores.
Conflicto laboral y aclaraciones empresarias
La fábrica confirmó su cierre el miércoles y permanece tomada por los empleados, lo que impide acatar la conciliación obligatoria dictada por el Gobierno, que ordena retomar la producción durante 15 días. "Esa es nuestra prioridad", indicaron voceros de FATE a Clarín.
Desde la empresa aclararon que el proyecto de acumuladores "ocupa una porción ínfima en un extremo lejano del predio" y que es independiente de que exista o no producción de neumáticos en la planta.
La expansión energética de Aluar
Aluar opera un parque eólico en Puerto Madryn, provincia de Chubut, con 245,8 MW nominales ya habilitados, combinando autogeneración y contratos con empresas privadas. Además, construye una ampliación por 336 MW adicionales mediante 56 aerogeneradores, con inversiones estimadas en 400 millones de dólares.
El gigante del aluminio depende en gran medida de la central hidroeléctrica Futaleufú, de su propiedad. La concesión fue prorrogada por la Secretaría de Energía hasta el 15 de junio de 2026, con expectativa de ingresar en futuras rondas de privatizaciones hidroeléctricas.
Madanes Quintanilla intentó participar junto a Genneia y otros socios en concesiones de Neuquén y Río Negro, pero quedó fuera tras ofrecer menos que MSU Green Energy para quedarse con El Chocón, central que hasta el año pasado manejaba la italiana Enel.
El desembarco de baterías en el ex predio de FATE marca así un punto de inflexión: de la producción de neumáticos a la acumulación de energía, en una región donde el equilibrio eléctrico se ha convertido en una prioridad estratégica.